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Lamaribel, nueva propuesta en Zaragoza al rescate del escabechado

Lamaribel Escabechado es un establecimiento zaragozano cuyo deseo es convertirse en un referente en el uso de este sistema tradicional de conservación. Este local hostelero, situado en el popular “Tubo” de Zaragoza, apuesta por las carnes escabechadas como reclamo principal y único. El conejo, el pollo y la codorniz se sirven en forma de tapa clásica dentro de un entorno moderno y adaptado al cliente del siglo XXI. Para ello, los hermanos Cruces han rescatado una receta familiar que se ha mantenido intacta durante tres generaciones.

Lamaribel Escabechado tiene como principal reclamo una receta familiar que, tras varias generaciones en el ámbito privado, sale a la luz para poder ser disfrutada por todos en “El Tubo” de Zaragoza. La sencilla combinación de vinagre, ajo, pimienta negra y laurel impregnan las exquisitas carnes de codorniz, conejo y pollo servidas en forma de tapa. Los hermanos Lalo y Diego Cruces, impulsores de esta idea, tuvieron claro desde el primer momento que el escabechado tradicional podía reconquistar a un público mayoritario. Por ello, decidieron trabajar en la apertura de este local de tapas monotemático en la capital aragonesa (calle Libertad, 16). Una apuesta que va en consonancia con muchos establecimientos hosteleros innovadores que están optando por la especialización gastronómica y la singularidad de sus propuestas.

Aunque en esta primera etapa se cuenta con cuatro variedades de carne (la perdiz de caza estará disponible solo en conserva), ya se trabaja en nuevas recetas y en la posibilidad de aplicar esta técnica a alimentos de origen vegetal para ampliar el espectro de comensales. Una vez que el cliente entra en el universo verde laurel de este local, además de degustar tapas escabechadas elaboradas sin gluten, también puede llevarse a casa su versión envasada en bote de conserva. Asimismo, todas las tapas que se sirven en Lamaribel van maridadas con interesantes vinos aragoneses, cerveza de varios tipos y el popular vermut, que también está gozando de un momento de gran aceptación.

En Lamaribel nada está concebido al azar. Incluso el nombre tiene su razón de ser, ya que Maribel es el nombre de la madre de Diego y Lalo Cruces y la transmisora, por cierto, de tan deliciosa receta. Ella, a su vez, la heredó de su madre Carmen. A partir de ahí se pierde la pista de esta receta, cuyos orígenes podrían estar en la provincia de Soria. Según apuntan los hermanos Cruces su abuela “pudo haberla aprendido durante el tiempo que sirvió para una familia soriana y donde le enseñaron a cocinar varios platos”. La documentación de esta receta de carne se queda en tres generaciones, pero los responsables de Lamaribel prometen seguir investigando en los orígenes familiares de este plato, que comenzó con la elaboración del conejo escabechado. Con ese punto de partida el abanico de carnes se ha ido ampliando, especialmente con las de caza. Desde Lamaribel se reivindica la importancia de un tipo de alimento sabroso, sano y bajo en calorías, que parece haber sido olvidado por el gran público.

Por otra parte, el espacio donde se ubica Lamaribel cuenta con una historia peculiar, puesto que ha supuesto un gran reto para el artista e interiorista Lalo Cruces, uno de los socios de este original proyecto. Un local de apenas 30 metros cuadrados y antigua tienda de deportivas se ha logrado convertir en un establecimiento cálido, acogedor y con fuerte presencia de elementos vegetales. Lalo Cruces lo define como “un espacio vivo que estará en un proceso artístico de renovación permanente con la incorporación de nuevas pinturas en sus paredes”. De momento, una enorme hoja de laurel preside la pared principal del local como homenaje a uno de los ingredientes fundamentales de esta receta tradicional.

Lamaribel, con su producto de proximidad y cien por cien aragonés, se suma a la oferta gastronómica de “El Tubo” de Zaragoza, en un momento clave para esta zona emblemática de la capital aragonesa. “Cada vez hay más establecimientos nuevos con gente joven que tiene ganas de hacer cosas diferentes. Queremos atraer al visitante que hace turismo en nuestra ciudad, pero también a los propios zaragozanos”, apunta el también socio de Lamaribel Diego Cruces. La conquista de nuevos públicos para el escabechado ya ha comenzado y Lamaribel ya inunda con sus aromas la calle Libertad de miércoles a domingo (de 12h-16h y de 20h a cierre)

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