Pirineos Sur

Diez momentos que demuestran por qué Pirineos Sur 2025 sigue siendo único

El Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur 2025 inició el pasado fin de semana su 32ª edición con más de 11.000 asistentes durante sus primeros días en Lanuza. El festival, promovido por la Diputación de Huesca, vuelve a consolidarse como un punto de encuentro entre tradiciones musicales, naturaleza y compromiso social. Entre conciertos multitudinarios y reconocimientos culturales, el festival ha reafirmado su vocación internacional en uno de los entornos más característicos del Pirineo aragonés.

Grandes nombres y una premiada de referencia

Uno de los momentos centrales del inicio de esta edición fue la entrega del Premio Pirineos Sur a la Diversidad Cultural 2025 a la artista mexicana Natalia Lafourcade. El galardón reconoce su defensa de los derechos humanos a través de la música. Esta distinción, que también recibirá este año Julieta Venegas, subraya el valor añadido del festival como espacio de reflexión y diálogo intercultural.

La noche inaugural estuvo protagonizada por Los Tigres del Norte, quienes ofrecieron un concierto de más de tres horas ante una audiencia entregada. Con un repertorio centrado en cumbias, rancheras y corridos, los veteranos mexicanos marcaron un arranque de alto nivel. Previamente, los navarros Puro Relajo abrieron la jornada con clásicos populares que animaron al público desde el primer momento.

El sábado fue el turno de Michael Kiwanuka. El artista británico, conocido por renovar el soul con un estilo sobrio y personal, ofreció uno de los conciertos más valorados del fin de semana. Canciones como “Cold Little Heart” o “Love & Hate” resonaron en el escenario flotante de Lanuza. Antes, La Perra Blanco trajo al festival un recital cargado de energía, con referencias al rock and roll más clásico.

El domingo tuvo como gran protagonista al violinista libanés Ara Malikian, quien cerró la programación del primer bloque con un concierto intenso y lleno de matices. Su actuación, mezcla de música tradicional y contemporánea, fue precedida por Maika Makovski, que debutó en el festival mostrando toda su fuerza escénica.

El entorno y la diversidad cultural, claves del festival

Más allá de los conciertos, Pirineos Sur 2025 ha demostrado nuevamente que su propuesta va más allá de la música. El Anfiteatro natural de Lanuza, con su escenario flotante sobre el embalse y capacidad para 4.500 personas, sigue siendo uno de los mayores atractivos del evento. Este singular espacio convierte cada actuación en una experiencia visual y acústica difícil de replicar, con el paisaje pirenaico como telón de fondo.

Las noches no terminan con los conciertos. La programación se prolonga hasta la madrugada con la tradicional verbena, un espacio para sesiones de DJ que este fin de semana ha contado con Diego Aguas, Luna Roja y Fran Navarro. Estas sesiones están incluidas con la entrada, aunque también pueden disfrutarse por separado mediante un acceso específico.

Durante el día, el festival se expande por el Valle de Tena y localidades como Sallent de Gállego o Panticosa. Estas zonas ofrecen rutas naturales, actividades acuáticas en el río Gállego y acceso a un entorno de alto valor ambiental. Esto convierte a Pirineos Sur no solo en un evento musical, sino también en una propuesta de turismo cultural y natural.

El espacio BALORE ha mantenido su papel como punto de encuentro para la divulgación de valores vinculados al festival: igualdad, sostenibilidad, diversidad y accesibilidad. Un lugar que también refuerza el carácter social y educativo del evento.

Otro de los momentos destacados fue la actuación del brasileño Toquinho, acompañado por Camilla Faustino. Su homenaje a la bossa nova y la interpretación de “Aquarela” bajo una ligera lluvia fue uno de los episodios más simbólicos del fin de semana. La naturaleza, una vez más, se integró de forma natural en el desarrollo del evento.

En conjunto, este primer tramo del festival ha reforzado la singularidad de Pirineos Sur 2025 como un espacio en el que conviven músicas del mundo, paisajes únicos y valores sociales. La propuesta, que se extiende hasta el 27 de julio, mantiene su esencia después de tres décadas de trayectoria, apostando por una programación diversa y un enfoque que combina cultura, territorio y compromiso.

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