
Los Dances en Aragón pasan a ser Bien de Interés Cultural Inmaterial
El Gobierno autonómico ha aprobado la declaración de Dances en Aragón como Bien de Interés Cultural Inmaterial. La medida reconoce la importancia de esta manifestación tradicional presente en más de cien localidades de Zaragoza, Huesca y Teruel. El acuerdo reafirma su peso en el patrimonio cultural de la comunidad y garantiza su protección administrativa.
La propuesta se inició en noviembre de 2024 y durante el periodo de información pública se recibieron alegaciones, estimadas en parte. Tras la valoración de las comisiones provinciales de patrimonio cultural de Zaragoza, Huesca y Teruel, el expediente avanzó sin más objeciones. Con esta resolución, el bien queda inscrito en el Registro General de Bienes de Interés Cultural del Ministerio de Cultura.
Salvaguarda y participación de los colectivos locales
La declaración incluye medidas de protección específicas. La principal será la identificación y documentación de todos los dances activos en el territorio aragonés. El inventario se elaborará en colaboración con las entidades locales y con los colectivos responsables de su transmisión. Este proceso tendrá en cuenta la visión de las comunidades portadoras. Si se detectan riesgos para su continuidad, estarán previstas medidas adicionales.
El dance está profundamente integrado en el ciclo festivo de cada localidad donde se representa. Además de la parte bailada, en muchos pueblos se conservan textos teatrales y críticas sociales que actualizan cada edición. Esta mezcla de elementos rituales, expresivos e históricos contribuye a que la tradición siga activa en el presente.
Diversidad y origen de una tradición viva
El término dance es el más extendido, aunque en distintas zonas recibe otros nombres como paloteado, palotiau, paloteao, ball de totxtets o ball de palitrocs. En Aragón se encuentran versiones con danza y representación teatral, otras centradas solo en el baile y también piezas teatrales sin parte danzada.
Según estudios historiográficos, el origen se vincula con las antiguas danzas de espadas y palos vinculadas al Corpus Christi y con agrupaciones de jóvenes en la Edad Media. La parte teatral, en cambio, entronca con los autos religiosos, misterios, entremeses y representaciones populares. Durante el siglo XVII adquirió especial protagonismo en la piedad popular, con un triple objetivo: entretener, reforzar la cohesión social y transmitir enseñanzas morales.
La continuidad de esta práctica se ha mantenido pese a etapas de olvido y recuperación. Su adaptación a cambios sociales, culturales y generacionales explica que aún hoy siga en activo en numerosas localidades. También están en marcha investigaciones para documentar dances desaparecidos y apoyar su recuperación cuando exista interés social.
Con esta declaración, Aragón asegura la protección de una tradición transmitida durante siglos y que sigue jugando un papel central en la identidad de muchas fiestas locales.



