Musethica lleva la música clásica a centros sociales en Zaragoza en su 13ª edición
El proyecto Musethica en Zaragoza ha celebrado entre el 14 y el 21 de marzo la decimotercera edición de su festival internacional de música de cámara. Durante una semana, la iniciativa ha programado cerca de una veintena de conciertos, la mayoría en centros sociales y espacios poco habituales, con el objetivo de acercar la música clásica a públicos que no suelen tener acceso a ella.
La edición de este año ha reforzado el modelo que define a Musethica en Zaragoza desde su origen. “Hemos estado en colegios, en el centro penitenciario de Zuera, en hospitales y en centros sociales con personas muy vulnerables”, explican desde la organización. El programa ha incluido también tres conciertos abiertos al público, manteniendo el equilibrio entre acceso cultural y formación musical.
La música clásica llega a hospitales, centros educativos y espacios sociales
A lo largo de la semana, los músicos han actuado en espacios como el colegio Jean Piaget, el centro de educación especial María Soriano o el centro penitenciario de Zuera. También han llevado sus conciertos a entidades como ASPACE, FADEMA o la Fundación CEDES, además del Hospital Royo Villanova, donde han tocado en la unidad de psiquiatría.
Este recorrido forma parte del planteamiento central de Musethica en Zaragoza, que prioriza el contacto directo con colectivos vulnerables. En estos entornos, la música se presenta sin intermediarios, en espacios cotidianos y con una cercanía poco habitual en los circuitos tradicionales. En algunos casos, la respuesta ha sido especialmente directa, como en residencias o centros asistenciales, donde los asistentes muestran su emoción durante los conciertos.
Uno de los momentos más destacados se produjo en la Fundación CEDES en el concierto del día 19 de marzo. “Al principio músicos y público se tienen que habituar al sonido del espacio, pero el final fue tan hermoso que no podía parar de llorar”, relata Carmen Marcuello, cofundadora del proyecto, tras la interpretación de obras como el octeto de Mendelssohn y piezas de Bruch.

Formación musical y experiencia real para jóvenes intérpretes
El festival también tiene un papel formativo clave. Jóvenes músicos seleccionados a nivel internacional trabajan junto a profesores como Helena Satué o Avri Levitan, fundador del proyecto. Durante varios días, los participantes interpretan repertorio de cámara en múltiples conciertos, algo poco frecuente en su etapa de formación.
La dimensión internacional del proyecto se refleja también en historias concretas. Una de las violonchelistas participantes viajó desde Nueva York tras superar las pruebas de acceso internacionales. Como ocurre en el programa, los músicos asumen los costes del desplazamiento, incluidos los del instrumento. En su caso, el transporte del violonchelo suponía un gasto añadido.
Para facilitar su participación, la Escuela de Violería colaboró cediendo un instrumento completo de alta calidad, equivalente al suyo. Esta aportación fue posible gracias al trabajo del lutier Javier Martínez, lo que permitió mantener el nivel artístico del conjunto sin incrementar los costes para la intérprete.
Según explican los propios músicos, la experiencia combina exigencia artística y contacto con realidades sociales diversas. Algunos de los participantes resumen el enfoque del proyecto como una oportunidad para tocar “para gente que no tiene acceso a la música” y enfrentarse a contextos que no forman parte del circuito habitual.
Para los músicos también es importante la reacción del público en estos espacios. “Algunas personas nos decían que la música les recordaba cosas bonitas de la vida”, explica tras varias actuaciones en centros sociales y sanitarios. En algunos casos, la respuesta ha sido especialmente directa, como en residencias o centros asistenciales, donde los asistentes muestran su emoción durante los conciertos.
El programa ha incluido repertorio variado con obras de compositores como Mendelssohn, Bruch, Beethoven, Rossini o Nielsen, interpretadas en formaciones que van del trío al octeto.
Conciertos abiertos al público en Zaragoza
Además de los conciertos en centros sociales, Musethica en Zaragoza ha ofrecido tres actuaciones abiertas al público. Han tenido lugar en El Túnel, el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y el Auditorio de Zaragoza, con entrada libre o precios accesibles.
Estos conciertos permiten trasladar al público general el trabajo desarrollado durante la semana, manteniendo el mismo enfoque de cercanía y formato de música de cámara.
Desde su creación en 2012 en Zaragoza, el proyecto se ha extendido a 15 países, manteniendo su doble objetivo: facilitar el acceso a la música clásica y mejorar la formación de los intérpretes a través de la práctica constante en concierto.



