Zaragoza Luce 2026: Earthtime 1.26 – Janet Echelman
Nombre: Earthtime 1.26
Colectivo: Janet Echelman (EE.UU.)
Ubicación: San Juan de los Panetes
Fecha: Del 19-02-2026 al 22-02-2026
Horario: 19:00 a 00:00 h.
Janet Echelman
Janet Echelman es una artista estadounidense de renombre internacional cuyas esculturas monumentales integran arte, arquitectura e ingeniería. Sus instalaciones, etéreas y dinámicas, son activadas por el viento y la luz, transformando el espacio urbano en experiencias inmersivas y en constante cambio. Empleando materiales innovadores y diseño computacional avanzado, su obra se exhibe en espacios públicos de ciudades alrededor del mundo. Reconocida con la Beca Guggenheim y el Smithsonian American Ingenuity Award, Echelman ha forjado una práctica interdisciplinar que redefine el arte público contemporáneo.
Earthtime 1.26
«Earthtime 1.26» pertenece a la serie escultórica Earthtime de Janet Echelman, una obra que busca intensificar nuestra percepción de la interconexión entre los seres humanos y el planeta. Suspendida en el aire, la escultura celebra el diálogo entre el cielo y la tierra, la flexibilidad y la resistencia, lo natural y lo creado por el hombre, uniendo estos opuestos a través de formas sinuosas y un cromatismo evocador.
Tejida con miles de fibras entrelazadas, la obra actúa como una manifestación física de la interdependencia. Cada nudo está vinculado al resto: cuando el viento agita uno, la totalidad de la superficie escultórica se transforma en una coreografía continua, fruto del encuentro entre una estructura diseñada por el ser humano y las fuerzas naturales que escapan a su dominio.
La morfología de «Earthtime 1.26» se gestó mediante un proceso que fusiona arquitectura, ingeniería, diseño, ciencia y artesanía. El modelo digital de la escultura se nutre de un conjunto de datos científicos que documentan un suceso geológico: el terremoto y tsunami acaecidos en Chile en 2010, cuyos efectos se expandieron por todo el globo y llegaron incluso a alterar la rotación diaria de la Tierra. El número que da título a la obra alude a esa modificación temporal: el día terrestre se redujo en 1,26 microsegundos.
La construcción de la escultura implica el trenzado de fibras diseñadas específicamente, quince veces más resistentes que el acero en proporción a su peso. Cada cuerda se anuda mediante telar y trabajo manual, recurriendo a técnicas artesanales con siglos de tradición. De este modo, la obra conecta el pasado con el presente, trasladando métodos ancestrales a una escala urbana contemporánea.
Instalada en ciudades de cinco continentes, «Earthtime 1.26» se presenta como una escultura viviente que invita al público a percibir el espacio urbano como un entramado compartido, sensible al tiempo, al movimiento y a la acción colectiva.