¿Qué tiempo va a hacer los primeros días del Pilar 25?
Las Fiestas del Pilar 2025 arrancan el jueves 2 de octubre con actos previos antes de la inauguración oficial del sábado día 4. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el inicio de la celebración estará marcado por estabilidad y temperaturas agradables, aunque el tiempo cambiará con la llegada del fin de semana.
Predicción del tiempo en Zaragoza para el Pilar 2025
El jueves 2 y el viernes 3 de octubre se esperan jornadas soleadas, con cielos despejados y temperaturas máximas en torno a los 25 y 28 grados. Las mínimas rondarán los 11 a 13 grados, lo que permitirá disfrutar de los primeros actos sin apenas riesgo de lluvia. El viento soplará suave de componente oeste, sin rachas destacadas.
El sábado 4 de octubre, día del pregón, la previsión señala intervalos nubosos y una ligera probabilidad de precipitación del 10%. La temperatura máxima ascenderá hasta los 30 grados, mientras que la mínima quedará en 13. Será una jornada cálida, aunque con más nubes en el cielo.
El domingo 5 se espera un descenso notable de las temperaturas, con máximas que no superarán los 21 grados. El cielo presentará intervalos nubosos y existe también un 10% de probabilidad de lluvia. El viento del noroeste podría alcanzar rachas cercanas a los 60 km/h, lo que se dejará notar en las calles.
El lunes 6 continuará la misma dinámica. Los termómetros oscilarán entre los 13 y los 23 grados, con nubosidad variable y viento moderado del noroeste, acompañado de rachas de hasta 50 km/h.
Tiempo estable al inicio y giro con el fin de semana
En resumen, los primeros actos de las Fiestas del Pilar 2025 contarán con tiempo estable y soleado hasta el viernes. A partir del sábado, aunque la lluvia no parece un factor determinante, el ambiente será más fresco y con mayor nubosidad. El viento del cierzo ganará protagonismo a partir del domingo, condicionando la sensación térmica en la ciudad.
Los zaragozanos y visitantes disfrutarán, por tanto, de un arranque de fiestas mayormente seco, con temperaturas más propias del final del verano que del otoño, seguido de un brusco refresco en pleno fin de semana festivo.



