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Edificios abandonados en Zaragoza, joyas olvidadas de nuestra ciudad

Zaragoza cuenta con numerosos edificios abandonados, víctimas del paso del tiempo, dejadez o decisiones que años después no parecen ser correctas. Palacios, edificios industriales o equipamientos públicos son sólo algunos ejemplos de que tienen el dudoso honor de formar parte de una larga lista de abandonos zaragozanos.

En el mejor de los casos, algunos de ellos permanecen cerrados en espera de rehabilitación y un uso nuevo. Otros, simplemente cerraron un día y desde entonces parecen estar abandonados a su suerte, acumulado deterioros y actos de vandalismo que hacen que su futuro más probable pase por su desaparición.

Un abandono y desaparición del que por el momento se han salvado edificios como la antigua cárcel de Torrero, cuyo pabellón de acceso se ocupó, con una actitud permisiva de las entidades públicas, y que ha sido reconvertido en el Centro Social Kike Mur, donde también se realizan actividades para el barrio. Un caso similar es el del Instituto Luis Buñuel, que fuera Casa Consistorial hasta la década de los 60, reconvertido en Centro Social Comunitario por algunos colectivos del barrio de San Pablo para realizar actividades autogestionadas para los vecinos del barrio. Por parte del Ayuntamiento se barajó la posibilidad de convertirlo en Centro Cívico pero de momento no se ha concretado nada.

Mención aparte tiene el Teatro Fleta, del que apenas quedan elementos en pie. Su rehabilitación como palacio de la ópera por parte del Gobierno de Aragón se paralizó, dando la impresión de ser un solar más y que poco o nada recuerda a cómo era ésta joya vanguardista obra del arquitecto José Yarza.  Se alegaron problemas de cimentación para la paralización, pero la verdad es que más de 20 años después que pasara a manos públicas, su futuro es más que dudoso.

A continuación se muestra un listado de diez edificios y lugares abandonados en Zaragoza, que son sólo una muestra de otros muchos edificios que se encuentran sin uso, tanto aquellos más conocidos por todos, como pueden ser el Palacio de Fuenclara, la antigua fábrica de Galletas Patria o la antigua estación del Portillo, junto a otros menos reconocidos o de menor interés, y es que tan sólo hace falta pasear por cualquier polígono industrial, por ejemplo, para ver la gran cantidad de edificios sin uso en nuestra ciudad.

Diez lugares abandonados en Zaragoza

Pabellón de Aragón de la Expo 2008

Fue el 14 de septiembre de 2008 el último día que el Pabellón de Aragón de la Exposición abrió sus puertas. Desde entonces, nada más se ha sabido de su futuro. Se llegaron a barajar usos como sede administrativa o equipamiento cultural, pero sin llegar a concretar nada mientras pasa el tiempo y el edificio se va quedando en el olvido.

El Pabellón de Aragón fue diseñado por los arquitectos Olano y Mendo. Tiene la forma de las cestas de mimbre típicas aragonesas. La estructura de cesta de mimbre está conseguida por paneles entrelazados de vidrio y micro-hormigón con fibra de vidrio blanco, por lo que el edificio goza de una gran cantidad de luz natural en el interior. En total, ocupa una superficie de 2.500 m2 y tiene una altura de 25 metros.

Torre del Agua

Sin irnos muy lejos del anterior encontramos la Torre del Agua. Un edificio de 140 m. de altura obra de los arquitectos Enrique de Teresa y Francisco Romero que dibuja una gran gota de agua. Durante la exposición fue uno de los edificios más emblemáticos y todos recordamos las largas colas para visitarlo.

Desde 2008 apenas ha tenido uso, más allá de la celebración de algún congreso, grabación de anuncios, competiciones deportivas o la presentación del Volkswagen Golf 7. Esporádicamente también se han realizado visitas guiadas a su interior durante varias temporadas, contando con una notable afluencia de público. También recordamos como algunos años, en fechas señaladas, como las Fiestas del Pilar, podíamos verla iluminada, volviendo ser como una especie de faro de referencia A pesar de ello, la Torre del Agua sigue sin un uso definido y sus puertas permanecen cerradas. Quizás su interior diáfano sea la excusa perfecta para no encontrarle ninguna utilidad tanto por sus gestores como por las administraciones públicas.

En su interior cuelga la escultura Splash!, de Pere Gifre. Una obra que tras la Expo se desmontó y se abandonó en un almacén. Años después fue recuperada y actualmente vuelve a estar en su ubicación original. Quién sabe si la Torre del Agua algún día correrá la misma suerte y volveremos a disfrutar de éste equipamiento zaragozano.

Reformatorio del Buen Pastor

El antiguo reformatorio del Buen Pastor, en el barrio de Valdefierro junto a la N-II, cerró sus puertas en el año 2007. Éste espacio de más de 37.000 m2 lleva sin uso desde entonces es víctima del vandalismo injustificado, que ha dejado sus instalaciones en un estado lamentable. Las entidades vecinales del barrio reclaman su recuperación para uso social para los vecinos, pero, por el momento, el Gobierno de Aragón, propietario del edificio a través del IASS, no ha tomado ninguna decisión respecto al futuro del mismo.

El Buen Pastor llegó a ser un centro de referencia desde su construcción en los años 50, pero fue clausurado cinco décadas después debido a los planes de expansión urbanística y la construcción de un edificio nuevo y de mayor tamaño en el barrio rural de Juslibol.

Torre Ramona

Varios han sido los usos de éste edificio, que da nombre al popular parque del barrio de Las Fuentes. Vivienda, escuela, reformatorio o convento son algunos de ellos. Las entidades vecinales del barrio reclaman su rehabilitación para darle un uso vecinal, pero de momento no hay más que buenas intenciones y pocos avances.

Recientemente se ha cerrado con chapa la parte correspondiente a la torre de la capilla, que es la parte más valiosa arquitectónicamente hablando, para evitar su deterioro.

Universidad Laboral

Entre las fábricas del Polígono de Malpica se alza la antigua Universidad Laboral. Una mole de ladrillo de 12 plantas y un complejo que convirtió a éste centro educativo en una pequeña ciudad que lleva ya camino de 25 años en el olvido.

La Universidad Laboral de Zaragoza abrió sus puertas en 1967 para dar una educación a niñas y jóvenes que facilitase su acceso al mundo laboral. Muchas de ellas provenían del medio rural y familias humildes, pero en los últimos años también tuvo alumnos masculinos. En 1978 dejó de utilizarse y años después albergó el Centro de Enseñanzas Integradas y el IES Itaca, hasta 1997.

Entre los edificios que forman parte de éste complejo de 20 hectáreas hay aulas, viviendas, polideportivos, salón de actos, cafetería, piscina, biblioteca, un taller de maquinaria de confección y zonas verdes.  Todas ellas cerradas por problemas de aluminosis, convirtiéndose en el edificio público abandonado más grande de Aragón.

Escuela de Artes y Oficios

La Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Zaragoza es obra del arquitecto Félix Navarro y es uno de los tres edificios que se conservan de la Exposición Hispanofrancesa conmemorativa de los Sitios de Zaragoza celebrada en 1908. Después de la Exposición el edificio se dedicó a Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos y Escuela de Comercio (posteriormente Escuela de Estudios Empresariales).

La Escuela de Empresariales se trasladó en 2003 al campus del Actur. Por su parte, la escuela de artes abandonó el edificio en 2009. Desde entonces sus puertas permanecen cerradas. En su día se pensó crear allí el Espacio Goya, uniéndolo a través de pasarelas con el Museo Provincial de Zaragoza. Nunca más se supo.  Ni su catalogación de Interés Monumental ha salvado a éste edificio de convertirse en un nuevo cadáver arquitectónico.

Los que hemos estudiado allí recordamos las escaleras de mármol, el ruido de los suelos de madera al andar, las columnas de fundición en las aulas, aquellas grandes puertas de madera y el patio interior cubierto. A saber en qué estado se encontrará ahora sin uso.

Sanatorio del Doctor Lozano Monzón

Al principio del Paseo Sagasta, esquina con calle Lagasca se encuentra la que fuera clínica del Doctor Lozano, que también fue su vivienda. Es uno de los pocos vestigios que quedan en pie de aquel Paseo Sagasta que fue símbolo del modernismo de principios del s.XX en Zaragoza y zona elegida por la burguesía local para vivir. El arquitecto Félix Navarro fue el encargado del proyecto, si bien reformas posteriores y el paso del tiempo han hecho que el edificio esté cayendo en decadencia y pierda poco a poco su encanto. En su interior todavía debe de haber elementos médicos usados durante el tiempo de funcionamiento de la clínica, que cerró en 1977, quedando únicamente adecuada la zona de vivienda.

Hace más de una década, una inmobiliaria la adquirió para rehabilitarla como vivienda de lujo. La crisis del ladrillo y la quiebra de aquella inmobiliaria paralizaron los planes para éste edificio y su entorno de la calle Lagasca, incluido el edificio noble situado en el número 4 de la misma calle. A día de hoy no hay ningún plan previsto.

Antiguo Juzgado de Menores

Muy cerca del anterior, se encuentra el antiguo Juzgado de Menores de Zaragoza, que ocupaba un chalet en la calle Lagasca número 7 en el que destaca la balconada acristalada de sus fachada principal y un torreón en su parte posterior con ciertos aires medievales. Fue edificado a principios del s.XX como residencia de José García Sánchez, fundador del Banco Zaragozano. Dada su cercanía con el Paseo Sagasta, zona burguesa de la Zaragoza de principios del siglo pasado, su estilo arquitectónico siguió la tendencia modernista de la zona.

El edificio funcionó como sede del Juzgado de Menores entre 1957 y 2013. Actualmente es propiedad de la Diputación General de Aragón y se encuentra sin uso alguno desde su cierre. La idea de la DGA era sacarlo a subasta o hacer mejoras para una enajenación posterior, pero la falta de acuerdo con el Ayuntamiento de Zaragoza para su permiso han hecho que, por el momento, siga abandonado.

Fundición Averly

La antigua fábrica de Averly, ubicada en el Paseo María Agustín es posiblemente uno de los casos más flagrantes de la desidia urbanística en nuestra ciudad. En 2016 comenzó el derribo de su zona de talleres, salvándose únicamente lo que había sido declarado Bien de Interés Cultural, la vivienda de la familia y la entrada principal, si bien en ambos casos su futuro es incierto al no haber un plan para su recuperación por el momento.

Averly es un símbolo de la Zaragoza industrial, no sólo por el importante legado de sus trabajos, que podemos encontrar en numerosos mobiliarios urbanos, si no también porque estuvo considerada por los expertos como la factoría más importante y mejor conservada del sur de Europa. De hecho, se estima que contaba con todas las características necesarias para haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Piscinas del Arenas

Su nombre oficial era el de Ciudad Deportiva Martín Celiméndiz y está ubicada en el extremo del barrio de San José, cerca del Canal Imperial. Fueron las últimas instalaciones propias de la S.D. Arenas, club decano del fútbol zaragozano que todavía sigue hoy en activo. Inaugurada en 1967, fue cerrada a mediados de la década de los ochenta, y desde entonces se encuentra en abandono.  Éste complejo contaba con varias piscinas, una de ellas de las pocas piscinas de competición que había en Zaragoza en su época, pistas deportivas y de patinaje, zonas verdes y cafetería.

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