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Bodegas Almau, vinos y anchoas en El Tubo de Zaragoza

Si no lleva anchoa, no es Almau. Así reza el lema de Bodegas Almau, un establecimiento de los de toda la vida que se supo reinventar hace unos años, abanderando el Tubo de Zaragoza con sus vinos, tapas y, como no, sus anchoas con olivas.

Bodegas Almau se ubica en pleno Tubo zaragozano, en la calle Estébanes, 10, y acceder a su interior es encontrarse con una bodega de las de antaño, con grandes barricas de vinos con solera, desde los clásicos tinto, rosado y blanco hasta especialidades como puede ser el caso de los moscatel, pajárita, Málaga o Jérez. Sus paredes están pobladas de estantes con vinos y licores de todo tipo y distintas procedencias. Para los amantes del vino, recorrer visualmente sus estantes es todo una experiencia visual, y, porqué no, gustativa, si nos decidimos a probar cualquiera de éstos caldos.

zaragozala_comer_en_zaragoza_bodegas_almau_01Pero Bodegas Almau no es una bodega al uso, ya que en su mostrador, además de vinos y licores, también es posible degustar suculentas tapas, muchas de ellas clásicas, sin grandes estridencias, una apuesta segura directa a nuestro paladar camino del estomago. No faltan los huevos rellenos, croquetas caseras o pinchos de tortilla de patata, amén de madejas fritas, una especialidad que en Zaragoza es toda una institución. La oferta gastronómica de Bodegas Almau se complementa con montaditos, por ejemplo, de rulo de cabra, jamón serrano o queso curado. Pero si hay una tapa que hace singular a Bodegas Almau es algo tan simple, y a la vez tan delicioso, como la tapa de anchoa con olivas verdes machacadas y su toque de vinagre de vino. Pocas cosas tan simples nos pueden proporcionar un momento tan placentero. El secreto de las anchoas de Almau, sin duda la calidad, al fin y al cabo, no todas las anchoas son iguales.

Si hay un pero que ponerle a Bodegas Almau, posiblemente sea su reducido tamaño, fruto de años de historias y recuerdos acompañados por un vaso de vino. Pero ello se solventa con unas pocas mesas altas en su pared exterior, con la forma del logo de Bodegas Almau, que permiten realizar uno de las cosas que tanto nos gustan, tapear en la calle al aire libre a la puerta de un bar, así como con una terraza con sillas y mesas en un solar frente a la entrada de Bodegas Almau.

Bodegas Almau es uno de esos establecimientos en Zaragoza que merece la pena conocer. Posiblemente no vayamos a encontrar en él grandes excelencias, pero el adentrarse en un bar tan singular y con tanta historia (fue fundado en 1870) ya es motivo más que suficiente para visitarlo.

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