
Zaragoza ha estrenado esta semana un nuevo formato de encuentro que apuesta por la conversación directa y sin artificios. El restaurante Me Va Me Va ha acogido la primera sesión de Un vino con, un ciclo que combina una copa de vino con una charla cercana junto a una persona invitada.
El encargado de abrir esta primera cita ha sido Eduardo García, fundador de Voga Estilistas y recientemente incluido en la lista Forbes de los 25 peluqueros más influyentes de España. El encuentro se ha celebrado en el espacio privado del local, con un grupo reducido y sin escenario ni micrófonos.
Desde el inicio, la charla ha tomado un tono natural. García ha reconocido sentirse fuera de su contexto habitual. “Estoy acostumbrado a hablar en público, pero aquí no sabía a lo que venía”, ha comentado, antes de dejar claro que se trataba de una conversación abierta.
Buena parte del encuentro ha girado en torno al trabajo diario y a la gestión de personas. García ha explicado que, cuando entra en uno de sus salones y ve al equipo trabajando, la sensación principal no es de orgullo. “Cuando voy al salón y hay veintipico personas, no siento orgullo, siento responsabilidad”, ha afirmado.
‘Un vino con’ desde la experiencia personal
Durante la sesión de Un vino con Zaragoza, Eduardo García ha hablado también de su relación con Zaragoza y de la dificultad de ser reconocido en la propia ciudad. “Es muy difícil ser profeta en tu tierra”, ha señalado, al tiempo que ha defendido el potencial de la ciudad y de las personas que desarrollan aquí su actividad profesional.
La conversación ha derivado hacia sus orígenes y el inicio de su vocación. García ha explicado que su acercamiento a la peluquería está muy ligado a su entorno familiar y, en especial, a la figura de su padre, cabeza de una familia humilde del barrio de San Gregorio, que influyó de forma decisiva en su elección profesional. Desde muy joven empezó a formarse en el sector, un recorrido que le ha llevado a combinar el trabajo en el salón con la gestión empresarial, sin desvincularse nunca del día a día.
Ese vínculo directo con el oficio ha aparecido de forma recurrente en la charla. “A mí lo que más me llena del día a día es la gente”, ha explicado. “Cuando hablo de la gente hablo tanto del cliente que se sienta en el sillón como de la persona que trabaja a mi lado. Este es un trabajo de personas para personas”.
La evolución del sector de la peluquería ha sido otro de los temas centrales. García ha señalado cómo han cambiado los hábitos de los clientes y la forma de trabajar. “Ahora el cliente viene con el móvil y te enseña un corte que alguien ha subido hace media hora desde Londres o Los Ángeles”, ha comentado, lo que obliga a una formación continua y a estar atentos a los cambios.
La gestión de equipos ha ocupado buena parte de la conversación. Para García, el reto no es solo técnico. “La técnica se enseña, la actitud no”, ha afirmado. En ese sentido, ha defendido la importancia de formar desde dentro y de cuidar a las personas que forman parte del proyecto. “No puedo esperar que traten al cliente como yo quiero si yo no me preocupo por ellos”, ha añadido.
El vino como acompañante de la conversación
La primera sesión de Un vino con ha estado acompañada por el vino Lo Pou, un blanco del Matarraña elegido para la ocasión. La copa y una ración de jamón han servido de apoyo a una conversación que se ha prolongado durante cerca de hora y media, con participación del público.
Lejos de plantearse como una clase magistral, el encuentro ha mantenido un formato abierto y cercano. “Aquí no vengo a dar lecciones, vengo a hablar de lo que vivo cada día”, ha resumido García, insistiendo en la importancia de seguir aprendiendo tras más de treinta años de trayectoria.
El ciclo Un vino con tiene previsto celebrarse el último miércoles de cada mes en Me Va Me Va, con nuevos invitados y el mismo formato reducido, pensado para escuchar y conversar sin prisas.



