La Ronda del Gallo volverá a recorrer el barrio de la Magdalena el miércoles 28 de enero de 2026 y esta vez lo hará con dos voces que no necesitan presentación en el mundo de la jota: Nacho del Río y Beatriz Bernad han sido elegidos Padrino y Madrina de la 11ª edición de la ronda.
La salida será, como manda la tradición, a las 19 h desde la Plaza de la Magdalena, punto de arranque de un recorrido que volverá a llevar la música y el canto por las calles del conocido como barrio del Gallo, en la víspera de San Valero.
La Magdalena vuelve a cantar
La Ronda del Gallo es, sobre todo, una ronda de barrio. Nada de escenarios ni focos: guitarras, bandurrias, voces y calle. Cada 28 de enero, la gente se junta en torno a la torre mudéjar de la Magdalena —rematada por el gallo que da nombre al barrio— y desde allí arranca un paseo cantado por el casco histórico, con la jota como hilo conductor.
Vecinos, músicos y curiosos se van sumando al recorrido, mientras desde balcones y portales no faltan quienes acompañan los cantos. Durante unas horas, la Magdalena se convierte en un pequeño escenario al aire libre donde la jota vuelve a sonar como lo ha hecho siempre: de cerca y sin artificios.
Dos voces de referencia al frente de la ronda
Que Nacho del Río y Beatriz Bernad sean los padrinos de este año no es casualidad. Ambos llevan más de dos décadas compartiendo escenarios y defendiendo una forma de cantar la jota que mira al pasado sin dejar de hablarle al presente.
Su elección como Padrino y Madrina supone poner al frente de la ronda a dos artistas que conocen bien la tradición, pero también el valor de la jota como música viva, pensada para ser cantada y compartida. Serán ellos quienes abran la ronda y marquen los primeros compases antes de que el barrio haga el resto.
Una antesala distinta para San Valero
La Ronda del Gallo se ha convertido en una forma muy particular de dar la bienvenida a San Valero. Sin actos oficiales ni protocolos, solo música, barrio y ganas de cantar. Una manera de recordar que Zaragoza también se celebra a pie de calle y con jota de por medio.
La edición de 2026 apunta alto: dos grandes voces, un barrio que se vuelca y una fecha que ya está marcada en rojo para quienes entienden que las fiestas también se construyen desde abajo.



