
San Pablo celebra la festividad de San Blas el 3 de febrero
La festividad de San Blas vuelve a reunir este 3 de febrero a fieles y vecinos en torno a una de las celebraciones religiosas más antiguas del Casco Histórico. La festividad se desarrolla en la Iglesia de San Pablo, templo mudéjar declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, donde desde primera hora se mantiene la tradición de la bendición de alimentos.
La iglesia permanecerá abierta de forma ininterrumpida desde las 08:30 hasta las 20:30 horas. A lo largo de la jornada se celebran nueve misas, cinco por la mañana a las 09:00, 10:00, 11:00, 12:00 y 13:00 horas, y cuatro por la tarde a las 17:00, 18:00, 19:00 y 20:00 horas. Al finalizar cada celebración tiene lugar la tradicional bendición de roscones, rosquillas y otros alimentos que los asistentes llevan al templo.
En el acceso a la iglesia se instalan, como es habitual, puestos de venta de productos propios de esta fecha. Roscones y rosquillas forman parte del recorrido de muchos vecinos, que cada año mantienen esta costumbre vinculada a la devoción a San Blas.
San Blas en Zaragoza y una devoción con casi nueve siglos de historia
La vinculación del barrio con San Blas Zaragoza se remonta al siglo XII, cuando en el entorno de las actuales calles San Pablo y San Blas existía una ermita románica dedicada al santo. Con la construcción en el siglo XIII de la nueva iglesia, ya bajo la advocación de San Pablo Apóstol, la devoción a San Blas continuó integrada en la vida cotidiana del barrio.
En la actualidad, la capilla de San Blas, situada al fondo del templo, concentra buena parte de las visitas durante el día 3 de febrero. En este espacio se conserva una imagen gótica del siglo XIV, considerada la más venerada del santo en la ciudad, junto a un retablo barroco-mudéjar del siglo XVII que forma parte del patrimonio artístico del templo.
Un 3 de febrero ligado a la vida del barrio
La festividad de San Blas en Zaragoza mantiene un carácter cercano y muy ligado al entorno del Gancho. Comercios, parroquia y vecinos comparten una jornada marcada por la afluencia constante al templo y por una tradición que se transmite de generación en generación. San Blas es reconocido como protector de los males de garganta, motivo por el que muchos zaragozanos acuden este día para participar en la bendición o realizar una visita personal.
Con el inicio de febrero, la Iglesia de San Pablo se convierte de nuevo en punto de referencia para una celebración que forma parte del calendario cultural y religioso de la ciudad, y que cada año vuelve a ocupar un lugar destacado en la agenda local.



