Edificios Religiosos

La capilla de San Joaquín del Pilar recupera su esplendor tras una rehabilitación integral

La capilla de San Joaquín del Pilar vuelve a mostrar toda su riqueza artística tras una rehabilitación integral que ha permitido recuperar su aspecto original y mejorar su conservación. La actuación, ya finalizada, incluye también la incorporación de dos esculturas contemporáneas dedicadas a San Josemaría Escrivá de Balaguer y Santa Genoveva Torres.

La intervención ha supuesto una inversión de 500.000 euros. El 80% del presupuesto se ha cubierto mediante donativos y el resto ha sido aportado por el Cabildo Metropolitano de Zaragoza. Este proyecto es el primero de los hitos previstos dentro del plan global ‘Pilar 2040’, centrado en la conservación del templo y su preparación para futuras celebraciones religiosas y culturales.

Las obras han afectado a la estructura, los elementos ornamentales y la iluminación. La capilla presentaba un estado de conservación deficiente y una imagen oscurecida por la suciedad acumulada y los repintes. Tras la restauración, se han recuperado la policromía original y los dorados del retablo, así como la viveza cromática del conjunto.

El espacio está presidido por el grupo escultórico de San Joaquín y la Virgen niña, obra de Antonio Palao y Marco. La escena se completa con una pintura sobre tabla de Mariano Pescador que representa el templo, en alusión a la presentación de la Virgen. Todo el conjunto se integra en un retablo rococó del siglo XVIII que vuelve a destacar por la armonía de materiales y tonos.

En el lateral izquierdo de la capilla de San Joaquín del Pilar se conserva el mausoleo funerario del I Duque de Montemar. Esta pieza, una de las más relevantes del arte funerario aragonés del siglo XVIII, fue realizada por Esteban Peñafiel y Lamberto Martínez Lasarta. Destaca por el uso de mármoles de calidad y por su rica decoración escultórica en yeso.

En el lado derecho se encuentra el lienzo de la Visitación, de autor anónimo, vinculado al círculo pictórico de fray Manuel Bayeu. La obra ha sido restaurada tras retirar repintes y recuperar la policromía original, lo que permite una lectura más clara de la escena.

Los trabajos también han incluido actuaciones en el tejado y la cúpula, con reparación de grietas y filtraciones. Se ha intervenido en la cripta y en la sacristía, donde se han saneado los espacios y repuesto los revestimientos dañados. La nueva iluminación refuerza ahora la lectura artística del conjunto y pone en valor cada elemento.

Esculturas contemporáneas en la capilla de San Joaquín del Pilar

La rehabilitación se completa con la instalación de dos esculturas en bronce fundido a la cera perdida, realizadas por la escultora Diana García Roy. Las piezas representan a San Josemaría Escrivá de Balaguer y a Santa Genoveva Torres, ambos vinculados a la devoción pilarista. Las esculturas miden 1,70 metros y se apoyan sobre peanas de piedra negra de Calatorao.

La figura de San Josemaría recuerda el centenario de su primera misa, celebrada en la Santa Capilla del Pilar en 1925. Aparece revestido con casulla y con un bajorrelieve de la Virgen del Pilar en el pecho. Su gesto combina la cercanía al fiel con la referencia directa a la Virgen.

La escultura de Santa Genoveva Torres la muestra de pie, con una actitud de acogida. Porta las muletas que utilizó desde joven y viste el hábito de su congregación. La obra alude a su labor en Zaragoza y a su dedicación a las mujeres en situación de soledad y necesidad.

Con esta actuación, la capilla de San Joaquín del Pilar recupera su papel destacado dentro del recorrido artístico de la basílica. La restauración permite una mejor comprensión del conjunto y garantiza su conservación para las próximas décadas.

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