Zaragoza capital mundial de la Garnacha
Zaragoza pondrá en marcha un nuevo proyecto relacionado con el turismo. Se trata de Zaragoza Capital Mundial de la Garnacha, que busca impulsar el turismo enológico en la ciudad, posicionando a Zaragoza como un referente internacional para los amantes del vino y la gastronomía.
La garnacha, uva autóctona de la provincia de Zaragoza, es la protagonista de este proyecto que busca poner en valor el patrimonio vitivinícola de la región. Conocida por su versatilidad y capacidad de adaptación a diferentes climas y terrenos, la garnacha da lugar a vinos de gran calidad en las tres denominaciones de origen de la zona: Calatayud, Campo de Borja y Cariñena.
Más que vino: Cultura y experiencias
El proyecto Zaragoza Capital Mundial de la Garnacha se concreta en un plan de acción con vocación internacional. Se ha involucrado a instituciones de prestigio como la Organización Internacional del Vino y el Instituto Agronómico Mediterráneo para crear rutas de enoturismo que tengan a Zaragoza como punto de partida.
La puesta en marcha de esta iniciativa va más allá del vino. Se trata de una apuesta por la cultura y las experiencias únicas que ofrece Zaragoza. La ciudad acogerá el Festival Mundial de la Garnacha, congresos internacionales, presentaciones y campañas de promoción en España y mercados internacionales.
Rutas a partir de septiembre
Zaragoza Capital Mundial de la Garnacha pondrá en marcha a partir de septiembre de este mismo año las primeras rutas de Escapadas de Enoturismo, con visitas a bodegas de Borja, Cariñena y Calatayud, las tres denominaciones de origen de la provincia de Zaragoza que han hecho de la uva garnacha su seña de identidad.
Y en primavera de 2025, Zaragoza será sede de un simposio internacional científico-técnico sobre la garnacha, dirigido por el director del Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza, Raúl Compés.
Qué es la garnacha
La garnacha es la uva por excelencia de Aragón, con especial protagonismo en la provincia de Zaragoza. Si bien su origen exacto se debate entre lo autóctono y una llegada milenaria del Mediterráneo, lo que sí está claro es que lleva siglos cultivándose con éxito en estas tierras.
La garnacha aragonesa se beneficia de las condiciones climatológicas de la región. Los días calurosos, noches frías y escasas precipitaciones crean un entorno ideal para esta cepa resistente al viento y la sequía.
Gracias a estas características, la garnacha de Zaragoza da lugar a vinos tintos excepcionales. Destacan por sus aromas florales y frutales, recordando a frutos rojos maduros. En boca, ofrecen un paso cálido y aterciopelado con toques a pasas y ligeras notas de pimienta negra.



