El mejor mural de música del mundo está en Épila y rinde homenaje a la jota aragonesa
El mejor mural de música del mundo está en Épila y ha sido elegido como ganador internacional de los premios Music On Walls 2025. La obra, firmada por el artista urbano Sojo, se encuentra en la localidad zaragozana y está dedicada a la jota aragonesa. El reconocimiento sitúa a Épila dentro del mapa mundial del arte urbano vinculado a la música.
El mural fue creado durante el festival Festival Asalto en su edición celebrada en Épila. La pieza retrata a una pareja del grupo folclórico local. En la escena aparece Cristina cantando una jota con gesto firme. Al fondo, Marcos la acompaña con guitarra. Ambos visten indumentaria tradicional aragonesa. La composición busca capturar el instante del canto y la fuerza del estilo vocal propio de la jota.
El proyecto nace tras una sesión fotográfica previa realizada por el artista. Fue la primera vez que Sojo escuchó una jota aragonesa en directo. Según explica el propio creador, la experiencia marcó el enfoque del mural. El canto solista, elemento central de la jota, se convirtió en eje visual de la obra.
El mejor mural de música del mundo en Épila une arte urbano y folclore
El jurado internacional de Music On Walls destacó el vínculo directo entre música y pintura. El mural no representa solo una escena costumbrista. Funciona como documento visual de una tradición viva. La jota aragonesa combina baile y canto, pero en Aragón el protagonismo recae en la voz solista. Esa tensión sonora es la que el artista traslada al muro.
Durante la semana de trabajo, Sojo pintó escuchando música de estilos muy distintos. El artista ha señalado que la música forma parte de su proceso creativo. Entre sus referencias durante esos días figuraron Moderat y la obra completa de Carmina Burana de Carl Orff. Esa mezcla sonora acompañó la ejecución del mural.
Un reconocimiento internacional para Épila
La inauguración del mural incluyó una actuación espontánea de los protagonistas retratados. Vestidos con el mismo traje tradicional que aparece en la obra, interpretaron una jota compuesta para el artista. El gesto cerró el proyecto con una conexión directa entre mural, música y comunidad local.
El premio confirma el impacto global del arte urbano producido en Aragón. También refuerza el papel de los festivales rurales en la difusión cultural. El mejor mural de música del mundo en Épila no es solo un título simbólico. Es una obra que fija en gran formato una expresión popular que sigue viva.



