
Niñas con discapacidad toman la palabra en Zaragoza: “He venido para conocer a otras personas”
La jornada de CERMI Aragón ha reunido a adolescentes y madres para trabajar derechos, autonomía, participación y cómo proteger sin limitar.
Niñas y adolescentes con discapacidad han tomado este sábado la palabra en Zaragoza para hablar de sus derechos, de las decisiones que afectan a sus vidas y de cómo quieren que continúe un espacio creado específicamente para ellas.
CERMI Aragón ha celebrado en el Centro Joaquín Roncal la jornada ‘Mi voz tiene poder’, que ha reunido a jóvenes con discapacidad y a sus madres en dos talleres paralelos. Mientras ellas han trabajado autonomía y participación, las madres han abordado los miedos asociados a la protección y la necesidad de permitir que sus hijas prueben, se equivoquen y tomen sus propias decisiones.
“He venido aquí para conocer a otras personas”, explicaba Bianca, de 13 años. Su madre, Elena, señalaba que uno de los objetivos era que la adolescente pudiera relacionarse con personas de realidades diferentes a las que ha conocido hasta ahora.
Una escuela para decidir y hacerse escuchar
Las niñas y adolescentes han participado en ‘El poder de tomar el mando’, un taller dirigido por Sara Santos y Laura Montoya, del Consejo de la Juventud de España. La actividad se ha centrado en la importancia de hacerse escuchar y participar en las decisiones sobre sus propias vidas.
Las jóvenes también han propuesto cómo les gustaría continuar la experiencia, con actividades vinculadas a ámbitos como la música, la escritura, el baile y otras disciplinas artísticas que les permitan aprender, expresarse y compartir ideas.
CERMI Aragón plantea esta Escuela de Niñas y Adolescentes también como una vía para favorecer la participación futura de las jóvenes en el movimiento asociativo.
“Queremos que estas niñas sean el motor del futuro movimiento asociativo de mujeres con discapacidad”, ha señalado el presidente de CERMI Aragón, Jesús Carlos Laiglesia.
Ruth Quintana, coordinadora de la Comisión de Niña y Mujer de CERMI Aragón, ha destacado la importancia de que las participantes conozcan a otras niñas con diferentes discapacidades y encuentren espacios en los que puedan ser protagonistas.
“Se trata de cosas tan sencillas como que tengan poder de decisión en su vida, que sean conscientes de que tienen derechos y que son el futuro”, ha explicado.
Proteger sin limitar
En paralelo, las madres han participado en ‘El poder de sentir’, un taller dirigido por Lucía Machota en el que han reflexionado sobre la sobreprotección, los miedos y la autonomía de sus hijas.
Entre las cuestiones abordadas han estado la necesidad de aprender a delegar y confiar en otras personas, diferenciar entre proteger y limitar y permitir que las niñas prueben, se equivoquen y vuelvan a intentarlo.
La sesión también ha puesto el foco en el autocuidado de las propias madres y en la importancia de reservar espacios personales sin sentimiento de culpa.
“Que nuestro miedo nunca sea más grande que la confianza que tenemos en nuestros hijos e hijas”, ha resumido Machota.
Derechos desde la infancia
La iniciativa busca que las niñas y adolescentes con discapacidad sean reconocidas como personas con voz propia y capacidad para intervenir en las decisiones que las afectan.
Quintana ha advertido además de las barreras que pueden encontrar a medida que crecen, desde el ámbito educativo hasta el acceso al empleo, y del efecto añadido que supone la combinación de género y discapacidad.
La delegada de Infancia de CERMI Estatal, Ana Sastre, y la activista Marta Valencia han participado en la jornada para abordar precisamente el derecho de niñas y adolescentes a participar activamente en las decisiones sobre sus vidas.
‘Mi voz tiene poder’ da continuidad en Aragón al trabajo desarrollado por Fundación CERMI Mujeres. La II Escuela de Niñas y Escuela de Madres celebrada en Madrid en julio concluyó con doce demandas planteadas por las participantes, entre ellas ser escuchadas en las decisiones que les afectan, contar con los apoyos necesarios, acceder a la educación, el ocio, la cultura y el deporte en igualdad de condiciones y vivir libres de discriminación y violencia.



