María Arnal y Nortec ponen el broche final a Música al Raso 2026
Arnal sorprendió al público asistente con una versión de la jota La Magalloenra
María Arnal y Nortec: Bostich & Fussible pusieron este sábado el broche final a la sexta edición de Música al Raso en el Jardín de Invierno del Parque José Antonio Labordeta, en una noche que reunió a cerca de 3.000 personas y que transitó entre la experimentación sonora, la danza contemporánea y la electrónica fronteriza.
La actuación de María Arnal fue una de las más esperadas de esta edición. La artista catalana presentó sobre el escenario parte de AMA, su nuevo proyecto en solitario, una propuesta en la que voz, tecnología y movimiento escénico se entrelazan a través de un cuerpo de baile con un papel protagonista dentro del espectáculo.
El repertorio estuvo centrado en las canciones de este nuevo trabajo, aunque también hubo espacio para temas de etapas anteriores de su trayectoria, reconocidos y acompañados por buena parte del público. Arnal aprovechó además la cita para interpretar algunas composiciones inéditas.
La conexión con Aragón apareció pronto durante el concierto. En uno de sus diálogos con los asistentes, la cantante recordó el origen oscense de su apellido. «Arnal es un apellido de Huesca, como muchos en Cataluña«, comentó desde el escenario.

Paula Ortiz, presente en una de las canciones más emotivas
Entre el público se encontraba la cineasta aragonesa Paula Ortiz, para cuya película La virgen roja compuso María Arnal una de sus canciones más recientes.
Antes de interpretarla, la artista recordó el vínculo surgido durante aquel trabajo. «No me dieron el Goya, pero da igual, me dieron la experiencia y conocerte a ti«, señaló dirigiéndose a Ortiz.
La canción, nominada a los Premios Goya, fue dedicada por Arnal a las mujeres que murieron durante la Guerra Civil española, protagonizando uno de los momentos más emotivos de la noche.
El concierto contó también con la participación del productor Pau Aulí, responsable del organetto en varios pasajes del espectáculo y una de las piezas clave en la construcción sonora de AMA.
Antes de interpretar Suspiros, Arnal se dirigió al público con humor. «¿Por quién suspiráis? Suspiros os tiro«, dijo antes de iniciar la canción. Al finalizar la canción, Arnal quiso continuar su conexión con el público para compartir el significado de una de las palabras más singulares de la letra, Arrebol, «es el color rojo del cielo«, explicó antes de fundirse en un intercambio de coros con los asistentes.
La artista también resumió el espíritu de su nuevo trabajo con una reflexión que sirvió de antesala para el tramo final del concierto. «Con este disco lloramos, pero lloramos de alegría, porque las lágrimas son una forma de expresar lo que no sabemos decir«.
La Magallonera, la sorpresa final de la noche
Cuando parecía que el concierto había terminado, llegó el momento más inesperado de la velada. Tras despedirse del público, Arnal lanzó una frase que provocó la reacción inmediata de los asistentes. «Muchas gracias. A la próxima canto La Magallonera, ¿vale?«, para abandonar seguido el escenario.
Los aplausos y los cánticos no tardaron en hacer efecto. Jaleada por el público, la cantante regresó al escenario para cumplir su promesa e interpretar una versión de La Magallonera adaptada a su particular registro vocal.
La inesperada incursión en el repertorio tradicional aragonés desató una de las mayores ovaciones de la noche y cerró una actuación marcada por la cercanía y la complicidad con el público zaragozano.

Nortec transforma el Jardín de Invierno en una pista de baile
Poco después llegó el turno de Nortec: Bostich & Fussible, encargados de cerrar definitivamente el festival.
El dúo mexicano apareció sobre el escenario sin discursos ni presentaciones previas. Directamente tomó posiciones tras la mesa de mezclas para poner en marcha su característica combinación de techno, electrónica experimental y música tradicional del norte de México.
Tras los primeros temas aparecieron sobre el escenario sus particulares «mariachis», formados por trompeta, tuba y acordeón, que aportaron una dimensión todavía más festiva a una propuesta basada en la fusión entre tradición y modernidad.
La mezcla funcionó desde el primer momento. Decenas de personas comenzaron a bailar frente al escenario y la energía fue creciendo a medida que avanzaba el concierto, especialmente entre quienes ocupaban las primeras filas.
Con esa fiesta techno-mariachi concluyó la sexta edición de Música al Raso en el Jardín de Invierno, poniendo el broche final a dos fines de semana de conciertos gratuitos en distintos espacios de Zaragoza.



