El Museo Origami Zaragoza alcanza las 300.000 visitas
El Museo Origami Zaragoza ha superado las 300.000 visitas desde su inauguración en diciembre de 2013. El visitante que marcó la cifra fue una pareja procedente de Almería y residente en Torrejón, que conoció el espacio tras recibir una recomendación en la oficina de turismo de Plaza del Pilar.
Como recuerdo de esa visita, el museo les entregó un cuadro de origami. Tras recorrer las salas, también adquirieron un libro de papiroflexia en la tienda del centro. El dato confirma la capacidad del espacio para seguir atrayendo tanto a turistas como a público interesado en una propuesta cultural muy especializada.
Ubicado en la planta superior del Centro de Historias, en Plaza San Agustín, el museo mantiene una media superior a 24.500 visitantes al año, lo que equivale a algo más de 2.000 personas al mes según los datos facilitados por la entidad gestora.
Un museo único en Zaragoza con renovación constante
Uno de los factores que explica esa continuidad de público es la renovación periódica de contenidos. El museo cambia por completo su exposición cada tres meses y se acerca ya al medio centenar de muestras temporales desde su apertura.
La colección reúne obras de figuras clave del origami internacional gracias al trabajo desarrollado durante décadas por el Grupo Zaragozano de Papiroflexia, entidad con actividad documentada desde 1944. Entre los nombres vinculados a esa trayectoria figuran Akira Yoshizawa, Yoshihide Momotani, Eric Joisel o Vicent Floderer.
Zaragoza y el origami, una relación histórica
La ciudad mantiene una larga conexión con la papiroflexia. En 1978 se renovó el Grupo Zaragozano de Papiroflexia, impulsor de actividades populares y encuentros internacionales. Ese recorrido llevó en 2009 a una gran exposición en el Centro de Historias y abrió el camino para crear en Zaragoza el primer museo europeo dedicado al origami.
Más de una década después, las 300.000 visitas consolidan al EMOZ como uno de los espacios culturales más singulares de la ciudad y como un recurso turístico capaz de captar público más allá de los circuitos habituales del centro histórico.



