Las vaquillas del Pilar no son tan antiguas como parece: nacieron a comienzos de los años 80
La iniciativa de ganaderos, peñistas y responsables municipales convirtió las primeras mañanas vaquilleras en una de las citas populares de las fiestas
Cuando Zaragoza todavía está despertando después de una noche de conciertos y celebraciones, miles de personas se dirigen hacia la plaza de toros de La Misericordia. Las charangas comienzan a sonar, las peñas ocupan los tendidos y las primeras vaquillas salen al ruedo.
Las vaquillas del Pilar parecen una tradición transmitida durante muchas generaciones, pero su historia es relativamente reciente. Las mañanas vaquilleras comenzaron a organizarse a principios de la década de 1980 y fueron impulsadas por ganaderos, peñistas y responsables municipales.
En apenas unos años lograron convertirse en una de las imágenes más reconocibles de las Fiestas del Pilar de Zaragoza. Su importancia no reside únicamente en lo que sucede en el ruedo, sino también en el ambiente creado desde primera hora por las peñas, las charangas y el público.
Los festejos taurinos estuvieron presentes mucho antes
Índice
La relación entre las celebraciones del Pilar y los espectáculos taurinos es considerablemente anterior a las actuales mañanas vaquilleras. En las fiestas organizadas en Zaragoza en 1723 ya aparecen referencias a actos religiosos, procesiones y festejos con toros.
Durante los siglos siguientes, las corridas se convirtieron en una parte habitual de las celebraciones de octubre. La Feria del Pilar terminó consolidándose como una de las últimas citas importantes de la temporada taurina española.
Sin embargo, aquella programación estaba centrada principalmente en las corridas, novilladas y espectáculos profesionales. Las actuales vaquillas, caracterizadas por la participación popular y por la presencia constante de las peñas, no surgieron hasta mucho después.
El nacimiento de las mañanas vaquilleras
El origen de las vaquillas del Pilar se encuentra a comienzos de los años 80, coincidiendo con una transformación general de las fiestas. Zaragoza buscaba una celebración más participativa, con mayor presencia de las peñas y actividades abiertas a distintos públicos.
La iniciativa estuvo relacionada con el ganadero José María Arnillas, el peñista Vicente Navarro y el concejal Julián Nieto. También participaron personas relacionadas con la ganadería Los Maños y con la empresa que gestionaba entonces la plaza de toros.
El proyecto comenzó a tomar forma en 1981 y las primeras mañanas vaquilleras se celebraron durante los primeros años de aquella década. El archivo histórico municipal conserva imágenes identificadas como las primeras vaquillas de 1982.
La propuesta era sencilla: abrir la plaza por la mañana y convertirla en un espacio de participación popular. El público podía bajar al ruedo, mientras las peñas ocupaban las gradas y las charangas proporcionaban una música continua.
La combinación funcionó. Las vaquillas ofrecían una actividad a primera hora, justo cuando terminaba la noche para algunos y comenzaba la jornada festiva para otros.
Las peñas transformaron el ambiente de la plaza
Las vaquillas no pueden entenderse sin el movimiento peñista de Zaragoza. Durante los años de su consolidación, las peñas asumieron un papel cada vez más visible dentro de las Fiestas del Pilar.
Sus integrantes acudían a La Misericordia con sus uniformes, instrumentos y charangas. Los tendidos dejaron de ser únicamente un lugar desde el que observar lo que sucedía en la arena y se convirtieron en otro escenario de la celebración.
Canciones, bailes y bromas acompañaban cada mañana. Incluso quienes no participaban en el ruedo encontraban en las gradas una forma diferente de vivir las fiestas.
Esta atmósfera explica que las vaquillas trascendieran su carácter taurino. Para muchos asistentes, la experiencia consistía tanto en ver las reses como en escuchar las charangas, reunirse con las cuadrillas y participar en el ambiente de las peñas.
De una suelta popular a una programación más amplia
Las primeras sesiones se centraban fundamentalmente en las mañanas vaquilleras. El éxito de público permitió ampliar progresivamente los festejos populares celebrados durante el Pilar.
En 1982 comenzó el concurso de recortadores con anillas. Un año después se incorporó el toro embolado y en 1985 apareció el concurso de roscaderos, una modalidad especialmente vinculada a Aragón.
Durante las décadas posteriores se añadieron concursos de recorte libre, emboladores y otras exhibiciones. La programación fue adquiriendo un carácter competitivo y atrajo a participantes y ganaderías de diferentes lugares.
Las mañanas también fueron evolucionando. Desde 2009, las sesiones han diferenciado habitualmente una primera parte orientada a una participación menos especializada y una segunda reservada al Concurso Nacional de Mañanas Vaquilleras.
En esta última intervienen reses seleccionadas de distintas ganaderías, cuyas actuaciones son valoradas dentro de la competición. De esta manera, la actividad combina la suelta popular con un certamen ganadero.
Por qué se celebran a primera hora de la mañana
El horario terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad de las vaquillas del Pilar. Tradicionalmente comienzan alrededor de las 8:00 horas y se prolongan durante las primeras horas del día.
La elección permite compatibilizar estos actos con el resto de la programación taurina de La Misericordia, que suele reservar las tardes para corridas, novilladas, concursos de recortadores y otros espectáculos.
También encajó con la dinámica de las fiestas. Para algunos participantes, las vaquillas representan la continuación de la noche; para otros, son el primer acto de una jornada que seguirá con los cabezudos, las actividades familiares, los conciertos y las propuestas gastronómicas.
Esta mezcla de públicos genera una imagen característica: personas que acaban de salir de los espacios nocturnos coinciden con aficionados que llegan expresamente a la plaza y con peñistas preparados para animar desde el tendido.
La plaza de toros de La Misericordia
Las vaquillas se celebran en la plaza de toros de Zaragoza, conocida como La Misericordia. El edificio fue inaugurado en 1764 y debe su nombre a la institución que promovió su construcción, la Real Casa de Misericordia.
Una de sus características actuales es la cubierta instalada sobre el coso. La estructura protege las gradas y permite cubrir la arena, algo especialmente útil durante unas fiestas celebradas en octubre, cuando el cierzo o la lluvia pueden condicionar los espectáculos.
Durante las mañanas vaquilleras, los corrales, el ruedo y los tendidos funcionan de manera coordinada. Veterinarios, ganaderos, personal sanitario, responsables de seguridad y trabajadores de la plaza intervienen antes y durante cada sesión.
Una tradición reciente que ya forma parte del Pilar
Las vaquillas demuestran que no todas las costumbres asociadas a las Fiestas del Pilar necesitan siglos de antigüedad. Algunas tradiciones actuales nacieron durante la transformación festiva experimentada por Zaragoza en las últimas décadas del siglo XX.
El formato encontró su espacio porque reunió varios elementos que ya tenían fuerza en la ciudad: la afición a los festejos populares, el crecimiento de las peñas, la música de las charangas y la búsqueda de actividades participativas.
Desde entonces, las mañanas vaquilleras han atravesado cambios de formato, organización y programación. También han generado debate social, como sucede con el conjunto de los espectáculos taurinos, pero continúan ocupando un lugar reconocible dentro de las fiestas.
Las vaquillas del Pilar, en pocas fechas
- Siglo XVIII: los festejos taurinos ya forman parte de las celebraciones del Pilar.
- 1981: comienza a tomar forma el proyecto de las mañanas vaquilleras.
- 1982: se documentan las primeras sesiones y aparece el concurso de anillas.
- 1983: se incorpora el toro embolado.
- 1985: comienza el concurso de roscaderos.
- 2009: las mañanas se estructuran en una parte popular y otra competitiva.
- Actualidad: las vaquillas continúan celebrándose durante las Fiestas del Pilar en La Misericordia.
Los horarios, precios y fechas concretas pueden consultarse en el programa correspondiente a cada edición.
Las vaquillas durante las Fiestas del Pilar de 2026
La edición de 2026 mantiene las mañanas vaquilleras y los festejos populares dentro de la programación de La Misericordia. Las actividades se desarrollarán durante las fiestas, celebradas en Zaragoza del 10 al 18 de octubre.
Los horarios concretos de cada jornada, junto con el resto de conciertos, espectáculos y propuestas, pueden consultarse en el programa de las Fiestas del Pilar 2026.
Más de cuatro décadas después de aquellas primeras experiencias, la escena continúa repitiéndose: la ciudad despierta, las puertas de La Misericordia se abren y las charangas anuncian que una nueva mañana del Pilar acaba de comenzar.
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Este contenido forma parte de la colección de ZARAGOZALA dedicada a las historias, tradiciones y curiosidades de las Fiestas del Pilar.


