Gastronomía

¿Por qué comemos roscón con sorpresa el Día de Reyes?

El roscón de Reyes es uno de los dulces más reconocibles del calendario festivo en España. Se consume el 6 de enero, día de la Epifanía, y también tiene una presencia destacada en Zaragoza durante San Valero. Su forma circular, su aroma a cítricos y azahar y, sobre todo, la sorpresa escondida en su interior lo convierten en un elemento central de estas fechas.

La tradición del roscón de Reyes no nace con el cristianismo. Sus orígenes se sitúan en las Saturnales romanas, celebraciones de invierno en las que se repartían tortas dulces con un haba seca en su interior. Quien la encontraba obtenía un reconocimiento simbólico ligado a la suerte y la prosperidad. Con el paso de los siglos, esta costumbre se adaptó al calendario cristiano y quedó asociada a la llegada de los Reyes Magos.

Qué es el roscón de Reyes y de dónde viene

El roscón es un bollo elaborado con una masa tipo brioche, enriquecida con huevos, mantequilla y azúcar. Se aromatiza con ralladura de naranja y limón, además de agua de azahar. Su forma redonda representa una corona, reforzada por la decoración de fruta confitada y azúcar, que recuerda a las joyas reales.

Durante la Edad Media, este dulce ya se consumía en torno al 6 de enero. Sin embargo, su versión actual se popularizó en el siglo XVIII. La influencia francesa introdujo una novedad decisiva: junto al haba se añadió una pequeña figura. Desde entonces, el significado del interior del roscón de Reyes quedó dividido entre premio y compromiso.

Por qué el roscón de Reyes lleva sorpresa

La sorpresa es el rasgo más conocido del roscón de Reyes. En su interior se esconden dos elementos. La figura simboliza la buena fortuna y convierte en “rey” a quien la encuentra. El haba, en cambio, marca a quien debe pagar el roscón o encargarse del siguiente.

Este juego sencillo explica gran parte de su éxito. El reparto del roscón se convierte en un momento compartido, en el que cada porción mantiene la expectación hasta el final. En Zaragoza, esta costumbre se repite tanto en Reyes como el 29 de enero, cuando el roscón vuelve a la mesa por San Valero.

Hoy, pastelerías artesanas y grandes superficies mantienen esta tradición, con variaciones en rellenos y tamaños. Aun así, el sentido del roscón de Reyes sigue siendo el mismo: cerrar las fiestas con un dulce que mezcla historia, gastronomía y un ritual que pasa de generación en generación.

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