La Virgen del Dulce Nombre vuelve al culto tras su restauración
La Hermandad de la Humildad prepara la Semana Santa Zaragoza 2026
La Virgen del Dulce Nombre restauración ya es una realidad en Zaragoza. La imagen mariana, titular de la Hermandad y CofradĆa de La Humildad y Dulce Nombre de Zaragoza, ha sido repuesta al culto despuĆ©s de completar un proceso de intervención que ha respetado de forma rigurosa su concepción original.
La actuación se ha desarrollado en el taller del imaginero sevillano Francisco Berlanga de Ćvila, autor de la talla. El propio escultor ha supervisado cada fase del trabajo para conservar los valores artĆsticos y tĆ©cnicos que definieron la obra desde su creación en los aƱos noventa.
La reposición al culto ha coincidido con los cultos cuaresmales del Quinario dedicado a JesĆŗs de la Humildad. En este contexto, la imagen ha sido colocada en el altar preparado por la priostĆa, con una presentación sobria que refuerza el carĆ”cter penitencial de estas fechas. AdemĆ”s, nuevos hermanos han jurado las reglas ante los titulares de la cofradĆa.
Restauración de la Virgen del Dulce Nombre respetando su obra original
El proceso de restauración de la imagen de la Virgen del Dulce NombreĀ se ha centrado en la conservación integral de la policromĆa y de los elementos estructurales de la talla. Al tratarse de una imagen de candelero en madera policromada para vestir, se ha trabajado con criterios de mĆnima intervención y mĆ”xima fidelidad artĆstica.
La Virgen mide 1,72 metros y responde a los cĆ”nones clĆ”sicos de la imaginerĆa sevillana. Su rostro refleja el instante en que MarĆa llora ante la condena de su Hijo, con un dolor contenido que se expresa tambiĆ©n en sus manos, dispuestas para enjugar las lĆ”grimas.
Durante la Cuaresma se presenta vestida de hebrea, una iconografĆa tradicional que subraya el recogimiento propio de este tiempo litĆŗrgico.
Una imagen con historia en la Semana Santa Zaragoza
El origen de la talla se remonta a 1992, cuando la cofradĆa formalizó el encargo al escultor sevillano con la previsión de estrenarla en la Cuaresma de 1994.
La bendición tuvo lugar el 19 de marzo de 1994 en la iglesia de Santa Mónica de Zaragoza, en una ceremonia presidida por el entonces obispo auxiliar Carmelo Borobia Isasa.
Con su regreso al templo, la Virgen del Dulce Nombre vuelve a ocupar un lugar central en la devoción de la Semana Santa de Zaragoza, tras una restauración que asegura su conservación para el futuro.



