Comparsa de La Antigua Química: «Nos proponen una actividad y nos falta tiempo para decir dónde y cuándo»
La comparsa del barrio de La Almozara lleva más de una década recuperando sus cabezudos históricos y realiza habitualmente más de 60 salidas anuales. Sus integrantes explican el trabajo que hay detrás de cada recorrido y presentan su programación para las Fiestas del Pilar 2026.
En Zaragoza, los cabezudos forman parte de una tradición que se transmite de generación en generación. Sus apariciones en las calles, las carreras de los niños y los personajes que acompañan las fiestas son una imagen habitual del calendario festivo de la ciudad. Pero detrás de cada comparsa existe también una historia de personas que dedican buena parte de su tiempo a conservar unas figuras, organizar recorridos y mantener una costumbre que va mucho más allá de los días grandes de octubre.
Una de esas historias se encuentra en La Almozara, donde la Comparsa de Cabezudos La Antigua Química ha conseguido recuperar seis figuras que comenzaron a recorrer el barrio en 1982. Aquellos personajes, que durante años permanecieron guardados, son hoy el origen de una asociación cultural que cuenta con una veintena de cabezudos y que realiza habitualmente más de 60 salidas anuales por distintos puntos de Aragón.
La actividad de la comparsa se intensifica durante las Fiestas del Pilar, aunque sus integrantes insisten en que su trabajo no se limita a estas fechas. A lo largo del año participan en celebraciones populares, visitan colegios, organizan actividades y colaboran con el comercio del barrio. Todo ello con una particularidad: sus personajes están concebidos como habitantes de una antigua villa, una forma de dar continuidad a la historia que representa el propio nombre de la asociación.
«En nuestro barrio somos como si fuéramos los gestores culturales del distrito y en nuestra ciudad se nos ve como la comparsa que más salimos durante todo el año», explican desde La Antigua Química, que ha convertido la presencia de sus cabezudos en una actividad habitual dentro y fuera de La Almozara.
Seis cabezudos de 1982 que estuvieron a punto de quedar en el recuerdo
Índice
La historia comienza en 1982, cuando el barrio todavía era conocido popularmente como La Química por su vinculación con el antiguo entorno industrial. Aquel año, la Peña El Serón adquirió seis cabezudos a la empresa Aragonesa de Fiestas para incorporarlos a las celebraciones vecinales.
Los personajes eran el Berrugón, la Forana, el Morico, el Payaso, el Tuerto y Popeye. Con el paso de los años, la desaparición de la peña y los cambios en la organización de las fiestas hicieron que las figuras pasaran por distintas entidades del barrio, hasta quedar bajo la custodia de la Asociación de Vecinos Ebro-Almozara.
En 2008, Jesús García Forcano, vecino de La Almozara y vinculado desde niño a aquellos cabezudos, se ofreció para restaurarlos. Sin embargo, la continuidad de las figuras originales no estaba asegurada. En 2010 se adquirió una nueva comparsa para el barrio, mientras que los personajes históricos quedaron guardados.
Fue en 2015 cuando Forcano impulsó su recuperación y comenzó a dar forma al proyecto de La Antigua Química. No se trataba únicamente de volver a sacar seis cabezudos a la calle, sino de impedir que desapareciera una parte de la historia festiva de La Almozara.
«Jesús Forcano desde pequeño ha amado estos cabezudos y, como todo en la vida, estos cabezudos se retiraron y se empeñó en recuperarlos», recuerdan desde la asociación. El proceso no resultó sencillo, puesto que algunas figuras habían terminado en Soria y fue necesario conseguir que regresaran al barrio.
La comparsa se presentó públicamente en Zaragoza en 2016 y, tres años después, quedó constituida formalmente como Asociación Cultural Comparsa de Cabezudos La Antigua Química. En 2025 celebró diez años desde el inicio de aquella recuperación.

Un nombre que conserva la memoria industrial de La Almozara
La elección de La Antigua Química como nombre no fue casual. Aunque el barrio lleva décadas identificado como La Almozara, su denominación anterior continúa presente en la memoria de muchos vecinos, especialmente entre quienes conocieron su transformación urbana.
«A las personas mayores les dices La Almozara y aún no se sitúan; en cambio, al nombrar La Química se sitúan enseguida», explican desde la comparsa.
La asociación decidió recuperar aquella denominación porque consideraba que los primeros cabezudos del barrio debían seguir vinculados al lugar en el que habían nacido. La antigua zona industrial desapareció como tal, pero su recuerdo permanece en la identidad de una comparsa que ha hecho de la conservación de las tradiciones una de sus principales razones de ser.
Ese vínculo también se refleja en algunos personajes incorporados posteriormente, como el Almozareño, inspirado en los antiguos labradores de la zona, o Jerónimo Zurita, figura que conecta la historia aragonesa con uno de los colegios públicos del distrito.
De Popeye y el Berrugón a Chucky y César Augusto
Los seis cabezudos originales continúan ocupando un lugar especial dentro de La Antigua Química. Entre ellos destaca Popeye, convertido en emblema de la asociación, por ser uno de los personajes más recordados por los vecinos. La figura está dedicada a Daniel García López, antiguo responsable de los cabezudos del barrio, ya fallecido.
Con los años, aquella pequeña colección ha ido creciendo hasta alcanzar una veintena de personajes. Algunos mantienen referencias a las comparsas tradicionales zaragozanas, mientras que otros responden a propuestas propias de sus integrantes.
Entre las incorporaciones se encuentran la Pili, el Robapanderos, el Santero, el Baturro, Casta Álvarez, César Augusto, el Dragón de San Jorge, la Vaca o Chucky, uno de los personajes que más llama la atención por su vinculación con el cine de terror.
La elección de nuevas figuras se realiza de forma colectiva. «Los pensamos, lo comentamos con todos y, si nos gusta, lo añadimos a esta gran familia», explican.
De esta manera, la comparsa combina personajes vinculados con la tradición aragonesa, referencias a la historia de Zaragoza y figuras de la cultura popular. El resultado es una colección que continúa creciendo sin abandonar sus seis cabezudos fundacionales.
Más de 60 salidas al año y mucho trabajo antes de llegar a la calle
La actividad de La Antigua Química no termina cuando concluyen las Fiestas del Pilar. La asociación participa en San Valero, Carnaval, la Cincomarzada, San Jorge, fiestas de barrio, Halloween, Navidad y numerosas celebraciones escolares, además de acudir a localidades de todo Aragón.
Según explican sus integrantes, lo habitual es superar las 60 salidas anuales, una cifra que exige una organización constante y la implicación de muchas personas.
«Cuando haces algo que te gusta nunca es suficiente, aunque de vez en cuando también agradecemos parar», reconocen con humor. Su predisposición a participar en nuevas propuestas es una de las características de la asociación: «Nos dicen «vamos a hacer esta actividad» y a nosotros nos falta tiempo para decir dónde y cuándo».
Sin embargo, el trabajo menos visible comienza bastante antes de que los cabezudos aparezcan en la calle. Cada recorrido necesita planificación, permisos municipales, coordinación con los participantes y colaboración de diferentes entidades.
La asociación debe contactar con los porteadores, los responsables de vigilancia, la Policía Local y los músicos que acompañarán el pasacalles, además de mantener la relación con los establecimientos que colaboran habitualmente con sus actividades. «El trabajo es infinito, no es solo ponerse el cabezudo», resumen.
Una parte importante de esa labor se apoya en los llamados Amigos de los Cabezudos, una red de comercios colaboradores que contribuye a mantener la actividad de la comparsa. La asociación también organiza talleres infantiles, actividades formativas, exposiciones y una ruta de cabezudos vinculada a los establecimientos del barrio.
La conservación de unas figuras con más de cuarenta años
La recuperación de los cabezudos originales no terminó cuando volvieron a salir a la calle. Mantenerlos en condiciones para continuar participando en las celebraciones exige trabajos periódicos de conservación y restauración.
Jesús García Forcano se encarga de buena parte de esas tareas y también participa en la creación de nuevas figuras, una actividad que combina conocimientos artesanales con el respeto por los personajes históricos.
La diferencia entre conservar un cabezudo reciente y otro fabricado hace más de cuatro décadas resulta especialmente importante desde el punto de vista económico y técnico.
«El coste suele ser algo elevado, ya que no es lo mismo mantener una figura nueva que una antigua», explican desde la asociación, que considera especialmente valioso que los vecinos puedan volver a encontrarse con los mismos personajes que conocieron durante su infancia.
Para sus integrantes, conservar las figuras originales significa mantener viva una relación entre distintas generaciones de La Almozara. Los niños que hace décadas corrían delante de aquellos cabezudos pueden encontrárselos ahora acompañados de sus hijos o nietos.
La relación con el Ayuntamiento y la Comparsa Municipal
La actividad de las comparsas de barrio también depende de las condiciones establecidas para organizar sus salidas por el espacio público. Durante 2026, distintas agrupaciones zaragozanas han encontrado dificultades para realizar algunos recorridos, una situación que también ha afectado a La Antigua Química.
La asociación explica que el diálogo con el Ayuntamiento de Zaragoza y la coordinación con otras comparsas permitieron encauzar la situación. «Gracias a la buena cordialidad con el consistorio y a estar juntos a otras comparsas, hablando se entiende la gente», señalan.
Respecto a la convivencia con la Comparsa Municipal de Gigantes y Cabezudos, sus integrantes reconocen el protagonismo de esta última en las celebraciones oficiales de Zaragoza. «Vemos normal que solo salgan ellos; aunque sea la fiesta de la ciudad, ellos son los protagonistas», indican.
La Antigua Química mantiene así su propia actividad, especialmente vinculada al barrio, los colegios y las iniciativas que se desarrollan durante el resto del año.
La Antigua Química prepara un Pilar con visitas a colegios y recorridos abiertos al público
Las Fiestas del Pilar de 2026 volverán a ser uno de los periodos de mayor actividad para la comparsa, que ha organizado un calendario de visitas escolares y encuentros abiertos al público entre el 5 y el 23 de octubre.
Aunque buena parte de las salidas se desarrollan en centros educativos, La Antigua Química también estará presente en distintos espacios de Zaragoza. Entre las citas que recomiendan sus integrantes figuran los recorridos del 11 y el 18 de octubre por el Mercado de los Porches del Audiorama, ambos a las 11:30 horas, y la visita a Puerto Venecia del miércoles 14 de octubre, a las 18:00 horas.
Especial importancia tiene la salida del domingo 11 de octubre, a las 17:30 horas, con un recorrido por La Química y los Jardines de Lisboa, que permitirá a la comparsa reencontrarse con los vecinos de su propio barrio.
También destacan las Zurifiestas del Pilar del CEIP Jerónimo Zurita y Castro, previstas para el jueves 8 de octubre a las 16:45 horas. La relación con este centro educativo es especialmente estrecha y sus integrantes lo consideran su «segunda casa».
«Sacar en nuestro barrio siempre es un orgullo y siempre nos alegra», explican, aunque reconocen que la experiencia resulta igualmente satisfactoria cuando visitan otros lugares y encuentran a personas que descubren sus personajes por primera vez.
Un nuevo cabezudo y una exposición con más de 90 figuras en noviembre
La actividad de La Antigua Química continuará después de las Fiestas del Pilar. La asociación ya prepara la XII Exposición de Gigantes y Cabezudos de Aragón, que tendrá lugar los días 28 y 29 de noviembre en el Centro Cívico La Almozara.
La cita reunirá, según las previsiones de sus organizadores, más de 90 cabezudos y 16 gigantes procedentes de diferentes lugares, y servirá también para presentar una nueva incorporación a la comparsa.
El personaje recibirá el nombre de Mercader y estará dedicado a personas vinculadas con la historia comercial del barrio. Sin embargo, sus responsables prefieren mantener parte del misterio hasta el momento de su presentación. «Pues es un o una… dejémoslo con intriga», responden entre risas cuando se les pregunta por la identidad de la nueva figura.
Su incorporación ampliará una colección que comenzó con seis cabezudos en 1982 y que, más de cuatro décadas después, continúa creciendo gracias al trabajo de quienes decidieron recuperarlos.
Para La Antigua Química, el objetivo sigue siendo que aquellas figuras puedan continuar recorriendo las calles de La Almozara y que las nuevas generaciones conozcan unos personajes que



