GastronomíaLa Columna de ZARAGOZALA

Zaragoza se queda fuera de los Premios Hotel&Mantel: el reto de hacer visible su gastronomía fuera de Aragón

Ningún establecimiento de la ciudad figura entre los finalistas de los premios de Condé Nast Traveler y Zaragoza tampoco entra entre sus diez destinos gastronómicos nacionales

Zaragoza se queda prácticamente fuera del mapa de los Premios Hotel&Mantel 2026 de Condé Nast Traveler. La revista especializada en viajes y gastronomía ha publicado los finalistas de la cuarta edición de unos reconocimientos dedicados a la gastronomía vinculada a los hoteles y a los destinos gastronómicos y, pese a la amplitud de la selección, ningún establecimiento de la capital aragonesa figura entre los elegidos.

La ausencia resulta especialmente significativa por el tamaño de los premios. Condé Nast Traveler distribuye sus candidatos entre 16 categorías, generalmente con diez finalistas en cada una, que abarcan desde la cocina tradicional y de autor hasta los desayunos, terrazas, coctelerías, bodegas, brunch, room service o interiorismo.

Hay además una categoría que amplía el foco más allá de los establecimientos hoteleros: Mejor Mantel Nacional, destinada a reconocer destinos españoles especialmente atractivos para realizar una escapada gastronómica. Tampoco aparece Zaragoza.

Zaragoza tampoco entra entre los diez destinos gastronómicos elegidos

La selección de Mejor Mantel Nacional resulta especialmente interesante para analizar la posición de Zaragoza como destino gastronómico, porque en este caso Traveler no elige un restaurante o un hotel concreto, sino territorios completos.

Los diez finalistas de 2026 son Alicante, Barcelona, Bilbao, Jaén, Madrid, Mallorca, Rías Baixas, Tenerife, Toledo y Zamora.

La revista justifica cada elección a través de elementos capaces de construir una identidad gastronómica reconocible. En Alicante aparecen los arroces, las salazones, la gamba roja o los turrones; Bilbao se apoya en los pintxos y su tradición de salir de potes; Jaén en el aceite de oliva y una nueva generación de restaurantes; Mallorca en la sobrasada, su cocina tradicional, la huerta y los vinos; y Zamora en productos como el queso, sus carnes, el aceite y el vino.

Zaragoza no consigue entrar en esa fotografía gastronómica de España, precisamente en un momento en el que la ciudad está intentando reforzar la gastronomía como uno de sus argumentos turísticos.

La única conexión con Zaragoza llega a través de Borja Insa

Existe, sin embargo, una pequeña conexión zaragozana entre los candidatos de Hotel&Mantel 2026. Y aparece en la categoría de Mejor Coctelería, aunque hay que viajar hasta Barcelona para encontrarla.

Condé Nast Traveler ha seleccionado Entre Cielos, en el Gran Meliá Torre Melina de Barcelona, una propuesta de coctelería de autor firmada por Borja Insa.

Al presentar su candidatura, la propia revista recuerda que Insa está al frente del Moonlight Experimental Bar de Zaragoza y destaca su reconocimiento como Mejor Bartender de España en World Class 2024 y su cuarto puesto mundial en aquella competición.

Es decir, uno de los nombres vinculados a la escena gastronómica zaragozana sí aparece en los premios, pero lo hace por un proyecto desarrollado fuera de Aragón.

¿Qué le pasa a Zaragoza para no llamar más la atención gastronómica?

La ausencia en Hotel&Mantel plantea una cuestión que va más allá de estos premios concretos: ¿por qué a Zaragoza le cuesta transformar su actividad gastronómica en notoriedad fuera de Aragón?

No parece sencillo atribuirlo a una falta de oferta. Zaragoza cuenta con más de 6.000 licencias de hostelería y alrededor de 2.300 establecimientos de alimentación, según los datos difundidos por el Ayuntamiento.

Además, desde octubre de 2025 forma parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO en la categoría de Gastronomía, un reconocimiento internacional relacionado con el trabajo desarrollado en ámbitos como la identidad gastronómica, la innovación y la sostenibilidad.

Existe, por tanto, una diferencia entre tener una escena gastronómica activa y conseguir que esa escena sea reconocible desde fuera.

Una gastronomía con muchos elementos, pero ¿con un relato reconocible?

Zaragoza tiene argumentos gastronómicos fácilmente identificables para quien conoce la ciudad. Está la cultura de las tapas y espacios históricos como El Tubo; productos y platos ligados al recetario aragonés como el ternasco o la borraja; los vinos de las denominaciones aragonesas; restaurantes tradicionales; nuevos proyectos de cocina contemporánea y una escena de coctelería que ha conseguido reconocimientos nacionales e internacionales.

La cuestión puede estar en cómo todos esos elementos se convierten en una imagen gastronómica reconocible fuera de Aragón.

La propia selección de Traveler ofrece algunas pistas. Los destinos elegidos aparecen asociados inmediatamente a uno o varios elementos: Jaén y el aceite; Alicante y sus arroces; Bilbao y los pintxos; Zamora y el queso; Mallorca y la cocina mediterránea insular.

Zaragoza dispone de numerosos argumentos, pero no parece haber conseguido todavía que uno de ellos funcione como gran puerta de entrada a su gastronomía a escala nacional. La diversidad puede ser una fortaleza una vez que el visitante llega a la ciudad, aunque también plantea el reto de construir un relato exterior sencillo y reconocible.

La gastronomía hotelera, otro terreno por desarrollar

En el caso específico de Hotel&Mantel existe además otro factor. Buena parte de los premios están construidos alrededor de hoteles que han convertido su gastronomía en un atractivo independiente del alojamiento.

Restaurantes de autor, terrazas reconocibles, bares de cócteles, desayunos convertidos en una experiencia o proyectos gastronómicos capaces de atraer también al público local aparecen repetidamente entre los candidatos.

La ausencia zaragozana en categorías como Mejor Cocina Tradicional, Cocina de Autor, Desayuno, Terraza, Coctelería, Bodega o Room Service puede interpretarse como una señal de la escasa visibilidad nacional que todavía tiene la oferta gastronómica de sus hoteles, más que como una valoración del conjunto de restaurantes de la ciudad.

Una paradoja: Zaragoza ya es Ciudad Creativa UNESCO de la Gastronomía

La ausencia adquiere además un significado particular en 2026. Zaragoza está intentando utilizar precisamente la gastronomía como uno de los pilares de su promoción turística.

La incorporación a la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO fue anunciada en octubre de 2025 y desde entonces el Ayuntamiento ha utilizado esta distinción para promocionar la ciudad como destino gastronómico.

A ello se suman iniciativas relacionadas con la cultura de las tapas, la gastronomía de los barrios, el producto aragonés o la promoción de la garnacha y el enoturismo.

Existe, por tanto, una aparente paradoja. Zaragoza cuenta ya con un reconocimiento internacional ligado a la gastronomía, pero todavía tiene dificultades para aparecer de forma habitual en algunas de las grandes selecciones editoriales gastronómicas nacionales.

Hotel&Mantel es una selección editorial, no un ranking absoluto

La ausencia de Zaragoza tampoco significa que Condé Nast Traveler haya analizado toda la oferta gastronómica española y haya decidido dejarla fuera.

La propia revista explica que todos los hoteles y destinos finalistas han sido visitados en algún momento por miembros de su redacción o por alguno de sus colaboradores. Hotel&Mantel es, por tanto, una selección editorial construida a partir de las experiencias de su equipo y no un censo exhaustivo de la gastronomía española.

Ese matiz es importante: no estar entre los finalistas no permite concluir que Zaragoza tenga peor gastronomía que los destinos seleccionados.

Sí permite, en cambio, observar su grado de presencia en una publicación especializada con capacidad para proyectar destinos y establecimientos ante una audiencia nacional.

El reto de convertir una buena mesa en una razón para viajar a Zaragoza

Los ganadores de los Premios Hotel&Mantel 2026 se conocerán en una cena que Condé Nast Traveler celebrará el próximo 4 de noviembre.

Zaragoza llegará a esa cita sin candidatos propios, salvo la conexión indirecta que supone la presencia de Borja Insa a través de su proyecto barcelonés.

Más allá del resultado de unos premios concretos, la selección deja una pregunta interesante para una ciudad que quiere hacer de la gastronomía uno de sus atractivos turísticos: cómo conseguir que la cocina zaragozana no solo sea valorada por quienes la conocen, sino que se convierta también en una razón reconocible para viajar hasta Zaragoza.

Porque quizá el reto no esté únicamente en lo que se come en Zaragoza, sino en conseguir que fuera de Zaragoza se hable más de lo que se come aquí.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba