
La torre-faro de 59 metros que corona la Cámara de Comercio de Zaragoza
La antigua Feria de Muestras levantó este singular edificio para proyectar sus destellos hasta 40 kilómetros y anunciar la llegada a Zaragoza
Zaragoza no tiene mar, pero sí una torre construida para funcionar como faro. Se encuentra en el paseo de Isabel la Católica, corona la sede de la Cámara de Comercio y alcanza los 59 metros de altura.
La torre-faro de la Cámara de Comercio de Zaragoza formaba parte de la antigua Feria de Muestras. Su reflector fue concebido para lanzar destellos visibles a una distancia de hasta 40 kilómetros y anunciar la presencia de un recinto que quería representar el progreso comercial e industrial de la ciudad.
Actualmente continúa siendo uno de los elementos más reconocibles del entorno de la Romareda. Sin embargo, la torre no funciona como un mirador turístico de acceso habitual. Su interior únicamente puede conocerse durante jornadas de puertas abiertas y visitas especiales.
Un faro construido lejos del mar
Índice
La torre no fue diseñada para orientar barcos ni advertir de la presencia de una costa. Su función era actuar como un gran reclamo visual de la Feria de Muestras de Zaragoza.
Cuando fue levantada, este sector se encontraba en el límite meridional de la ciudad. La actual avenida de Isabel la Católica, la plaza del Emperador Carlos V y el entorno de la Romareda todavía no estaban rodeados por la trama urbana que existe hoy.
Una torre de casi 60 metros sobresalía con claridad sobre aquel paisaje despejado. El reflector instalado en la parte superior permitía localizar el recinto desde la distancia y funcionaba como una señal de modernidad para quienes se aproximaban a Zaragoza.
La documentación de la época aseguraba que sus destellos habían sido proyectados para alcanzar hasta 40 kilómetros. Más que una herramienta de navegación, el faro era una forma de publicidad arquitectónica: una luz destinada a atraer las miradas hacia la actividad empresarial e industrial de la ciudad.
La antigua Feria de Muestras de Zaragoza
El edificio que hoy ocupa la Cámara de Comercio fue proyectado como sede permanente de la Feria de Muestras. La iniciativa tomó forma durante los primeros años de la década de 1940, cuando Zaragoza buscaba disponer de un recinto estable en el que mostrar su producción industrial y comercial.
El proyecto fue realizado por los arquitectos Regino Borobio, José Borobio y José Beltrán Navarro. El conjunto contaba con tres pórticos de entrada, un gran vestíbulo, un salón de actos y diferentes espacios destinados a exposiciones.
La sede comenzó a funcionar en 1941, mientras que la torre-faro se completó e inauguró en 1944 como principal seña de identidad del recinto.
Durante décadas, la Feria de Muestras concentró en este espacio certámenes empresariales, exposiciones y encuentros comerciales. El crecimiento de estas convocatorias terminó dejando pequeñas las instalaciones y obligó a construir un nuevo recinto ferial en la carretera de Madrid, inaugurado en 1986.
La antigua sede conservó su edificio institucional y la torre. Con el tiempo se convirtió en la casa de la Cámara de Comercio de Zaragoza, manteniendo una parte importante de la memoria económica de la ciudad.
Una torre de 59 metros inspirada en la arquitectura aragonesa
La torre presenta una planta cuadrada de aproximadamente seis metros por cada lado. El cuerpo de ladrillo alcanza unos 33 metros hasta la cornisa de la zona acristalada, mientras que el chapitel eleva la altura total hasta los 59 metros.
Su diseño combina diferentes influencias arquitectónicas. El empleo del ladrillo, los casetones geométricos y algunos elementos decorativos recuerdan a la tradición mudéjar aragonesa. El remate superior, más severo y monumental, presenta un aspecto próximo a las torres herrerianas.
El resultado es un edificio difícil de confundir con cualquier otra construcción de Zaragoza. Su perfil alargado destaca junto al Parque Grande, el Hospital Miguel Servet y el entorno de la Romareda.
La torre fue pensada además como un símbolo. Su verticalidad representaba la aspiración de crecimiento de la industria y el comercio, mientras que la luz del faro proyectaba hacia el exterior una imagen de actividad y progreso.
El reflector que podía verse a 40 kilómetros
El faro se alojaba en el cuerpo superior acristalado, situado bajo el chapitel. Desde allí, el reflector emitía los destellos que servían como reclamo de la Feria de Muestras.
Su posición elevada y la ausencia de grandes edificios en los alrededores facilitaban que la luz pudiera distinguirse desde numerosos puntos del territorio. La finalidad no era iluminar las calles próximas, sino señalar la ubicación del recinto a una escala mucho mayor.
En el punto más alto se instaló también una veleta con la figura de un león, símbolo de Zaragoza. De esta forma, el remate reunía la función luminosa del faro con una referencia directa a la identidad de la ciudad.
La construcción consiguió convertir un elemento propio del paisaje marítimo en una pieza vinculada a la actividad económica. El faro no señalaba un puerto, sino una feria a la que llegaban empresas, productos y visitantes.
Un mirador sobre Zaragoza
Además del reflector, la zona superior dispone de un mirador acristalado desde el que puede contemplarse una amplia panorámica de Zaragoza.
La ubicación permite observar el Parque Grande José Antonio Labordeta, el entorno de la Romareda, el Hospital Miguel Servet y buena parte de la expansión urbana hacia el sur. En días despejados, la vista alcanza también el territorio situado más allá de la ciudad.
Esta perspectiva convierte la torre en uno de los miradores más singulares de Zaragoza. A diferencia del Torreón de la Zuda y sus vistas sobre el casco histórico, la Cámara permite contemplar la ciudad desde su antiguo límite meridional.
También ofrece una altura próxima a la de la torre mudéjar de San Pablo, cuyo mirador se encuentra a 66 metros sobre el barrio del Gancho.
La restauración de la torre-faro
El paso del tiempo hizo necesaria una intervención profunda en la estructura. La Cámara de Comercio acometió en 2006 una restauración que duró cerca de un año.
Los trabajos incluyeron la reconstrucción del mirador de cristal y del chapitel, la limpieza del ladrillo exterior y la instalación de un nuevo ascensor con las correspondientes medidas de seguridad.
La actuación permitió incorporar un faro más potente y un nuevo sistema de luces y colores. También se intervino en diferentes elementos del edificio principal, entre ellos las vidrieras del vestíbulo y la estructura que sostenía su cubierta.
Estas vidrieras fueron realizadas por la firma Mauméjean Hermanos después de un concurso convocado en 1946. Sus escenas representan alegorías de la industria, el comercio y la técnica, los mismos ámbitos que dieron sentido al antiguo recinto ferial.
¿Puede visitarse la torre-faro?
La torre no cuenta con un horario regular de visitas ni funciona como mirador público permanente. La sede de la Cámara mantiene su actividad institucional y empresarial, por lo que el acceso turístico está limitado a convocatorias concretas.
Durante algunas ediciones de Open House Zaragoza y otras jornadas especiales se han organizado recorridos por los espacios menos conocidos del edificio. Estas visitas permiten conocer el vestíbulo, la escalera imperial, las vidrieras, el salón de plenos, la biblioteca y la parte superior de la torre.
La programación del 140 aniversario de la institución también ha incluido actividades para abrir la sede a la ciudadanía. ZARAGOZALA reunió estas propuestas en la guía sobre los 140 años de la Cámara de Comercio de Zaragoza.
Fuera de estas ocasiones, no debe acudirse esperando poder subir. La contemplación exterior es libre desde el paseo de Isabel la Católica, pero el acceso al edificio y al mirador requiere una actividad previamente anunciada.
Torre-faro de la Cámara de Comercio
- Ubicación: paseo de Isabel la Católica, 2.
- Altura: 59 metros, incluido el chapitel.
- Planta: cuadrada, de aproximadamente seis metros por lado.
- Arquitectos: Regino Borobio, José Borobio y José Beltrán Navarro.
- Inauguración de la torre: 1944.
- Función original: reclamo visual de la antigua Feria de Muestras.
- Alcance previsto del faro: hasta 40 kilómetros.
- Protección: Bien de Interés Cultural.
- Acceso: únicamente durante visitas y aperturas especiales.
La Cámara de Comercio no ofrece actualmente una subida turística ordinaria a la torre.
El edificio que permaneció después de trasladarse la Feria
La antigua Feria de Muestras abandonó este espacio cuando sus grandes certámenes necesitaron instalaciones más extensas. El nuevo recinto abrió en 1986 en la carretera de Madrid, pero la torre permaneció como testimonio de la etapa anterior.
El crecimiento urbano también cambió por completo su contexto. El faro que había sido levantado en el extrarradio quedó integrado en una zona plenamente consolidada, rodeada por equipamientos, viviendas, transporte público y algunos de los principales espacios de Zaragoza.
La torre ya no necesita señalar el camino hacia una feria situada a las afueras. Aun así, sus 59 metros continúan recordando una época en la que la arquitectura se utilizaba para anunciar, desde decenas de kilómetros de distancia, las aspiraciones comerciales e industriales de la ciudad.
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