
La torre mudéjar de Zaragoza que esconde un mirador a 66 metros sobre el barrio del Gancho
La subida por sus 157 escalones descubre la estructura interior de un antiguo alminar y termina con una panorámica del casco histórico
Desde buena parte del casco histórico puede reconocerse su silueta octogonal de ladrillo, pero lo más sorprendente de la torre de San Pablo de Zaragoza se encuentra en su interior. Entre sus dos estructuras discurre una escalera que asciende hasta un mirador situado a 66 metros de altura.
El recorrido obliga a superar 157 escalones, aunque la subida permite descubrir progresivamente cómo fue construida una de las grandes torres mudéjares de la ciudad. Al final espera una panorámica sobre el barrio del Gancho, el centro de Zaragoza y algunos de sus principales monumentos.
La torre forma parte de la iglesia de San Pablo, conocida popularmente como la tercera catedral de Zaragoza por sus dimensiones y su riqueza artística. El conjunto está declarado Patrimonio Mundial por la Unesco y puede visitarse mediante diferentes modalidades, aunque el acceso a la torre siempre requiere participar en una visita guiada.
Una torre mudéjar de 66 metros en el barrio del Gancho
Índice
La iglesia de San Pablo se levantó para sustituir a la antigua ermita románica de San Blas. El crecimiento de la población en este sector de la Zaragoza medieval hizo necesario construir un templo de mayores dimensiones.
La primera iglesia mudéjar comenzó a tomar forma entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV. Su diseño inicial respondía al modelo habitual de los templos de este estilo: una única nave, capillas entre los contrafuertes y una cabecera poligonal.
Junto al templo se levantó la torre, concebida originalmente como una construcción independiente. Las ampliaciones posteriores de la iglesia acabaron rodeándola, por lo que actualmente aparece encerrada dentro del propio edificio.
Esta circunstancia explica que, al acceder al templo, la torre no se encuentre simplemente adosada a uno de sus muros. Para llegar hasta ella es necesario atravesar la denominada claustra, un corredor que la rodea y que permite comprender las sucesivas transformaciones del conjunto.
Una estructura inspirada en los alminares almohades
La torre de San Pablo tiene planta octogonal y utiliza una estructura heredada de los antiguos alminares almohades. No está formada por un único cuerpo macizo, sino por dos torres superpuestas.
Una estructura exterior envuelve a otra interior y, entre ambas, asciende la escalera. Este sistema distribuye el peso del edificio y permite alcanzar una altura considerable utilizando principalmente ladrillo.
El mismo principio constructivo aparece en otros ejemplos del mudéjar aragonés, aunque San Pablo destaca por sus dimensiones y por la complejidad que adquirió tras las ampliaciones del templo.
La zona más antigua comenzó a construirse durante el último tercio del siglo XIII y quedó terminada en el primer tercio del XIV. Sus grandes vanos aparecen enmarcados mediante arcos apuntados.
Los dos cuerpos superiores corresponden a intervenciones realizadas durante los siglos XVI y XVII. El chapitel y la veleta que rematan actualmente la torre fueron ejecutados por José de Yarza en 1849.
La decoración que podía verse desde toda Zaragoza
La parte inferior de la torre presenta una superficie de ladrillo relativamente sobria. La decoración se concentra en los cuerpos superiores, precisamente los que resultaban visibles desde diferentes puntos de la antigua ciudad.
Los muros incorporan frisos de esquinillas, arcos entrecruzados, rombos, cruces de múltiples brazos y piezas cerámicas. La combinación de estos elementos rompe la uniformidad del ladrillo y produce diferentes juegos de luces y sombras a lo largo del día.
Durante siglos, sus 66 metros convirtieron la torre en uno de los puntos dominantes del perfil urbano. Compartió protagonismo con la desaparecida Torre Nueva, que se levantaba en la actual plaza de San Felipe y fue demolida en 1892.
San Pablo sobrevivió a las transformaciones del barrio y continúa funcionando como una referencia visual del Gancho, aunque la proximidad de los edificios actuales dificulta contemplar desde la calle toda su altura.
157 escalones hasta el mirador de San Pablo
La subida permite recorrer el espacio situado entre las dos torres. Los 157 escalones ascienden siguiendo el perímetro octogonal hasta alcanzar la parte alta del campanario.
No existe ascensor. Tanto la subida como el descenso se realizan a pie por una escalera histórica, por lo que se recomienda utilizar calzado cómodo y tener en cuenta las limitaciones de movilidad antes de reservar.
Desde el mirador pueden contemplarse el caserío del barrio de San Pablo, las torres de la basílica del Pilar, el perfil de La Seo y diferentes sectores del casco histórico. La perspectiva también permite comprender la densidad urbana que fue creciendo alrededor de la iglesia.
A diferencia del mirador gratuito del Torreón de la Zuda, la torre de San Pablo no funciona como un espacio de acceso libre. Para llegar hasta la parte superior es obligatorio realizar una visita guiada.
Cómo visitar la torre de San Pablo
La modalidad denominada visita clásica recorre la iglesia, la claustra y la torre. Comienza en el interior del templo, continúa por el corredor que rodea la base del campanario y termina con la subida hasta el mirador.
El recorrido tiene una duración aproximada de 90 minutos y se ofrece en dos modalidades. La visita Sol se realiza durante el día, mientras que la visita Luna se programa al anochecer en determinadas fechas de primavera, verano y otoño.
Durante agosto, septiembre y octubre de 2026 se mantienen visitas programadas, pero los días y las horas dependen del calendario publicado por la propia iglesia. Las entradas anticipadas se venden mediante la plataforma ZaragozaGo.
Visita guiada a la torre de San Pablo en 2026
- Recorrido: iglesia, claustra y torre mudéjar.
- Duración: aproximadamente 90 minutos.
- Subida: 157 escalones y sin ascensor.
- Altura del mirador: 66 metros.
- Visita Sol: 9 euros.
- Visita Luna: 12 euros.
- Entrada reducida: 7 euros para la visita Sol y 10 euros para la visita Luna.
- Menores de 10 años: entrada gratuita acompañados por un adulto, con un máximo de dos menores por adulto.
- Dirección: calle San Pablo, 42.
- Reserva: venta anticipada a través de ZaragozaGo.
La torre y la claustra únicamente pueden visitarse con guía. Conviene comprobar el calendario actualizado antes de acudir.
La iglesia puede recorrerse sin subir a la torre
Quienes no puedan subir los escalones tienen la posibilidad de realizar la visita denominada “A tu aire”. Esta modalidad permite recorrer individualmente las tres naves y la girola, pero no incluye el acceso a la claustra ni a la torre.
La entrada general cuesta 4 euros y la reducida, 3 euros. Los menores de 10 años pueden acceder gratuitamente cuando estén acompañados por un adulto, dentro de las condiciones establecidas por el templo.
Además de su arquitectura mudéjar, la iglesia conserva uno de los conjuntos artísticos más importantes de Zaragoza. La pieza principal es el retablo mayor encargado a Damián Forment en 1515, realizado en madera tallada, dorada y policromada.
A ambos lados del retablo se conservan unas grandes puertas pintadas en 1596 por Antonio Galcerán y Jerónimo de Mora. Permitían cerrar el conjunto durante determinadas celebraciones y son las únicas puertas de retablo de estas características que permanecen en Zaragoza.
El interior reúne también capillas renacentistas y barrocas, un órgano histórico, el coro y diferentes obras incorporadas durante siglos por una parroquia que llegó a ser una de las más importantes de la ciudad.
El único conjunto zaragozano íntegramente reconocido por la Unesco
El Mudéjar de Aragón fue ampliado en 2001 dentro de la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. La iglesia y la torre de San Pablo quedaron incluidas como un único conjunto arquitectónico.
Esta circunstancia diferencia a San Pablo de otros monumentos de Zaragoza en los que el reconocimiento afecta únicamente a determinados elementos. En este caso, la protección comprende el conjunto completo formado por la iglesia y su torre.
El edificio permite observar además cómo un templo medieval fue creciendo sin eliminar completamente su estructura anterior. Las naves añadidas durante el siglo XV rodearon el núcleo mudéjar y transformaron la iglesia original en un espacio mucho más amplio y complejo.
San Pablo, símbolo del barrio del Gancho
La historia de la iglesia está estrechamente relacionada con la del barrio. El Gancho recibe su nombre popular de la hoz que encabezaba antiguamente las procesiones parroquiales y que acabó convirtiéndose en uno de sus símbolos.
Durante siglos, San Pablo fue el centro religioso y social de un sector habitado por artesanos, comerciantes y trabajadores. Sus dimensiones y su patrimonio reflejan la importancia que llegó a alcanzar esta zona de Zaragoza fuera del entorno inmediato de la plaza del Pilar.
La torre continúa elevándose sobre ese mismo entramado urbano. Desde abajo parece casi oculta entre las calles estrechas y los edificios; desde arriba, tras completar sus 157 escalones, permite observar una Zaragoza diferente a la que se contempla desde los grandes miradores turísticos.
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