La bicicleta pública en Zaragoza triplica su uso en un año y supera al patinete
El sistema alcanza 20.900 viajes diarios, gana peso frente a patinetes y bicicletas privadas e introduce mejoras para evitar problemas al aparcar
Bizi Zaragoza se ha convertido en uno de los pilares de la movilidad urbana tras superar los 11,3 millones de desplazamientos en su primer año completo en toda la ciudad, con una media de más de 20.900 viajes diarios. Los datos confirman un cambio claro: la bicicleta pública ya es el modo más utilizado dentro de la micromovilidad.
La red alcanzó su despliegue total en julio de 2025 y, desde entonces, el uso no ha dejado de crecer. En solo doce meses, el sistema ha recorrido cerca de 29 millones de kilómetros y ha sumado decenas de miles de usuarios habituales.
Bizi ya es el principal sistema de micromovilidad
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El crecimiento no solo se mide en cifras absolutas. También se refleja en cómo se mueve Zaragoza. La bicicleta pública representa ya el 38% de los desplazamientos de micromovilidad, frente al 14% que tenía en abril de 2025.
Este aumento ha ido acompañado de una caída del patinete eléctrico, que baja del 44% al 29%, y de la bicicleta privada, que pasa del 41% al 32%. En paralelo, el número total de desplazamientos ha crecido un 22%, lo que indica que cada vez más ciudadanos optan por la bici pública para sus trayectos diarios.
Más usuarios y uso intensivo del servicio
El sistema acumula 62.937 abonos anuales y más de 20.000 mensuales, además de cientos de miles de usos ocasionales. Cada bicicleta realiza más de 10 trayectos al día de media, una cifra elevada incluso en comparación con otras ciudades europeas.
El tiempo medio de viaje es de 10 minutos y 35 segundos, lo que confirma su uso para desplazamientos cotidianos: ir al trabajo, estudiar, hacer compras o moverse entre barrios.
10 minutos extra si no hay anclaje libre
Una de las principales mejoras para los usuarios entra en funcionamiento ahora: el “periodo de gracia” de 10 minutos.
Esto permite que, si una estación está llena al llegar, el usuario disponga de ese tiempo adicional para encontrar un anclaje cercano sin penalización. En Zaragoza, las estaciones están separadas por una media de 300 metros, lo que facilita encontrar alternativa rápidamente.
Impacto en sostenibilidad y mantenimiento
El uso de Bizi Zaragoza también tiene impacto ambiental. Se estima que ha evitado la emisión de más de 593.000 kilos de CO₂ en este tiempo.
El mantenimiento ha sido otro de los puntos clave: en un año se han cambiado más de 6.000 neumáticos, lo que refleja tanto la intensidad de uso como el esfuerzo por mantener la flota operativa.
Un sistema ya integrado en la ciudad
Pese al aumento de uso, la siniestralidad se mantiene baja: solo se han registrado 485 incidentes, lo que supone un porcentaje mínimo sobre el total de viajes.
Además, el servicio seguirá evolucionando. Está prevista una encuesta a usuarios para recoger opiniones y mejorar el funcionamiento, así como nuevas acciones para fidelizar a los abonados.
En la práctica, Bizi Zaragoza ya no es una alternativa puntual: se ha convertido en una opción habitual para moverse por la ciudad.



