
El Cine Elíseos de Zaragoza: de histórica sala de proyecciones a restaurante
La sala abrió en 1944, cerró setenta años después y todavía conserva el rótulo, la lámpara y buena parte de su decoración original
Quienes pasan por la confluencia del paseo de Sagasta y la Gran Vía todavía pueden leer un nombre perteneciente a otra época: Cinema Elíseos. La marquesina continúa sobre la acera y el rótulo recuerda que este establecimiento de comida rápida fue durante setenta años uno de los cines históricos de Zaragoza.
La transformación cambió completamente la actividad desarrollada en su interior, pero no borró todos los elementos de la antigua sala. La gran lámpara, el techo ornamentado, las molduras, los nichos y buena parte de la decoración siguen rodeando a quienes entran actualmente en el edificio.
El resultado permite observar uno de los antiguos cines de Zaragoza desde una perspectiva insólita. Ya no quedan la pantalla, las filas de butacas ni la inclinación del patio, pero basta con levantar la mirada para reconocer que el espacio no fue concebido originalmente como restaurante.
Un cine inaugurado en Zaragoza en 1944
Índice
El Cine Elíseos de Zaragoza abrió en 1944 dentro de un edificio clasicista promovido por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja. El proyecto fue realizado por el arquitecto Teodoro Ríos Balaguer.
El inmueble ocupó una posición destacada en la intersección del paseo de Sagasta con la entonces recién desarrollada Gran Vía. Además de viviendas y locales comerciales, el conjunto incorporó una sala cinematográfica concebida con una decoración especialmente cuidada.
Su arquitectura interior recurría a una estética solemne. El techo estaba presidido por un gran plafón circular y una lámpara central, mientras que cornisas, celosías, pilastras, jarrones y paños decorativos cubrían las paredes del patio de butacas.
También destacaba el uso artesanal del mármol, visible tanto en el acceso como en diferentes elementos del edificio. Frente a la imagen más funcional de las multisalas actuales, los Elíseos pertenecían a una generación de cines que buscaba convertir la propia sala en parte del espectáculo.
Una de las salas históricas de la ciudad
Durante décadas, el cine formó parte de la vida cultural de Zaragoza. Su pantalla acogió estrenos comerciales, pero también estuvo vinculada a espectadores y colectivos interesados en descubrir un cine diferente al de los grandes circuitos.
Los Elíseos llegaron a ser sede del Cine-Club de Zaragoza, una iniciativa que contribuyó a la difusión de películas, directores y cinematografías difíciles de encontrar en la programación convencional.
La sala aparece también en el documental Eduardo Ducay. El cine que siempre estuvo ahí, dirigido por Vicky Calavia en 2014. La película pudo registrar los últimos momentos del establecimiento antes de su clausura definitiva.
Como sucedió con otros grandes cines urbanos, la aparición de complejos con varias pantallas y los cambios en los hábitos del público redujeron progresivamente su actividad. Los Elíseos resistieron hasta comienzos del siglo XXI, mucho después de la desaparición de numerosas salas históricas del centro.
El cierre del Cine Elíseos en 2014
La última sesión tuvo lugar el 7 de agosto de 2014. La empresa propietaria anunció inicialmente un cierre destinado a adaptar las instalaciones a las nuevas tecnologías de proyección, aunque las películas nunca regresaron a su pantalla.
La clausura puso fin a aproximadamente setenta años de actividad cinematográfica. El espacio quedó vacío mientras se estudiaba un nuevo uso para un local de grandes dimensiones situado en una de las principales arterias comerciales de Zaragoza.
En 2015, el inmueble pasó a manos de Inversora Viro. Durante los años siguientes se planteó su transformación, condicionada por la protección patrimonial que ya poseían tanto el edificio como numerosos elementos de la sala.
El cambio generó debate en la ciudad. Para algunos zaragozanos suponía la pérdida definitiva de un espacio cultural cargado de recuerdos; para otros, la intervención ofrecía una forma de conservar una arquitectura que podía haberse deteriorado tras años sin actividad.
Un cine protegido desde 2009
El conjunto había sido declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés en 2009. Esta protección impedía que la transformación eliminara libremente los elementos más relevantes del antiguo cine.
La intervención debía respetar la marquesina exterior, el rótulo original con el nombre Cinema Elíseos y diferentes partes de la decoración interior. El nuevo uso tendría que integrarse dentro de la antigua sala sin ocultar completamente su arquitectura.
La fachada mantuvo así su imagen más reconocible. El rótulo comercial del nuevo establecimiento se colocó por debajo del nombre histórico y los cristales quedaron libres de grandes vinilos que impidieran observar el interior desde la calle.
La protección no obligaba, sin embargo, a conservar todos los componentes necesarios para el funcionamiento del cine. Las butacas no estaban catalogadas y fueron retiradas, mientras que la inclinación del patio tuvo que desaparecer para crear un suelo horizontal.
Qué se conserva del antiguo Cine Elíseos
El espacio volvió a abrir en noviembre de 2021 convertido en un restaurante de McDonald’s. Aunque el cambio de uso resulta evidente, numerosos elementos permiten reconstruir mentalmente la antigua sala.
En el exterior permanecen la marquesina y el rótulo de Cinema Elíseos. Son los dos elementos que permiten identificar con mayor facilidad el pasado del local antes incluso de cruzar la puerta.
En el interior se conserva íntegramente el techo del patio de butacas. Todavía pueden contemplarse el plafón circular, las cornisas, las celosías y la gran lámpara que iluminaba la sala durante las décadas en las que funcionó como cine.
También permanecen los nichos, las pilastras, los jarrones, los estucos y los paneles revestidos de tela de las paredes. Una estructura perimetral de cristal protege estos elementos y los separa de las mesas y de las zonas de circulación del establecimiento.
La cocina fue instalada en el lugar que ocupaba el antiguo escenario. Su cerramiento de cristal permite diferenciar la nueva construcción de las partes históricas conservadas.
Las filas de butacas, la pantalla y el suelo inclinado desaparecieron durante la adaptación. El espacio actual permite reconocer el volumen de la antigua sala, pero ya no reproduce su distribución cinematográfica original.
El antiguo Cine Elíseos de Zaragoza
- Dirección: paseo de Sagasta, 4.
- Arquitecto: Teodoro Ríos Balaguer.
- Inauguración: 1944.
- Cierre: 7 de agosto de 2014.
- Protección: Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés desde 2009.
- Nuevo uso: restaurante desde noviembre de 2021.
- Elementos conservados: marquesina, rótulo, techo, lámpara, cornisas, celosías, pilastras, estucos y otros elementos decorativos.
El interior puede observarse durante el horario comercial del establecimiento que ocupa actualmente la antigua sala.
De las películas a las hamburguesas
La transformación de los Elíseos no es un caso aislado. Los cambios en la exhibición cinematográfica dejaron numerosos locales de gran tamaño sin actividad en el centro de Zaragoza.
Algunas salas fueron derribadas, otras se dividieron para acoger diferentes negocios y unas pocas conservaron elementos capaces de revelar su pasado. El antiguo Coliseo Equitativa, por ejemplo, funciona actualmente como tienda de ropa y mantiene sobre el espacio comercial su característica cubierta de madera.
En los Elíseos la adaptación resulta especialmente llamativa por el contraste entre la decoración clasicista de 1944 y el uso contemporáneo del recinto. La antigua solemnidad del patio de butacas rodea ahora mesas, pantallas de pedidos y una cocina instalada donde se encontraba el escenario.
Esta convivencia no devuelve a Zaragoza el cine que perdió en 2014, pero sí evita que su arquitectura desaparezca completamente. La marquesina y el nombre continúan formando parte del paisaje urbano, mientras el interior permite contemplar detalles que normalmente quedarían ocultos en un edificio cerrado.
La próxima vez que alguien pase por el comienzo del paseo de Sagasta puede fijarse en las letras situadas sobre la entrada. Bajo la antigua marquesina ya no se anuncian películas, pero el nombre de Cinema Elíseos sigue recordando que allí funcionó durante setenta años una de las salas históricas de Zaragoza.
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