Los cabezudos que han hecho correr y reír a generaciones de niños y niñas durante las Fiestas del Pilar
El Morico, el Berrugón, el Forano o el Robaculeros proceden de antiguas sátiras, personajes populares y figuras vinculadas a la ciudad
El sonido de las dulzainas anuncia su llegada. Unos segundos después comienza la carrera: los niños provocan a los personajes con sus coplas mientras intentan evitar los golpes de sus látigos. Los cabezudos de Zaragoza llevan más de dos siglos repitiendo este particular juego por las calles de la ciudad.
Son una de las figuras más esperadas dentro de la programación familiar de las Fiestas del Pilar de Zaragoza, aunque también aparecen durante celebraciones como San Valero, Carnaval, la Cincomarzada o la Cabalgata de Reyes.
Tras sus enormes cabezas no se esconden únicamente personajes inventados. Algunos representan a personas que realmente vivieron en Zaragoza, otros nacieron como caricaturas de antiguos oficios o autoridades y varios proceden de historias cuyo origen continúa envuelto en cierta incertidumbre.
Más de dos siglos corriendo detrás de los niños
Índice
Las primeras referencias documentadas de la comparsa zaragozana datan de 1807. Las figuras conocidas entonces representaban a una familia formada por un padre, una madre y dos hijos, acompañada por cuatro caballos.
En 1841 ya se tiene constancia de una formación mucho más próxima a las comparsas festivas posteriores. Cuatro gigantes representaban a Europa, Asia, África y América, mientras entre los cabezudos aparecían las primeras versiones del Morico, el Berrugón, el Forano y el Tuerto.
Estas figuras participaban en la procesión del Corpus Christi. Los gigantes simbolizaban el bien, mientras que los cabezudos representaban el mal y aportaban el componente grotesco y burlesco de la comitiva.
La transformación fundamental llegó en 1860. El escultor zaragozano Félix Oroz creó una nueva comparsa municipal integrada por ocho gigantes y otros ocho cabezudos. Entre estos últimos estaban el Morico, el Berrugón, el Forano, el Tuerto, el Boticario, el Robaculeros, el Torero y la Forana.
Buena parte de aquella alineación continúa presente más de 160 años después. Los personajes han cambiado de aspecto y las figuras se han renovado, pero sus nombres, las burlas infantiles y el juego de perseguir a los pequeños han sobrevivido al paso de las generaciones.
El Morico y su misterioso origen
El Morico es uno de los cabezudos más reconocibles de Zaragoza. Una de las versiones sobre su origen sostiene que representa a un mozo de cuadra llegado desde Cuba al servicio del conde de la Viñaza.
Como sucede con otros personajes antiguos de la comparsa, no existe una certeza absoluta sobre la identidad que inspiró su creación. Su imagen ha experimentado modificaciones a lo largo del tiempo, pero sigue siendo uno de los cabezudos que despiertan mayor expectación.
Los niños anuncian su presencia con una de las coplas más conocidas de la comparsa: “Morico el Pilar, se come las sopas y se echa a bailar”. Tras escucharla, el personaje suele responder emprendiendo la persecución.
El Berrugón pudo representar a un antiguo corregidor
El enorme bulto de su rostro da nombre al Berrugón, escrito tradicionalmente con «b» dentro de la comparsa zaragozana. Según la interpretación más extendida, la figura caricaturizaba a un antiguo corregidor de la ciudad que tenía una verruga muy pronunciada.
Los corregidores eran representantes del poder real y ejercían funciones de gobierno y justicia. Convertir a una autoridad en un personaje grotesco permitía a la población burlarse simbólicamente del poder durante las celebraciones.
Su copla recuerda el rasgo que lo hizo reconocible: “Al Berrugón le picaron los mosquitos y se compró un sombrero de tres picos”.
El Tuerto y el recuerdo de los franceses
El Tuerto lleva un sombrero de estilo napoleónico. Este detalle ha provocado que tradicionalmente se haya relacionado su figura con el periodo de la ocupación francesa e incluso con José Bonaparte, hermano de Napoleón y rey de España entre 1808 y 1813.
La identificación no está demostrada de manera concluyente, pero su aspecto lo convirtió en objetivo de las burlas populares en una ciudad profundamente marcada por los Sitios de Zaragoza.
Los pequeños lo provocan cantando: “El Tuerto, tuerto es; el Tuerto, por melón, se cayó un tozolón”.
El Forano llegaba a Zaragoza con su ropa de domingo
El Forano representa a un postillón de las antiguas diligencias que acudía a las fiestas vestido con sus mejores prendas. Lleva sombrero de copa y una chaquetilla de pana, una indumentaria con la que intenta mostrar cierta elegancia.
El personaje era presentado, sin embargo, con unos modales considerados pueblerinos por los habitantes de la ciudad. Su propia denominación procede de «forano», una palabra empleada para referirse a alguien llegado de fuera.
Su compañera es la Forana, incorporada a la comparsa en 1916 como heredera de otra figura que representaba a Teresa Panza. A ella se dirige una de las canciones más repetidas: “Que no se diga, que no se note, que la Forana lleva bigote”.
El Robaculeros fue originalmente Sancho Panza
El nombre del Robaculeros ya es suficiente para despertar la curiosidad de quien contempla por primera vez la comparsa. La figura procede originalmente de una representación de Sancho Panza, el escudero de don Quijote.
Es el único de los cabezudos zaragozanos que luce barba. Su aspecto rechoncho y su relación con Sancho Panza explican buena parte de su imagen actual, aunque su nombre terminó alejándose por completo del personaje cervantino.
Su copla pone en duda su habilidad durante las persecuciones: “El Robaculeros no sabe correr, por eso da tantos traspiés”.
El Boticario y el Torero
El Boticario viste un batín de cuadros y un característico bonete cilíndrico. Su expresión enfadada y sus facciones exageradas lo convierten en uno de los personajes que pueden resultar más intimidantes para quienes se encuentran por primera vez con la comparsa.
La letra que lo acompaña también alude a su aspecto: “Boticario, canario, garras de alambre; le cayó una teja y no le hizo sangre”.
El Torero, por su parte, representa a un diestro de la época de Pepe-Hillo, Martincho y José Cándido. Su pose orgullosa y su indumentaria taurina son el objeto de la burla infantil: “El Torero, como es tan chulo, salta la tapia y se rompe el culo”.
La Pilara, una artista que conoció a su propio cabezudo
Uno de los casos más singulares es el de la Pilara. Representa a Pilar Lahuerta, cantante, actriz y humorista que alcanzó una gran popularidad por sus actuaciones en el Teatro Oasis junto a su compañero Susepet.
La artista asistió el 10 de octubre de 1982 al bautizo de su propio cabezudo. De esta manera, la Pilara se convirtió en la única figura de la comparsa creada mientras todavía vivía la persona representada.
Sus plumas y su manera de moverse inspiraron la correspondiente copla: “La Pilara, cuando camina, mueve las plumas como una gallina”.
La Cigarrera recuerda a un personaje popular del Tubo
La Cigarrera representa a Herminia Martínez Linés, conocida popularmente como Serafina. Durante décadas vendió cigarrillos y otros artículos en las calles del Tubo, convirtiéndose en una figura reconocible de esta zona del centro de Zaragoza.
Su incorporación permitió trasladar a la comparsa la memoria de uno de esos personajes populares que formaron parte de la vida cotidiana de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX.
La Cigarrera es, junto al Royo del Rabal, una de las incorporaciones más recientes a la familia de cabezudos.
El Azutero representa al Royo del Rabal
El personaje conocido como el Azutero recuerda a Pedro Nadal y Auré, el Royo del Rabal, considerado uno de los grandes cantadores de jota de su tiempo.
Su apodo estaba relacionado con el oficio que desempeñó en el azud del Ebro. La figura rinde así homenaje a la tradición jotera y a uno de los intérpretes que contribuyeron a fijar diferentes estilos del folclore aragonés.
La copla elegida para desafiarlo mezcla ambos nombres: “Azutero panzón, deja de cantar jotas y reparte el zurrón”.
De la destrucción de las figuras antiguas a la comparsa actual
Las figuras que hoy recorren Zaragoza no son las mismas que salían durante el siglo XIX. Los cabezudos han sido sustituidos y reconstruidos en diferentes ocasiones debido al deterioro de sus materiales.
En 1964 se realizó una renovación completa. Modesto González Latorre se encargó de los gigantes y Armando Ruiz creó los nuevos cabezudos, después de que las figuras anteriores fueran quemadas.
La comparsa municipal actual se constituyó en 1999. Dos años después se renovaron los cabezudos intentando recuperar la imagen que habían tenido durante la década de 1960.
En la actualidad, la Comparsa de Gigantes, Cabezudos y Caballitos de Zaragoza reúne 27 figuras: 14 gigantes, 11 cabezudos y dos caballitos. Por su tamaño y por la continuidad de la tradición está considerada una de las agrupaciones de imaginería festiva más importantes de España.
Una tradición declarada Bien de Interés Cultural
En julio de 2024, la Comparsa de Gigantes, Cabezudos y Caballitos de Zaragoza fue declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial. El reconocimiento protege no solamente las figuras, sino también los conocimientos, músicas, bailes, coplas y costumbres transmitidos alrededor de ellas.
La tradición ha evolucionado al mismo tiempo que la sociedad zaragozana. Algunos personajes desaparecieron, otros cambiaron de significado y nuevas figuras se incorporaron para recordar a personas vinculadas con la historia de la ciudad.
Sin embargo, el juego esencial apenas ha cambiado. Los niños cantan para llamar la atención del cabezudo, esperan a que emprenda la carrera y salen corriendo mientras el personaje intenta alcanzarlos con su látigo.
Cada nueva generación aprende las mismas coplas y descubre qué cabezudo corre más, cuál resulta más temible y cuál conviene no provocar demasiado. Esa transmisión convierte una persecución aparentemente sencilla en una de las tradiciones más reconocibles de las Fiestas del Pilar.
Los 11 cabezudos de Zaragoza
- El Morico.
- El Berrugón.
- El Tuerto.
- El Forano.
- La Forana.
- El Robaculeros.
- El Boticario.
- El Torero.
- La Pilara.
- La Cigarrera.
- El Azutero, dedicado al Royo del Rabal.
Los recorridos, días y horarios de la comparsa durante el Pilar pueden variar cada año y deben consultarse en la programación de la edición correspondiente.
Más información para preparar las Fiestas del Pilar
- Programa y novedades de las Fiestas del Pilar 2026
- La historia del Tragachicos de Zaragoza
- Horarios de los grupos de la Ofrenda de Flores 2026
ZARAGOZALA actualizará la programación, los recorridos y la información práctica de las salidas de los cabezudos conforme se anuncien sus detalles.



