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Bar Texas, un clásico en El Tubo

Hay bares en Zaragoza por los que parece no pasar los años, como si nada hubiera cambiado desde su apertura. Es el caso del Bar Texas, un clásico en El Tubo zaragozano que desde su apertura en 1946 ha sido lugar de encuentro para varias generaciones, sobreviviendo al paso del tiempo gracias su buen hacer y productos de calidad hechos de la manera tradicional.

Que El Tubo de Zaragoza está viviendo una nueva juventud desde hace unos años es un hecho, con nuevos y renovados establecimientos que ofrecen una cocina moderna al clásico mundo del tapeo. En esa renovación llama la atención la supervivencia de bares clásicos, intemporales, que nos dejan casi con la sensación de estar fuera de lugar, un oasis original que nos traslada a épocas anteriores. No sería aventurado afirmar que poca gente en Zaragoza no ha pasado en algún momento por el Bar Texas en El Tubo.

zaragozala_comer_en_zaragoza_bar_texas_01El secreto del Bar Texas se encuentra posiblemente en su propietario, Juan, que con 60 años en el oficio es uno de esos profesionales de la hostelería que ya no abundan, que conoce a su clientela y sabe qué es lo que les gusta. Y lo que les gusta es encontrarse un menú con unas pocas especialidades, pero bien hechas, no siempre es necesario tener una gran barra llena de tapas, a veces es suficiente con unas pocas cosas pero que sabemos que están bien hechas. Entre las especialidades del Bar Texas destacan sus papas bravas, de las más famosas y reconocidas de todo Zaragoza, nada que ver con esas patatas artificiales y congeladas que poblan la actual hostelería zaragozana. Junto a ellas, un buen puñado de platos de casquería clásica, como son las madejas de cordero fritas con aceite, ajo y perejil, morro de cerdo frito o lechecillas de cordero, además de platos típicos en cualquier barra de tapas como son los champiñones, mejillones, croquetas caseras, anchoas en salmuera o calamares. Ah, y sin olvidarnos de otra de esas rarezas que nos ofrece el Bar Texas, las raciones de pajaritos fritos, un plato inusual que en el Texas alcanza el estatus de especialidad.

La decoración del Bar Texas es, como no podía ser de otra forma, clásica, casi austera. Paredes de azulejo blanco llenas de recuerdos de una de las pasiones de su propietario, los toros. En otra de sus paredes, las baldosas con textos y matrículas de coche forman un conjunto aparentemente poco relacionado entre sí, pero que forma parte de la propia idiosincracia del Bar Texas. Tras su vieja barra podemos encontrar uno de los tesoros del bar, su antigua nevera, de las primeras eléctricas que hubo en España, todo un tesoro. Sobre ella, una serie de cencerros que cuelgan de un bastón, haciendo sonar el más grande de ellos cada vez que se deja propina. De la barra para afuera, cuatro pequeñas mesas llenan el poco espacio del interior del bar. También llama la atención su barra auxiliar, desde la que se sirven las raciones, que esperan al otro lado de la cristalera a que al pasear por la calle Cuatro de Agosto nos llamen la atención y entremos a degustarlas al interior del bar.

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El Bar Texas se encuentra en la zona de El Tubo, haciendo esquina entre Calle Libertad y Calle Cuatro de Agosto. Si todavía no lo habéis visitado, cualquier día es un buen momento para hacerlo. Hay que aprovechar mientras esté abierto, que en los tiempos que corren nunca se sabe hasta cuándo duran los negocios clásicos.

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