Qué VisitarTurismo

El palacio escondido detrás de La Seo que conserva una espectacular cúpula de madera

La antigua Casa de Miguel Donlope conserva un patio renacentista, artesonados mudéjares y una cúpula inspirada en el Palacio de la Aljafería

A pocos metros de La Seo, en una calle por la que numerosos visitantes pasan sin detenerse, se esconde uno de los grandes palacios renacentistas de Zaragoza. Su sobria fachada de ladrillo apenas anticipa el patio, los artesonados y la monumental cúpula de madera que conserva en el interior.

Es la sede de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, instalada desde 1912 en la antigua Casa de Miguel Donlope. El edificio fue levantado durante el siglo XVI y está considerado uno de los mejores ejemplos conservados de casa-palacio aragonesa.

A diferencia de otros edificios históricos transformados por completo, este palacio mantiene algunos de sus espacios esenciales: el patio, la escalera principal y varias salas de la planta noble. Además, puede conocerse mediante las visitas organizadas por Zaragoza Turismo.

Un palacio renacentista escondido detrás de La Seo

La Real Maestranza se encuentra en el número 21 de la calle Dormer, dentro del entramado de calles situado detrás de la catedral. Su exterior responde al modelo de los palacios construidos por las familias más acomodadas de Zaragoza durante el siglo XVI.

La fachada está organizada en tres alturas. La planta baja presenta una portada con arco de medio punto y ventanas protegidas por rejas, mientras que la planta noble se abre mediante balcones. En la parte superior aparece la característica galería de arquillos de ladrillo, rematada por un gran alero de madera.

Este alero fue realizado por Jaime Fanegas y está considerado uno de los primeros ejemplos de inspiración clásica construidos en Zaragoza. Su diseño reproduce formas difundidas por los tratados arquitectónicos del Renacimiento.

La relativa austeridad del exterior contrasta con la riqueza ornamental del interior. Esta diferencia era habitual en las casas aragonesas de la época, que concentraban buena parte de su decoración alrededor del patio y de las dependencias privadas.

La casa que mandó construir Miguel Donlope

El palacio fue levantado entre 1537 y 1547 por encargo de Miguel Donlope, un influyente jurista zaragozano de origen converso que ejerció como abogado de la ciudad.

Donlope estuvo próximo a las doctrinas erasmistas, circunstancia que le ocasionó problemas con la Inquisición. Finalmente consiguió resolverlos mediante su nombramiento como familiar del Santo Oficio, una figura vinculada al funcionamiento y protección de la institución.

Para construir su residencia tomó como referencia el desaparecido palacio de Juan de Coloma, situado en el Coso. En las obras participaron diferentes artesanos documentados, aunque no se conoce con certeza quién diseñó y dirigió el conjunto.

Pedro Rebollo, rejero del rey, trabajó en las protecciones de las ventanas; Jaime Fanegas realizó el alero de la fachada y Bernat Giner fue responsable de varias de las extraordinarias techumbres de madera.

El patio interior y la escalera monumental

Tras atravesar la entrada se accede al patio, el espacio alrededor del cual se distribuía la vida del palacio. La planta inferior presenta columnas de orden jónico y una abundante decoración de yeso.

En la galería superior aparecen arcos de medio punto apoyados sobre pequeñas columnas. La combinación de elementos clásicos, góticos y mudéjares caracteriza buena parte de la arquitectura civil construida en Zaragoza durante el Renacimiento.

Desde el patio parte la escalera monumental que comunica con la planta noble. Sobre ella se encuentra uno de los elementos más sorprendentes del edificio: una cúpula de madera tallada realizada entre 1545 y 1547.

Su diseño combina motivos renacentistas con técnicas procedentes de la tradición mudéjar. La techumbre evoca la cubierta del Salón del Trono del Palacio de la Aljafería y constituye una de las piezas de carpintería artística más singulares conservadas en la ciudad.

Los artesonados de la planta noble

La visita continúa por varias estancias de la planta principal. La sala y sus cámaras contiguas conservan artesonados de madera que muestran el nivel de riqueza alcanzado por la residencia.

Estas techumbres mezclan nuevamente el lenguaje decorativo renacentista con soluciones propias de la carpintería mudéjar. La combinación refleja la personalidad de la arquitectura aragonesa del siglo XVI, que incorporó las nuevas formas italianas sin abandonar completamente las técnicas medievales.

No se conserva íntegra la distribución original. El palacio fue modificado con el paso de los siglos y una parte del inmueble llegó a dividirse para crear viviendas particulares. Sin embargo, los principales espacios representativos lograron sobrevivir.

Su estado de conservación permite imaginar el aspecto de los numerosos palacios que se levantaron durante el periodo de prosperidad vivido por Zaragoza. La ciudad llegó a contar con más de doscientas casas palaciegas y fue comparada con una pequeña Florencia por la riqueza de su arquitectura civil.

El palacio estuvo cerca de ser derribado

La Casa de Donlope también quedó vinculada a uno de los episodios políticos más importantes de la Zaragoza del siglo XVI: las Alteraciones de Aragón de 1591.

Tras la huida de Antonio Pérez, antiguo secretario de Felipe II, varios de sus colaboradores fueron acusados de traición. Entre ellos se encontraba Manuel Donlope, propietario del palacio en aquel momento.

La Corona ordenó derribar las residencias de algunos implicados como castigo. La Casa de Donlope logró salvarse gracias a la intervención de Miguel Donlope, hermano del propietario y persona próxima al monarca.

El edificio pasó posteriormente por diferentes familias. Durante el siglo XVIII fue ocupado por los Oña y más tarde quedó en manos de los Jordán de Urriés.

La sede de la Real Maestranza desde 1912

En 1912, la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza adquirió el inmueble y lo convirtió en su sede. La institución es sucesora de la antigua Cofradía de Caballeros de San Jorge y cuenta con varios siglos de historia.

La fachada del palacio fue restaurada entre 1956 y 1958 bajo la dirección de Manuel Lorente, y volvió a ser intervenida en 1992.

La importancia patrimonial del conjunto había sido reconocida décadas antes. En 1931 fue declarado monumento histórico-artístico y actualmente posee la consideración de Bien de Interés Cultural.

Su función institucional explica que el acceso no sea completamente libre. Las visitas culturales deben adaptarse al calendario de actos de la Real Maestranza y pueden suspenderse cuando coinciden con actividades propias de la entidad.

Cómo visitar la Real Maestranza de Caballería

El interior se conoce mediante las visitas programadas por Zaragoza Turismo. No se trata de un monumento con apertura continuada, por lo que conviene consultar el calendario de fechas disponibles y adquirir previamente la entrada.

Las entradas pueden comprarse a través de la tienda en línea de Zaragoza Turismo y en las oficinas municipales de información turística.

Visitar la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza

  • Dirección: calle Dormer, 21.
  • Ubicación: detrás de La Seo de Zaragoza.
  • Entrada general: 2,55 euros.
  • Mayores de 65 años y personas desempleadas: 1,30 euros.
  • Familias numerosas, Carné Joven, estudiantes y personas con discapacidad: 2,05 euros.
  • Niños de 5 a 7 años: entrada gratuita.
  • Idioma de la visita: español.
  • Venta: oficinas de turismo y tienda en línea de Zaragoza Turismo.
  • Información: 976 201 200.
  • Agosto: el palacio permanece cerrado a las visitas.

Las visitas pueden cancelarse cuando coinciden con actos propios de la Real Maestranza. Es recomendable comprobar el calendario antes de desplazarse.

Una visita para completar un paseo por el entorno de La Seo

La ubicación permite integrar el palacio en un recorrido por algunos de los espacios históricos más importantes de Zaragoza. A pocos metros se encuentran La Seo, la plaza de San Bruno y el Arco del Deán.

También puede continuarse el paseo hacia La Lonja, donde se encuentra la pequeña escultura del Caballito de la Lonja, y la plaza del Pilar.

La Real Maestranza permite descubrir una parte menos visible de la historia de Zaragoza. Tras una fachada que puede pasar inadvertida se conserva el recuerdo de la ciudad próspera del siglo XVI: patios ornamentados, galerías de ladrillo, artesonados mudéjares y una cúpula de madera que ha permanecido sobre la escalera durante casi cinco siglos.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba