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La historia del pequeño caballo de Zaragoza sobre el que posan generación tras generación

La escultura reproduce el caballo de cartón piedra con el que Ángel Cordero fotografió a miles de niños entre 1925 y 1978

Detrás de la Lonja de Zaragoza, a pocos metros de la plaza del Pilar y del Puente de Piedra, un pequeño caballo de bronce continúa atrayendo a niños y adultos. Muchos se suben a su silla para hacerse una fotografía, repitiendo sin saberlo una escena que comenzó en ese mismo lugar hace un siglo.

El Caballito de la Lonja de Zaragoza reproduce el animal de cartón piedra que utilizaba el fotógrafo Ángel Cordero Gracia. Entre 1925 y 1978, este profesional retrató allí a varias generaciones de niños mientras esperaban sentados sobre su montura.

La escultura actual fue instalada en 1991 como homenaje a Cordero y a un oficio desaparecido: el de los fotógrafos minuteros, capaces de tomar, revelar y entregar una imagen en plena calle en apenas unos minutos.

El fotógrafo que permaneció más de 50 años junto a la Lonja

Ángel Cordero Gracia comenzó a trabajar en la parte posterior de la Lonja en 1925. Acudía con una cámara de madera, sus materiales de revelado y un caballo de cartón piedra que utilizaba como elemento principal de sus retratos.

La ubicación resultaba especialmente favorable. Por este punto pasaban familias que visitaban la plaza del Pilar, La Seo, la Lonja y las riberas del Ebro. Los niños se subían al caballo, miraban hacia la cámara y recibían poco después su fotografía.

Cordero permaneció en este espacio hasta 1978. Durante más de medio siglo convirtió el mismo fondo y la misma montura en parte de los recuerdos familiares de numerosos zaragozanos.

La inscripción situada bajo la escultura resume esa trayectoria: «Al fotógrafo Ángel Cordero Gracia. Estuvo como tal en esta plaza desde 1925 hasta 1978».

Qué era un fotógrafo minutero

Los minuteros eran fotógrafos ambulantes que trabajaban en calles, plazas, parques, ferias y jardines. Utilizaban cámaras de madera que servían tanto para realizar la fotografía como para revelar la imagen.

El proceso se completaba en el propio espacio público. Después del posado, el fotógrafo preparaba el negativo y obtenía la copia que entregaba al cliente. La rapidez del procedimiento dio origen al nombre con el que fueron conocidos.

Antes de que las cámaras domésticas se popularizaran, recurrir a estos profesionales era una de las formas más accesibles de conservar un retrato familiar. Sus puestos aparecían especialmente en lugares concurridos y durante celebraciones populares.

La llegada de cámaras compactas y la extensión de la fotografía doméstica provocaron el retroceso progresivo del oficio durante la segunda mitad del siglo XX. Ángel Cordero está considerado el último gran fotógrafo minutero de Zaragoza.

El caballo de cartón piedra se convirtió en una escultura de bronce

En 1991, el Ayuntamiento de Zaragoza encargó al escultor Francisco Rallo Lahoz una obra que recordara al fotógrafo y mantuviera viva la escena creada durante décadas detrás de la Lonja.

Rallo utilizó como modelo el propio caballo de cartón piedra empleado por Ángel Cordero. La reproducción conserva los detalles de la silla, los arreos, las patas y la expresión del animal original.

La pieza fue fundida en bronce y colocada sobre un pedestal circular de granito rosa. El caballo mide 105 centímetros de altura, 39 de anchura y 118 de profundidad, unas dimensiones que permiten que los niños continúen sentándose sobre él.

La firma del escultor y la fecha de realización pueden verse grabadas en el cuello. Francisco Rallo es también autor de otras obras integradas en el paisaje urbano zaragozano, como los leones del Puente de Piedra y el globo terráqueo de la plaza del Pilar.

Una escultura que sigue cumpliendo su función original

El Caballito de la Lonja no está concebido únicamente para ser contemplado. Desde su instalación, niños, turistas y vecinos han seguido subiéndose a él para hacerse fotografías.

El uso continuado puede reconocerse en el propio bronce. La silla y algunas partes de la figura presentan un tono más brillante debido al roce de las personas que han posado sobre la escultura desde 1991.

Esta participación reproduce el sentido que tuvo el caballo original. Aunque la cámara de madera y el fotógrafo ya no están en la plaza, el gesto de sentarse sobre la montura y mirar hacia un objetivo continúa prácticamente en el mismo punto.

Cada nueva fotografía prolonga así una imagen repetida por varias generaciones: primero ante la cámara de Ángel Cordero y ahora mediante teléfonos móviles y cámaras digitales.

El Caballito de la Lonja de Zaragoza

  • Ubicación: paseo de Echegaray y Caballero, detrás de la Lonja.
  • Fotógrafo homenajeado: Ángel Cordero Gracia.
  • Años en los que trabajó en la plaza: de 1925 a 1978.
  • Autor de la escultura: Francisco Rallo Lahoz.
  • Fecha de instalación: 1991.
  • Material: bronce sobre un pedestal de granito rosa.
  • Altura del caballo: 105 centímetros.
  • Acceso: se encuentra en un espacio público exterior.

La escultura reproduce el caballo de cartón piedra utilizado por Ángel Cordero para fotografiar principalmente a niños.

La cámara de Ángel Cordero también se conserva

La memoria del fotógrafo no permanece únicamente en la escultura. Su antigua cámara de madera, el instrumento con el que realizó durante décadas sus retratos, ha llegado también hasta nuestros días.

La cámara fue restaurada en 2025 por Jaime Bengoa, miembro de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza. El trabajo permitió recuperar una pieza directamente relacionada con la historia de la fotografía callejera de la ciudad.

De esta forma, se conservan los dos elementos principales de aquella escena cotidiana: la cámara con la que trabajaba Ángel Cordero y el caballo sobre el que posaban los niños. Uno permanece protegido como pieza histórica y el otro continúa ocupando el mismo espacio público en el que comenzó su historia.

Cómo encontrar el Caballito de la Lonja

La escultura se encuentra en la parte posterior de la Lonja, junto al paseo de Echegaray y Caballero. Puede localizarse entre el edificio renacentista y el entorno del Puente de Piedra, muy cerca del monumento a Goya y de La Seo.

Su posición queda algo apartada del eje principal de la plaza del Pilar, por lo que puede pasar inadvertida durante una primera visita. El acceso se realiza directamente desde el espacio peatonal situado detrás de la Lonja.

El pequeño caballo recuerda una época en la que conseguir una fotografía exigía acudir a un profesional y esperar el revelado en plena calle. Cien años después de la llegada de Ángel Cordero, varias generaciones continúan compartiendo exactamente el mismo posado.

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