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La iglesia del Temple de Zaragoza, el templo circular medieval que desapareció en el siglo XIX

La iglesia del Temple de Zaragoza fue uno de los templos medievales vinculados a la presencia de la Orden del Temple en la ciudad. Como ocurrió con muchos edificios históricos durante el siglo XIX, el templo desapareció tras ser derribado en plena transformación urbana, cuando antiguas iglesias y conventos dejaron paso a nuevos inmuebles residenciales. De aquella iglesia circular situada junto a la plaza del Justicia apenas quedó memoria visible hasta que las excavaciones arqueológicas de 1991 permitieron recuperar parte de su historia.

La iglesia formaba parte del convento templario establecido en Zaragoza tras los acuerdos firmados en 1143 entre Ramón Berenguer IV y el maestre templario. La Orden recibió propiedades en la ciudad a cambio de renunciar a los derechos que le correspondían por el testamento de Alfonso I el Batallador. En ese contexto se consolidó la encomienda zaragozana del Temple.

El templo se situaba en la actual calle del Temple, a la altura del número 20, cerca de la plaza del Justicia. Durante siglos fue un espacio de culto activo y también lugar de enterramiento para vecinos y miembros de distintos gremios de la ciudad.

Ubicación de la antigua Iglesia del Temple en Zaragoza

La iglesia del Temple de Zaragoza y su arquitectura

La iglesia del Temple de Zaragoza presentaba una planta circular en el interior y octogonal en el exterior. Carecía de ábside marcado y respondía a modelos habituales en la arquitectura templaria europea. Su diámetro máximo alcanzaba los 17,25 metros.

El edificio se organizaba en torno a un espacio central o edículo, más elevado, rodeado por una nave anular de casi cinco metros de anchura. El acceso principal se abría hacia la actual calle del Temple. La excavación confirmó que el sistema constructivo combinaba muros de gran espesor con doble hoja de ladrillo y relleno interior de cal y canto.

Las investigaciones arqueológicas detectaron varias fases. La primera, entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, utilizó ladrillo de pequeñas dimensiones. En el siglo XIV se documentó una reforma con recrecimiento en altura y nuevos elementos mudéjares.

Bajo la iglesia aparecieron restos de una vivienda romana del siglo I d.C., con pavimentos de opus spicatum y fragmentos de mosaico. También se localizaron estructuras de una casa medieval levantada tras la conquista cristiana de Zaragoza.

Del Temple medieval al derribo en el siglo XIX

Tras la disolución de la Orden del Temple a comienzos del siglo XIV, el edificio pasó a depender de la Orden de San Juan de Jerusalén. Con el tiempo perdió relevancia frente a otros enclaves sanjuanistas como San Juan de los Panetes, aunque continuó en uso durante siglos.

En la iglesia tuvieron capilla varios gremios. Entre ellos destacó el de los plateros, que celebraba allí capítulos y enterraba a sus miembros. También constan enterramientos de personajes relevantes de la ciudad, como el caballero Gil Tarín a comienzos del siglo XIV.

Durante el siglo XIX, la desamortización dejó el templo sin culto. Fue utilizado como almacén hasta su derribo en torno a 1860. Sobre el solar se levantó un edificio de viviendas cuya fachada todavía se conserva. En la actualidad, sobre los antiguos restos de este templo se encuentran locales de ocio nocturno ubicados en los bajos de estas viviendas.

En 1991, con motivo de nuevas obras, se realizaron excavaciones arqueológicas que sacaron a la luz la planta completa de la iglesia y parte de sus muros. Aquella intervención permitió documentar uno de los templos medievales más singulares que tuvo Zaragoza.

Hoy, la iglesia del Temple de Zaragoza solo se reconoce en la toponimia urbana y en los planos históricos de la ciudad. Su recuerdo forma parte del patrimonio desaparecido que ayuda a entender la evolución del casco histórico zaragozano.

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