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La cripta escondida bajo una iglesia de Zaragoza que conserva medio centenar de lápidas

La programación incluye dos recorridos guiados por la iglesia y los antiguos espacios funerarios del entorno, del 24 de octubre al 15 de noviembre.

Bajo el coro de la iglesia de San Pablo de Zaragoza permanece uno de los espacios funerarios menos conocidos de la ciudad. Se trata de la cripta capitular, una estancia construida en el siglo XVII para dar sepultura a los sacerdotes vinculados con la parroquia y que conserva alrededor de medio centenar de lápidas.

El acceso suele permanecer cerrado, pero durante las semanas de Todos los Santos y el Día de Difuntos forma parte de la visita temática «De tumba en tumba: la muerte en la iglesia de San Pablo». El recorrido permite descender hasta la cripta y conocer otros sepulcros, objetos y antiguas costumbres funerarias conservadas dentro del templo.

La propuesta se incorpora a los planes de Halloween y Todos los Santos en Zaragoza, aunque su enfoque no busca provocar miedo. La visita utiliza la muerte como una vía para explicar la historia del barrio, la antigua vida parroquial y la forma en la que los zaragozanos despedían y recordaban a sus difuntos.

Una cripta del siglo XVII bajo el coro de San Pablo

La cripta capitular se encuentra bajo el coro de la iglesia. Fue creada durante el siglo XVII como lugar de enterramiento para los sacerdotes de la parroquia, que durante siglos fue una de las más extensas y pobladas de Zaragoza.

En su interior se distribuyen aproximadamente cincuenta lápidas realizadas en piedra, madera y cerámica. La iluminación tenue empleada durante las visitas permite reconocer la sucesión de sepulturas y la arquitectura de un espacio concebido para permanecer apartado de la actividad cotidiana del templo.

Entre las personas enterradas aparece Manuel Abadal, que fue catedrático de la Universidad de Zaragoza. También descansa mosén Pedro Dosset, un sacerdote estrechamente vinculado al barrio cuyos restos fueron trasladados desde el Cementerio de Torrero hasta San Pablo en 1950.

La cripta no es el único elemento funerario conservado en la iglesia. El recorrido atraviesa diferentes capillas, lápidas y sepulcros que muestran cómo los templos funcionaron durante siglos como lugares de enterramiento antes de la creación de los grandes cementerios situados fuera de la ciudad.

La capilla del Obispo y un sepulcro de alabastro

Otro de los espacios destacados es la capilla funeraria de Diego de Monreal, conocida popularmente como capilla del Obispo. Monreal fue obispo de Huesca y dispuso su enterramiento en San Pablo, dentro de un sepulcro fechado en 1607.

El monumento está realizado en alabastro y presenta al obispo como figura yacente. En su decoración aparecen su escudo, inscripciones, leones y representaciones de calaveras, elementos propios del lenguaje funerario de la época. El conjunto se completa con una escena de la Resurrección.

Su presencia permite explicar cómo las familias y personalidades con recursos trataban de asegurar su memoria mediante capillas privadas y monumentos situados dentro de las iglesias. Estos enterramientos convivían con sepulturas mucho más sencillas y con los fosales parroquiales abiertos en el exterior.

Campanas, faroles y el antiguo rito del viático

La visita no se limita a mostrar tumbas. También recupera ritos que formaron parte de la vida cotidiana de Zaragoza hasta épocas relativamente recientes, como las comitivas que acompañaban el viático cuando un sacerdote llevaba los últimos sacramentos hasta la casa de una persona enferma o moribunda.

San Pablo conserva faroles, campanas y otros objetos relacionados con aquellas procesiones. El sonido de la campana avisaba a los vecinos del paso de la comitiva, mientras las luces acompañaban el recorrido por las calles del barrio.

Estos elementos ayudan a entender una relación con la muerte mucho más visible que la actual. Los funerales, el toque de difuntos, las procesiones y los enterramientos formaban parte de la actividad diaria de la parroquia y dejaban su huella tanto en el interior del templo como en el espacio urbano.

El antiguo fosal de San Pablo

La propia denominación de la Puerta del Fosal, por la que acceden actualmente los participantes, recuerda la existencia del antiguo cementerio parroquial junto a la iglesia. Durante siglos, los vecinos podían recibir sepultura dentro del templo o en el terreno funerario situado a su alrededor.

En este entorno fueron enterradas personas anónimas y también figuras vinculadas con la historia de Zaragoza. Entre ellas aparece María Agustín, vecina del barrio y una de las mujeres que participaron en la defensa de la ciudad durante los Sitios, además del barón de Warsage, fallecido durante la contienda contra las tropas francesas.

El crecimiento urbano terminó integrando y transformando aquellos espacios. Calles y plazas ocupan hoy lugares bajo los que permanecen antiguos enterramientos, una historia que protagoniza el segundo recorrido organizado por San Pablo.

Panteones para el recuerdo por las calles del barrio

La visita «Panteones para el recuerdo» abandona el interior de la iglesia para recorrer la antigua demarcación parroquial. El itinerario localiza fosales desaparecidos, espacios funerarios ocultos bajo calles y plazas y sepulturas conservadas en otros templos del entorno.

El paseo recuerda tanto a personajes conocidos como a vecinos anónimos y explica el cambio producido cuando los enterramientos dejaron de realizarse junto a las iglesias. De esta manera, ambas propuestas funcionan de forma complementaria: una se concentra en la cripta y los sepulcros de San Pablo y la otra traslada la historia funeraria al conjunto del barrio.

Visitas «De tumba en tumba» en San Pablo

  • La muerte en la iglesia de San Pablo: 31 de octubre y 1, 7 y 14 de noviembre de 2026, a las 19:30 horas.
  • Panteones para el recuerdo: 8 y 15 de noviembre de 2026, a las 17:30 horas.
  • Duración: aproximadamente dos horas.
  • Entrada general: 14 euros.
  • Entrada reducida: 12 euros para los colectivos indicados por la organización.
  • Menores de 10 años: acceso gratuito acompañados por una persona adulta, con un máximo de dos menores por adulto.
  • Acceso: Puerta del Fosal, entre las calles San Pablo y San Blas.
  • Entradas: venta anticipada mediante la plataforma ZaragozaGo Tickets.

Las plazas son limitadas y requieren reserva previa.

Una iglesia mudéjar y una historia bajo sus suelos

San Pablo es conocida principalmente por su arquitectura mudéjar y por la torre que se eleva sobre el barrio del Gancho. Sin embargo, bajo el coro y alrededor de sus capillas permanece otra historia menos visible, formada por lápidas, sepulcros y objetos que documentan siglos de relación con la muerte.

La apertura temporal de la cripta permite conocer un lugar que habitualmente queda fuera de la visita convencional. Más que una ambientación creada para estas fechas, «De tumba en tumba» propone observar cómo una de las parroquias históricas de Zaragoza acompañó a sus vecinos desde la Edad Media hasta la implantación de los cementerios modernos.

Más propuestas para Todos los Santos en Zaragoza

La programación reúne visitas históricas, recorridos culturales y actividades para acercarse al patrimonio funerario de la ciudad.

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