La fábrica de cerveza más antigua de España se puede visitar en Zaragoza
La histórica fábrica de Ambar nació en 1900 y conserva una maltería de los años treinta, calderas de cobre y una singular sala de fermentación abierta
Entre los edificios residenciales del barrio de San José permanece una fábrica en la que parece convivir más de un siglo de historia. Tras sus muros se conservan máquinas de madera, calderas de cobre, una maltería de cuatro plantas y una sala en la que todavía puede observarse directamente cómo trabaja la levadura.
Es la fábrica histórica de Ambar en Zaragoza, el recinto original de La Zaragozana, fundada en 1900. La compañía la presenta como la fábrica de cerveza más antigua de España que continúa activa, aunque buena parte de la producción y el envasado se desarrolla actualmente en unas instalaciones modernas situadas fuera del edificio histórico.
La antigua fábrica no ha quedado convertida únicamente en una exposición. En algunos de sus espacios todavía se elaboran variedades de cerveza y se mantienen procesos que permiten comprender cómo funcionaba una cervecera durante el siglo XX. Las visitas guiadas recorren estas dependencias y terminan con una degustación.
Una fábrica de cerveza, malta y hielo fundada en 1900
Índice
La Zaragozana nació con el comienzo del siglo XX por iniciativa de un grupo de amigos que buscaba aprovechar la abundante cebada cultivada en Aragón. La empresa instaló su fábrica en el entonces periférico barrio de San José, en un terreno que con el crecimiento de Zaragoza terminó completamente integrado en la ciudad.
El nombre original del establecimiento explicaba toda su actividad: Fábrica de Cerveza, Malta y Hielo. La fabricación de hielo era especialmente importante en una época anterior a la generalización de los frigoríficos y permitía mantener la cerveza en las condiciones adecuadas.
El edificio inicial fue proyectado por Antonio Mayandía. Las ampliaciones realizadas posteriormente por arquitectos como Manuel Martínez de Ubago Mantecón, Regino Borobio y José Beltrán fueron dando forma al conjunto industrial que ha llegado hasta nuestros días.
La fábrica quedó finalmente rodeada por las viviendas y calles de San José. La falta de espacio obligó a trasladar las actividades que requerían mayor capacidad, pero permitió conservar el recinto original como uno de los testimonios más singulares del patrimonio industrial de Zaragoza.
Una maltería de los años treinta que conserva sus máquinas de madera
Uno de los espacios principales es la maltería original de los años treinta, distribuida en cuatro plantas. Su función consiste en transformar la cebada en malta, ingrediente esencial para elaborar la cerveza.
Durante este proceso, el cereal se humedece para provocar su germinación, se seca y posteriormente se tuesta. El tratamiento determina parte del color, el aroma y el sabor que tendrá la cerveza resultante.
La particularidad de la maltería de Ambar se encuentra en la maquinaria que conserva. En su interior permanecen equipos de madera instalados durante las primeras décadas del siglo XX. No son solamente objetos colocados en vitrinas: varias de estas máquinas continúan formando parte del recorrido productivo.
La visita permite observar también los ingredientes empleados en la elaboración y comprender el camino que sigue la cebada desde que llega del campo hasta que se encuentra preparada para entrar en la sala de cocidas.
Las antiguas calderas de cobre frente a las actuales
La sala de cocidas funciona como la cocina del maestro cervecero. En ella se cuecen los granos de cebada malteada para obtener el mosto al que posteriormente se añade el lúpulo, responsable principalmente del amargor y de parte de los aromas de la cerveza.
En la fábrica histórica se conservan las antiguas calderas de cobre, actualmente fuera de uso. Frente a ellas se encuentran equipos de acero inoxidable que muestran la evolución tecnológica experimentada por la fábrica.
Esta disposición permite comparar dos maneras de trabajar separadas por décadas. La propia cervecera señala que once generaciones de maestros cerveceros han desarrollado su actividad en La Zaragozana desde su fundación.
Una sala donde puede verse trabajar a la levadura
El espacio más singular aparece durante la fermentación. La fábrica conserva una sala de tinos abiertos en la que la levadura transforma el mosto en cerveza sin quedar oculta dentro de grandes depósitos cerrados.
La superficie cambia mientras avanza el proceso y permite observar la actividad de la levadura. La compañía considera que no existe en España otra sala de estas características que permita contemplar directamente esta fase de la elaboración.
Estos tinos se utilizan especialmente para experimentar y desarrollar nuevas recetas en cantidades más reducidas. De esta manera, una técnica vinculada a la producción histórica continúa teniendo una función dentro de la investigación cervecera actual.
Después de la fermentación, la denominada cerveza verde pasa a las bodegas. Allí permanece aproximadamente un mes a una temperatura cercana a los cero grados y en oscuridad, mientras madura, se clarifica y termina de desarrollar su sabor y aroma.
La primera cerveza sin alcohol de España
La historia de La Zaragozana también incluye varios hitos relacionados con la innovación. En 1976 lanzó Ambar Sin, considerada la primera cerveza sin alcohol comercializada en España.
En 1996 apareció Ambar 1900, una cerveza de alta fermentación que abrió una nueva línea de variedades estacionales. En 2008 llegó Ambar Sin Gluten y, tres años después, la empresa desarrolló una cerveza que combinaba la ausencia de alcohol y de gluten.
La fábrica histórica ha servido como espacio de experimentación para diferentes propuestas. Algunas de ellas utilizan los tinos abiertos y recuperan procedimientos que resultan difíciles de mantener en instalaciones concebidas exclusivamente para una producción de gran volumen.
Cómo visitar la fábrica de Ambar en Zaragoza
La antigua fábrica puede conocerse mediante visitas guiadas con reserva previa. El itinerario explica la historia de La Zaragozana, muestra los ingredientes y recorre espacios como la maltería, la sala de cocidas y las zonas de fermentación.
La experiencia finaliza con una cata de cervezas Ambar. Los menores pueden acceder acompañados, aunque no participan en la degustación de bebidas alcohólicas.
Las entradas se adquieren exclusivamente por internet y no pueden comprarse directamente al llegar a la fábrica. Los días y horas disponibles aparecen en el calendario de reservas de la cervecera.
Visitar la fábrica de Ambar en Zaragoza
- Lugar: antigua fábrica de La Zaragozana.
- Dirección: calle Ramón Berenguer IV, 1, barrio de San José.
- Precio para adultos: 10 euros.
- Aforo: un máximo de 22 personas por visita.
- Duración: entre una hora y media y dos horas aproximadamente.
- Contenido: recorrido guiado por la fábrica y cata final.
- Reservas: exclusivamente a través de la página de experiencias de Ambar.
- Idioma: las visitas se realizan en español.
Accesibilidad: el itinerario atraviesa un edificio industrial histórico con escaleras, zonas estrechas y desniveles, por lo que no puede garantizarse la accesibilidad completa para personas con movilidad reducida.
Un fragmento de la Zaragoza industrial
El crecimiento urbano ha borrado o transformado muchas de las instalaciones fabriles que existían alrededor de Zaragoza a comienzos del siglo XX. La Zaragozana constituye una excepción porque conserva su arquitectura industrial y parte de la maquinaria en el mismo lugar en el que comenzó la producción.
El contraste resulta especialmente visible al abandonar las salas antiguas. Mientras en el recinto histórico la elaboración avanza con maquinaria de madera, fermentaciones abiertas y largos tiempos de maduración, la planta moderna utiliza brazos mecánicos y líneas automatizadas para el envasado.
La antigua fábrica de San José permite así recorrer algo más que la historia de una marca. Sus calderas, bodegas, tinos y máquinas muestran cómo se elaboraba cerveza en Zaragoza hace más de un siglo y cómo algunos de aquellos procedimientos han conseguido sobrevivir dentro de una industria completamente transformada.
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