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La curiosa escena de la Epifanía del retablo de La Seo

En el corazón de la La Seo del Salvador de Zaragoza, el retablo mayor guarda una escena que sigue despertando preguntas. La Epifanía, tallada en alabastro en el siglo XV, muestra a unos Reyes Magos poco habituales. No solo por su aspecto, sino por los detalles que los rodean y por el mensaje que transmiten.

La obra ocupa el centro del retablo, un conjunto monumental de 16 metros de alto. Fue realizada en varias fases y reúne la mano de maestros europeos. La escena central se atribuye a Hans de Suabia, escultor alemán que introdujo un naturalismo poco común en Aragón en ese momento. Su forma de tallar explica parte de la singularidad de estos reyes magos retablo de la Seo.

Reyes Magos en el retablo de la Seo

Los tres Magos aparecen alineados a la izquierda. Representan las tres edades del ser humano. Melchor es anciano y se arrodilla ante el Niño. Gaspar muestra madurez y atención. Baltasar es joven y sin barba. Ninguno es de raza negra, algo que hoy sorprende. En el siglo XV esa iconografía aún no estaba fijada en el arte peninsular.

El gesto del Niño Jesús es uno de los detalles más comentados. Sostiene una moneda de oro real, un ducado de Juan II de Aragón. No es una talla simbólica. Es una moneda auténtica incrustada en el conjunto. El mensaje es claro y directo. La realeza terrenal reconoce la soberanía divina.

Las monturas de los Magos también llaman la atención. Los animales parecen caballos con rasgos de camello. El escultor nunca vio uno real. Trabajó a partir de descripciones. Este dato ayuda a entender cómo se imaginaba lo lejano en la Europa medieval.

Detalles que explican su singularidad

María no aparece en un pesebre humilde. Está entronizada y actúa como trono. San José se mantiene despierto y atento. Es una figura protectora, no secundaria. Detrás, el buey y la mula refuerzan la lectura teológica del conjunto.

El alabastro de Gelsa permitió un nivel de detalle muy preciso. La policromía original, hoy muy atenuada, aportaba aún más información visual. Las restauraciones del siglo XX ayudaron a recuperar parte de esa lectura.

El retablo no fue siempre igual. En el siglo XV se abrió un óculo en la escena central para exponer el Santísimo. Así, la Epifanía pasó a dialogar con la liturgia diaria. Ese uso explica algunos cambios visibles hoy.

La escena de los reyes magos retablo de la Seo no es una curiosidad aislada. Es una síntesis de fe, poder y contexto histórico. Mirarla con atención permite entender cómo Zaragoza se situaba en el mapa artístico europeo del momento.

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