La iglesia románica de la provincia Zaragoza construida sobre una gran necrópolis excavada en la roca
El templo conserva sepulturas antropomorfas de la Alta Edad Media y unas singulares pinturas del siglo XIII dedicadas a Santiago
En una elevación rocosa situada frente al casco histórico de Uncastillo se levanta una iglesia románica rodeada de antiguas sepulturas. Algunas presentan todavía la silueta del cuerpo humano tallada directamente sobre la piedra, mientras otras permanecen parcialmente ocultas bajo el propio edificio.
Es la iglesia de San Juan de Uncastillo, construida durante el último tercio del siglo XII sobre una necrópolis utilizada antes de que existiera el templo actual. Las tumbas excavadas en la roca y las pinturas medievales conservadas en su interior convierten este sobrio edificio en uno de los lugares más singulares de las Cinco Villas.
San Juan se encuentra fuera del centro monumental de la localidad, en la orilla derecha del río Riguel. Su posición elevada permite contemplar el caserío de Uncastillo, la iglesia de Santa María y la Peña Ayllón, sobre la que se levanta la fortaleza.
Una iglesia levantada sobre un antiguo cementerio
Índice
La necrópolis es anterior a la iglesia románica. Las sepulturas están fechadas principalmente entre los siglos IX y XII, aunque el lugar pudo experimentar diferentes fases de utilización.
Las tumbas fueron talladas directamente sobre la plataforma rocosa. Muchas presentan una forma antropomorfa, con un espacio diferenciado para la cabeza y un hueco que reproduce aproximadamente el contorno del cuerpo.
Los difuntos eran depositados en posición horizontal y las sepulturas se cerraban mediante losas de piedra. Su orientación habitual sitúa la cabeza hacia poniente y los pies hacia levante, siguiendo una disposición frecuente en los cementerios cristianos medievales.
Las tumbas pueden reconocerse alrededor del edificio, especialmente junto a la cabecera. También existen sepulturas bajo el pavimento de la iglesia, lo que demuestra que el templo fue levantado ocupando parcialmente un espacio funerario anterior.
Entre los enterramientos documentados aparecen sepulturas de adultos y numerosos huecos de menores. La extensión del conjunto ha llevado a considerar San Juan como una de las principales necrópolis altomedievales excavadas en la roca conservadas en Aragón.
El cementerio ya existía antes del templo románico
Una referencia incluida en el Cartulario de Santa María de Uncastillo menciona el cementerio de San Juan entre 1119 y 1130. El documento demuestra que el espacio funerario se encontraba en uso varias décadas antes de la construcción de la iglesia que puede contemplarse actualmente.
Entre 1167 y 1169, el rey Alfonso II de Aragón cedió terrenos relacionados con este lugar para levantar un edificio religioso. La construcción se desarrolló durante el último cuarto del siglo XII.
La existencia del cementerio ayuda a explicar por qué la iglesia se encuentra separada del actual centro urbano. El templo no creó el espacio funerario a su alrededor, sino que se instaló en un lugar que ya poseía una función religiosa y comunitaria.
La necrópolis fue objeto de diferentes campañas arqueológicas durante el siglo XX. Las excavaciones permitieron descubrir y estudiar las sepulturas situadas tanto alrededor de la iglesia como bajo algunas partes del edificio.
Un templo románico marcado por la austeridad
San Juan presenta una arquitectura mucho más contenida que la de otros grandes templos de Uncastillo. Fue construida con sillares de piedra y posee una sola nave cubierta mediante una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones.
La nave termina en un ábside semicircular cubierto con bóveda de horno. Tres pequeños vanos abocinados permiten la entrada de luz en la cabecera, cuyo exterior aparece dividido mediante anchos contrafuertes.
A ambos lados del primer tramo se abren dos capillas laterales. Estas dependencias proporcionan a la planta una apariencia de cruz latina y contienen pequeños absidiolos que apenas pueden reconocerse desde el exterior.
La portada meridional está formada por tres arquivoltas lisas apoyadas sobre pilastras. En el tímpano se conservan restos pictóricos que permiten reconocer la antigua presencia de un crismón. El muro norte posee una segunda entrada, más pequeña y formada por dos arquivoltas.
Esta ausencia de una gran decoración escultórica hace que la atención se concentre en la construcción, en el paisaje y en las pinturas que sobreviven dentro de una de sus capillas.
Las pinturas medievales dedicadas a Santiago
El interior de la iglesia conserva un conjunto de pinturas murales del siglo XIII. Se encuentran principalmente en la capilla lateral situada al sur y representan escenas relacionadas con Santiago el Mayor y las peregrinaciones jacobeas.
Una de las figuras centrales muestra al apóstol entronizado, bendiciendo con una mano y sosteniendo un libro con la otra. No aparece caracterizado como el peregrino con bordón y concha que se hizo habitual posteriormente, sino siguiendo una representación más antigua.
Alrededor de la figura se desarrollan diferentes episodios vinculados a su vida. Entre las escenas identificadas se encuentra el bautismo del mago Hermógenes, así como el prendimiento y el juicio de Santiago ante Herodes Agripa.
También aparecen figuras de peregrinos. Su presencia relaciona el conjunto con el culto jacobeo y recuerda la circulación medieval de viajeros por este territorio situado entre el valle del Ebro y las rutas pirenaicas.
Las pinturas presentan una influencia bizantina semejante a la de otros conjuntos medievales aragoneses. Aunque solo se conserva una parte del programa original, su iconografía permite conocer cómo era representada la peregrinación durante el siglo XIII.
Un mirador frente al casco medieval de Uncastillo
La ubicación de San Juan forma parte del atractivo del conjunto. La iglesia se levanta sobre un promontorio situado al oeste de la población, al otro lado del río respecto a buena parte del casco histórico.
Desde su entorno se obtiene una panorámica en la que aparecen los tejados de Uncastillo, la iglesia de Santa María y la fortaleza que domina la Peña Ayllón.
El recorrido hasta San Juan permite además alejarse de los principales monumentos de la localidad y contemplar su trazado medieval desde el exterior. La plataforma rocosa y las sepulturas que rodean el edificio permanecen visibles aunque el templo se encuentre cerrado.
San Juan forma parte del extraordinario conjunto románico de Uncastillo, una localidad que conserva seis iglesias medievales. Una de ellas es San Miguel, cuya portada fue desmontada y trasladada a Estados Unidos, como se cuenta en la historia de la portada románica de Uncastillo que terminó en un museo de Boston.
Cómo visitar la iglesia de San Juan de Uncastillo
El exterior de la iglesia, la necrópolis y el mirador pueden conocerse durante un recorrido a pie por los alrededores de Uncastillo. El acceso interior no dispone de un horario ordinario estable publicado específicamente para San Juan.
La apertura del templo suele depender de visitas organizadas, actividades culturales o recorridos concertados. Por ello, quienes quieran contemplar las pinturas deben consultar previamente su disponibilidad con la Oficina de Turismo de Uncastillo.
La oficina se encuentra en la iglesia de San Martín, que funciona además como Centro de Interpretación de Arte Religioso del Prepirineo. Desde este punto se ofrece información sobre los monumentos visitables y los recorridos guiados disponibles en cada temporada.
Visitar San Juan de Uncastillo
- Localidad: Uncastillo, comarca de las Cinco Villas.
- Ubicación: elevación rocosa situada al oeste del casco urbano.
- Construcción del templo: último tercio del siglo XII.
- Antigüedad de las tumbas: principalmente entre los siglos IX y XII.
- Pinturas murales: siglo XIII.
- Exterior y necrópolis: visibles durante el recorrido hasta la iglesia.
- Acceso al interior: sujeto a aperturas y visitas organizadas.
- Información: Oficina de Turismo de Uncastillo, iglesia de San Martín.
- Teléfono municipal de información turística: 976 679 024.
Para contemplar las pinturas medievales conviene confirmar previamente la apertura del templo y las visitas disponibles.
Una historia escrita sobre la propia roca
San Juan no posee las grandes portadas esculpidas que han dado fama a otros templos románicos de las Cinco Villas. Su singularidad se encuentra en la relación entre el edificio, el cementerio y el paisaje.
Las tumbas demuestran que aquella plataforma rocosa ya era utilizada por la población varios siglos antes de que se completara la iglesia. Las pinturas, realizadas posteriormente, incorporaron al interior historias sobre Santiago y los peregrinos medievales.
El resultado es un conjunto en el que pueden leerse diferentes etapas de la Edad Media: primero la necrópolis excavada en la roca, después la iglesia románica y finalmente las pinturas que decoraron una de sus capillas.
Desde el exterior, las siluetas de las sepulturas rodean todavía el ábside. Dentro, cuando el templo abre sus puertas, las escenas medievales recuerdan el paso de peregrinos por un territorio que fue durante siglos uno de los principales puntos de comunicación del norte de Aragón.
Otros lugares para descubrir en las Cinco Villas
- La iglesia de Uncastillo cuya portada románica terminó en un museo de Boston
- Los Bañales, la ciudad romana que puede recorrerse en la provincia de Zaragoza
- El Mausoleo de los Atilios, la gran tumba romana conservada junto a Sádaba
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