El pueblo de Zaragoza que conserva la esfera de un reloj medieval oculta durante siglos
La tabla perteneció a un reloj mecánico instalado en el Monasterio de Veruela en el siglo XV y apareció bajo una pintura de San Antonio Abad
Una pintura de San Antonio Abad conservada en una pequeña localidad de Zaragoza escondía una pieza realizada varias décadas antes. Bajo el lienzo apareció la esfera de un reloj mecánico construido en el siglo XV para el Monasterio de Veruela, una tabla excepcional que actualmente se conserva en Pozuelo de Aragón.
No se trata del reloj completo. La maquinaria desapareció después de que el mecanismo dejara de utilizarse, pero sobrevivió su esfera o indicador horario. La tabla presenta un gran sol central, números romanos, símbolos religiosos y varios escudos pintados sobre la madera.
La pieza había permanecido oculta durante siglos porque fue reutilizada como soporte para una pintura. Esa segunda función, aparentemente poco respetuosa con su origen, fue precisamente la que pudo evitar su desaparición.
La esfera del reloj medieval de Veruela
El reloj fue encargado por Gonzalo Fernández de Heredia y Bardají, abad del Monasterio de Veruela entre 1475 o 1476 y 1479. El escudo situado en la parte inferior de la esfera permitió relacionar la tabla con este religioso y diplomático aragonés.
La investigación encontró en Veruela una lauda sepulcral con un escudo idéntico. Esta coincidencia, junto con el estudio histórico y artístico de la madera, permitió confirmar la procedencia de la pieza.
El mecanismo se encontraba en el interior de la iglesia del monasterio, cerca de la puerta que comunicaba con el dormitorio de los monjes. Su función era marcar las horas dentro de la vida cotidiana de la comunidad cisterciense.
La tabla muestra un gran sol en su parte central, rodeado por dos series de doce horas escritas con números romanos. En las cuatro esquinas aparecen los símbolos del Tetramorfos, utilizados para representar a los cuatro evangelistas.
En la parte superior se distingue el escudo de Aragón. En la zona inferior aparece el correspondiente al abad que habría encargado el reloj. La composición combina así la medición del tiempo con un programa religioso y heráldico.
Aunque el sol representado en el centro pueda llevar a confusión, la tabla no pertenecía a un reloj solar. Era la esfera visible de un reloj mecánico bajomedieval. De aquel conjunto no se conserva el mecanismo que hacía avanzar la indicación de las horas.
Los estudios realizados después de su descubrimiento determinaron que se trata del único indicador horario conservado en España de aquella época. Su diseño presenta semejanzas con modelos del norte de Europa, entre ellos el reloj de la catedral francesa de Beauvais.
Una pieza medieval escondida detrás de un santo
El reloj permaneció en Veruela hasta mediados del siglo XVI. La construcción de una nueva torre horaria, conocida como torre de San Miguel o del Reloj, hizo innecesario el antiguo mecanismo. El conjunto fue desmontado alrededor de 1550.
La maquinaria pudo ser reutilizada o entregada al artesano encargado del nuevo reloj. La esfera de madera, sin embargo, se guardó. Poco después encontró una utilidad completamente diferente.
En 1563, la tabla fue utilizada como soporte para una pintura de San Antonio Abad realizada por Cristóbal de Espinosa. El lienzo cubrió la decoración medieval y acabó trasladándose a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Pozuelo de Aragón.
Durante generaciones, la tabla permaneció oculta detrás de la imagen del santo. Solo un deterioro en la tela permitió observar que debajo había otra pintura más antigua.
En 2011, el lienzo fue llevado a la Escuela Taller de Restauración Juan Arnaldín de la Diputación Provincial de Zaragoza. Los análisis con rayos X revelaron que las tablas utilizadas como soporte contenían los elementos propios de la esfera de un reloj medieval.
La intervención permitió separar cuidadosamente las dos obras. De este modo se recuperaron tanto el lienzo de San Antonio Abad como la tabla policromada del antiguo reloj de Veruela.
Desde 2015, las dos piezas se conservan en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Pozuelo de Aragón. El templo, construido durante el siglo XVI, refleja además la relación histórica de la localidad con los abades del cercano Monasterio de Veruela.
En Pozuelo de Aragón no se encuentra el reloj medieval completo. La pieza conservada es su esfera o indicador horario de madera policromada. La maquinaria original no ha llegado hasta nuestros días.
La esfera permite conocer cómo se mostraban las horas en algunos de los primeros relojes mecánicos instalados en los monasterios. También cuenta una historia bastante más inesperada: la de una pieza medieval que sobrevivió durante siglos porque fue ocultada detrás de la pintura de un santo.
La tabla se encuentra en el interior de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Al no existir un horario turístico regular publicado, el acceso al templo puede depender de su apertura para celebraciones religiosas u otras actividades.



