La torre medieval de Zaragoza que fue palacio de los obispos de Pamplona
El Torreón de Navardún alcanza los 26 metros de altura y permite descubrir la vida en la frontera entre Aragón y Navarra
Sobre un pequeño altozano de las Cinco Villas se levanta una de las torres medievales más imponentes de la provincia de Zaragoza. Tiene aproximadamente 26 metros de altura, conserva cuatro plantas en su interior y durante siglos estuvo relacionada con los obispos de Pamplona.
Es el Torreón de Navardún, el principal vestigio de un antiguo castillo situado en la Val d’Onsella, muy cerca del límite actual entre Aragón y Navarra. El edificio puede visitarse gratuitamente y alberga un centro de interpretación dedicado a la vida medieval y a la relación entre ambos territorios.
La visita permite recorrer las distintas plantas de la torre, conocer su doble función residencial y defensiva y contemplar desde la zona superior una amplia panorámica del valle. El monumento volvió a abrir sus puertas durante el verano de 2026 y mantiene visitas durante los fines de semana de septiembre y octubre.
Una torre medieval de 26 metros de altura
Índice
La torre del homenaje es el elemento mejor conservado del antiguo castillo de Navardún. Presenta una planta rectangular de aproximadamente 18 por 9 metros y está construida principalmente con grandes sillares de piedra.
Su altura, cercana a los 26 metros, la convierte en una de las torres medievales más elevadas de Aragón. Únicamente la torre del castillo de Biel suele aparecer por delante en las comparaciones realizadas entre las grandes construcciones defensivas conservadas en la comunidad.
El edificio formaba parte de un recinto fortificado más amplio, de planta trapezoidal. Alrededor del patio de armas se distribuían diferentes espacios militares, residenciales y de servicio. El castillo llegó a disponer de muralla y foso, aunque de buena parte de estas construcciones solo permanecen algunos vestigios.
En los muros del torreón todavía pueden reconocerse saeteras y ventanas geminadas con arcos apuntados. Estos elementos muestran las dos funciones que cumplía el edificio: servir como refugio defensivo y ofrecer una residencia adecuada para sus propietarios.
El palacio de los obispos de Pamplona
La historia de Navardún estuvo durante siglos vinculada a los territorios situados a ambos lados de la frontera entre los actuales Aragón y Navarra. Existen referencias documentales relacionadas con el lugar desde el año 880.
En 991, el rey Sancho Garcés II y la reina Urraca entregaron al Monasterio de Leyre varias posesiones de este territorio. Más adelante, la iglesia, la villa y el castillo de Navardún pasaron a depender del obispo de Pamplona.
A comienzos del siglo XIII, Navardún se encontraba dentro del señorío de la mitra pamplonesa. El castillo fue utilizado como residencia por sus obispos y en 1246 llegó a servir como refugio al obispo de Pamplona.
La fortaleza que puede contemplarse actualmente no corresponde por completo a aquellas primeras construcciones. Aunque el origen del castillo es anterior, la gran torre conservada suele fecharse en la etapa bajomedieval, probablemente después de 1363.
El resultado fue un edificio que combinaba las características de una torre defensiva con las de un pequeño palacio episcopal. Su posición permitía controlar la Val d’Onsella y las comunicaciones entre los valles pirenaicos y las Cinco Villas.
Cómo era la vida dentro del Torreón de Navardún
El interior conserva su distribución en cuatro alturas. La planta inferior, parcialmente excavada y cubierta por una bóveda de piedra, se utilizaba como almacén y espacio de servicio.
Las plantas intermedias acogían diferentes estancias vinculadas a la vida cotidiana y a la defensa. La organización original separaba claramente una zona residencial de otra militar, a la que se podía acceder mediante una pequeña puerta exterior o poterna.
La parte superior constituía el espacio más noble del edificio. Allí se conservan grandes arcos apuntados y ventanas geminadas que proporcionaban luz a las estancias utilizadas por los señores de la fortaleza.
El centro de interpretación instalado en su interior ayuda a imaginar la vida en un territorio fronterizo hace más de siete siglos. Sus contenidos explican la organización social medieval, la religión, la escritura, el comercio y las relaciones entre los reinos de Aragón y Navarra.
Las plantas recrean los principales grupos de la sociedad medieval: quienes trabajaban, quienes rezaban y quienes combatían. El recorrido permite comprender que el torreón no era únicamente una construcción militar, sino también una residencia y un centro desde el que se administraba el territorio.
Las vistas desde la parte superior
Uno de los principales atractivos de la visita se encuentra al alcanzar la zona superior. La altura de la torre permite contemplar una extensa panorámica de la Val d’Onsella y comprender la posición estratégica elegida para levantar el castillo.
Desde el torreón pueden reconocerse el valle del río Onsella, la sierra de Leyre, la sierra de Peña, los montes de Santo Domingo y diferentes sectores del territorio navarro. También aparecen en el paisaje localidades próximas como Gordués y Urriés.
Esta perspectiva explica por qué Navardún formaba parte de una red defensiva junto con los castillos de Sos del Rey Católico, Uncastillo, Luesia, Biel, Sibirana y Royta. Las fortalezas controlaban los accesos a los valles y permitían vigilar los caminos utilizados para desplazarse entre Aragón y Navarra.
Un castillo recuperado después de quedar casi en ruinas
Después de perder sus funciones residenciales y defensivas, el castillo fue abandonándose progresivamente. La desaparición de las construcciones que rodeaban el patio dejó la torre del homenaje como el principal elemento reconocible del conjunto.
La Diputación Provincial de Zaragoza adquirió el torreón en 1981. La institución impulsó posteriormente diferentes fases de restauración para consolidar sus muros, recuperar las plantas interiores y adaptar el monumento a las visitas.
Los trabajos permitieron salvar una construcción que había llegado a encontrarse cerca de la ruina. Actualmente, el castillo está protegido como Bien de Interés Cultural y funciona también como punto de información turística para conocer la Val d’Onsella.
La recuperación no reconstruyó completamente el antiguo castillo, pero hizo posible volver a recorrer el interior de la torre y comprender cómo se organizaba una residencia fortificada medieval.
Cómo visitar el Torreón de Navardún en 2026
Durante septiembre y octubre de 2026, el Torreón de Navardún abre al público los sábados y domingos. El acceso es gratuito y permite conocer tanto la fortaleza como su centro de interpretación.
Visitar el Torreón de Navardún
- Sábados: de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 horas.
- Domingos: de 10:00 a 14:00 horas.
- Calendario: fines de semana de septiembre, octubre y hasta el primer fin de semana de noviembre.
- Precio: acceso gratuito.
- Visitas para grupos: pueden concertarse fuera del horario habitual.
- Correo para grupos: torreondenavardun@gmail.com.
- Teléfono de información: 948 439 507.
- Ubicación: Navardún, comarca de las Cinco Villas.
Los horarios pueden experimentar modificaciones puntuales, por lo que resulta aconsejable confirmarlos antes de desplazarse.
El acceso a la zona superior implica recorrer las diferentes plantas de una torre medieval. Aunque el edificio fue restaurado y acondicionado, conviene tener en cuenta sus características arquitectónicas antes de organizar la visita con personas con movilidad reducida.
Qué más puede verse en Navardún
La visita al torreón puede completarse con un paseo por el casco urbano de Navardún. Entre sus edificios destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, que conserva elementos de diferentes etapas constructivas.
La localidad constituye además un buen punto de partida para recorrer la Val d’Onsella, uno de los territorios menos conocidos de las Cinco Villas. En el entorno se encuentran pequeños municipios como Urriés, Isuerre, Lobera de Onsella y Longás, además de paisajes situados entre las sierras prepirenaicas.
Navardún no conserva el castillo completo que dominó el valle durante la Edad Media. Sin embargo, su gran torre continúa mostrando la importancia que tuvo este pequeño enclave en la relación entre Aragón y Navarra.
Sus 26 metros de piedra, sus estancias medievales y las vistas desde la parte superior convierten el Torreón de Navardún en una de las visitas patrimoniales más singulares del norte de la provincia de Zaragoza.
Otros lugares para descubrir en las Cinco Villas
- La portada románica de Uncastillo que terminó expuesta en un museo de Boston
- El pueblo de Zaragoza con la cueva del gigante que se enfrentó a Hércules
- El pequeño pueblo que conserva un calendario románico esculpido en piedra
Más historias para descubrir el patrimonio y los rincones menos conocidos de Zaragoza y su provincia.



