
Zaragoza se rinde al regreso de La Oreja de Van Gogh y Amaia Montero en el Príncipe Felipe
La banda donostiarra protagoniza uno de los grandes acontecimientos musicales de las Fiestas del Pilar 2026 con el regreso de su vocalista original, casi veinte años después de su separación.
Hay canciones que terminan formando parte de la historia personal de quienes las escuchan. Algunas quedan asociadas a una época, a una relación o a determinados recuerdos, mientras que otras consiguen acompañar a varias generaciones sin perder su capacidad para emocionar. Buena parte de ese universo musical ha regresado este viernes a Zaragoza con La Oreja de Van Gogh y Amaia Montero, protagonistas de una de las citas más esperadas de las Fiestas del Pilar 2026.
El Pabellón Príncipe Felipe ha acogido la primera de las dos actuaciones programadas en la capital aragonesa, dentro de una gira que supone el reencuentro de la cantante con la formación donostiarra después de casi dos décadas de caminos separados. Una reunión que ha despertado una enorme expectación y que permite recuperar sobre los escenarios una de las combinaciones más reconocibles del pop español de finales de los noventa y comienzos de los dos mil.
La cita zaragozana llegaba rodeada de un componente emocional difícil de separar de la propia historia del grupo. Para buena parte de sus seguidores, volver a escuchar a Amaia Montero junto a La Oreja de Van Gogh significa recuperar la voz con la que descubrieron canciones que todavía hoy permanecen presentes en su memoria. No se trata únicamente de regresar a un repertorio conocido, sino de reencontrarse con una etapa musical que marcó a toda una generación.
El regreso de una voz que marcó una época
Índice
La historia de La Oreja de Van Gogh está estrechamente ligada a la voz de Amaia Montero, cuya manera de interpretar las canciones contribuyó a definir la identidad del grupo durante sus primeros años. Desde la publicación de Dile al sol en 1998, la formación fue construyendo una trayectoria que la situó entre los grandes referentes del pop en español, con una sucesión de discos y composiciones que alcanzaron una popularidad extraordinaria.
Aquella primera etapa dejó títulos como Cuéntame al oído, La playa, Rosas, 20 de enero o Puedes contar conmigo, canciones que continúan siendo reconocibles para públicos de diferentes edades y que han sobrevivido a los cambios en las tendencias musicales.
Su importancia no reside únicamente en el éxito comercial que alcanzaron en su momento, sino también en la forma en la que consiguieron integrarse en la vida cotidiana de millones de personas. Las historias de amor, desamor, distancia y recuerdos que aparecen en sus letras conectaron con experiencias universales y ayudaron a construir un repertorio que ha seguido presente mucho después de su publicación.
El concierto de Zaragoza ha permitido recuperar esa relación entre las canciones, su intérprete original y quienes llevan años escuchándolas, ahora desde una perspectiva diferente a la de aquellos primeros discos.
Casi veinte años después, una historia que vuelve a encontrarse
El regreso de Amaia Montero adquiere especial relevancia por el tiempo transcurrido desde su salida de La Oreja de Van Gogh en 2007. La cantante emprendió entonces una carrera en solitario, mientras el grupo inició una nueva etapa con Leire Martínez, que durante diecisiete años asumió la voz principal de la formación y contribuyó a ampliar su discografía.
La reunión anunciada para 2026 ha recuperado sobre los escenarios a Montero junto a Xabi San Martín, Álvaro Fuentes y Haritz Garde, mientras que Pablo Benegas ha decidido mantenerse al margen de los conciertos de esta gira, aunque continúa vinculado al proyecto musical.
Lejos de borrar las diferentes etapas que ha atravesado la banda, el reencuentro devuelve el protagonismo a unas canciones que han seguido teniendo vida propia durante todos estos años. La Oreja de Van Gogh ha conseguido mantener una identidad reconocible a pesar de los cambios, y buena parte de esa continuidad se explica por la fortaleza de su repertorio.
La gira Tantas cosas que contar, con la que la formación celebra sus treinta años de trayectoria, recupera precisamente ese legado musical y lo presenta ante un público que también ha cambiado con el paso del tiempo. Quienes escuchaban sus primeros discos durante la adolescencia se acercan ahora a sus conciertos desde otra etapa de sus vidas, mientras que nuevas generaciones han descubierto sus canciones a través de plataformas digitales y de su presencia continuada en la cultura popular.
Zaragoza, escenario de uno de los reencuentros musicales del Pilar
La elección de Zaragoza como una de las paradas de la gira ha permitido incorporar este regreso a la programación musical de las Fiestas del Pilar, que cada año reúne propuestas de estilos y generaciones muy diferentes.
La doble cita en el Príncipe Felipe refleja el interés que continúa despertando La Oreja de Van Gogh y el significado especial que tiene para sus seguidores la posibilidad de volver a escuchar a Amaia Montero interpretando las canciones que marcaron la primera etapa del grupo.
En un calendario festivo especialmente intenso, la actuación del viernes ha destacado por ese componente generacional que acompaña a pocas formaciones. Sus canciones no pertenecen exclusivamente al momento en el que fueron publicadas, sino que han seguido circulando durante décadas, manteniendo una familiaridad que explica buena parte de la expectación que rodea a esta gira.
Ese es, probablemente, uno de los principales valores del regreso de La Oreja de Van Gogh: la posibilidad de recuperar una historia musical compartida sin necesidad de que el público haya dejado de escucharla durante los años de separación.
Una segunda noche para prolongar el reencuentro
La Oreja de Van Gogh volverá a actuar en el Pabellón Príncipe Felipe este sábado 10 de octubre, a las 21:00 horas, en la segunda de las dos citas previstas en Zaragoza durante las Fiestas del Pilar.
El regreso de Amaia Montero ha devuelto al primer plano una de las etapas más populares de la música española reciente, pero también ha puesto de manifiesto la capacidad de determinadas canciones para conservar su significado mucho tiempo después de haber sido escritas.
Porque, más allá de las cifras de ventas, los discos publicados o los años transcurridos, el verdadero legado de La Oreja de Van Gogh se encuentra en las historias que sus canciones han acompañado. Este viernes, Zaragoza ha vuelto a encontrarse con una parte de esa memoria musical, ahora con la voz que contribuyó a convertirla en un fenómeno generacional.



