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Las cuatro rutas gratuitas que descubren el arte y la historia del Cementerio de Torrero

El Cementerio de Torrero no se limita a reunir sepulturas. Sus calles permiten recorrer casi dos siglos de historia de Zaragoza a través de esculturas, panteones, personajes públicos, mujeres que dejaron huella y lugares relacionados con la Guerra Civil y la dictadura.

Para acercar ese patrimonio a los visitantes existen cuatro rutas por el Cementerio de Torrero que pueden realizarse por libre: Arte funerario, Personas ilustres, Mujeres imborrables y Memoria histórica. Cada itinerario cuenta con un plano y documentación propia, por lo que no es necesario completar los cuatro en una misma jornada.

Las rutas son gratuitas y están pensadas para seguirse durante el horario de apertura del recinto. Los mapas interactivos ayudan a localizar cada parada y los folletos permiten comprender qué representa una escultura, quién proyectó un panteón o por qué una determinada sepultura forma parte de la historia de la ciudad.

El cementerio fue inaugurado en 1834 en el monte de Torrero, una zona entonces alejada, elevada y ventilada. Su crecimiento posterior acompañó al de Zaragoza y convirtió el recinto en un archivo urbano construido con piedra, mármol, bronce, nombres y recuerdos.

La ruta de arte funerario

La ruta de arte funerario reúne 25 enclaves, además de una parada introductoria. Su objetivo es mostrar la evolución de la escultura y la arquitectura funerarias desde el último tercio del siglo XIX hasta la actualidad.

El itinerario permite reconocer cómo cambiaron las formas de representar la muerte. Los ángeles, las figuras dolientes, las cruces y los símbolos religiosos conviven con templetes neoclásicos, construcciones modernistas, formas neoegipcias y composiciones más contemporáneas.

Entre los autores representados aparecen escultores como Dionisio Lasuén, Carlos Palao, José Bueno, Honorio García Condoy o Domingo Ainaga. También figuran arquitectos que participaron en la transformación de Zaragoza, como Fernando y José de Yarza, Félix Navarro, Ricardo Magdalena, Miguel Ángel Navarro o Marcelo Carqué.

Una de las paradas principales es el Monumento a la Fosa Común, instalado en 1919 mediante suscripción popular. La obra de José Bueno muestra a dos hombres sosteniendo el cuerpo de un tercero y está considerada uno de los conjuntos escultóricos más representativos del cementerio.

La ruta se detiene también en el panteón de Antonio Portolés, un templete de 1912 decorado con relieves de Carlos Palao; en el panteón de la familia Maynar, diseñado por Félix Navarro; y en el de la familia Juan Guitart, una construcción modernista de Miguel Ángel Navarro con esculturas realizadas por los italianos Buzzi y Gussoni.

Otro de los ejemplos más llamativos es el panteón de la familia Herrero, construido en 1920. Su arquitectura incorpora columnas, formas geométricas y elementos ornamentales inspirados en el antiguo Egipto. La sepultura de Jaime Ballesteros Herrerín, por su parte, presenta una figura femenina vestida con chaquetilla torera, peineta y mantilla.

El recorrido permite contemplar el cementerio como un museo al aire libre. No muestra únicamente piezas aisladas, sino la manera en la que los estilos artísticos y arquitectónicos de cada época llegaron también a los espacios funerarios.

La ruta de personas ilustres

La ruta de personas ilustres está formada por 31 hitos situados principalmente en la zona antigua. Reúne nombres vinculados con la política, el periodismo, la arquitectura, la música, la literatura, el derecho, la investigación y la cultura aragonesa.

Entre ellos se encuentra Joaquín Costa, cuyo mausoleo ocupa uno de los espacios más reconocibles. Tras su muerte en 1911, una movilización popular consiguió que sus restos permanecieran en Zaragoza. La ruta explica su influencia como jurista, escritor y representante del regeneracionismo.

También permite localizar las sepulturas del tenor Miguel Fleta, el periodista Mariano de Cavia, el cantador de jota José Oto, el pintor Mariano Barbasán, el historiador del arte José Camón Aznar y el arquitecto municipal José de Yarza Echenique.

La música está representada por la pianista Pilar Bayona, reconocida dentro y fuera de España y nombrada Hija Predilecta de Zaragoza en 1964. Su presencia resulta especialmente significativa porque fue la única mujer incluida en la selección original de esta ruta, una ausencia que posteriormente ayudó a impulsar un itinerario específico dedicado al legado femenino.

Otras paradas recuerdan a Miguel Salamero, defensor de Zaragoza durante los Sitios; al político y jurista republicano Marceliano Isábal; al escritor costumbrista Alberto Casañal; y a Demetrio Galán Bergua, conocido por su trabajo de investigación y divulgación de la jota aragonesa.

La selección no responde únicamente a la fama. También permite reconstruir los grupos políticos, culturales y profesionales que participaron en la vida de Zaragoza durante los siglos XIX y XX.

La ruta de Mujeres imborrables

La ruta Mujeres imborrables amplía la mirada sobre la historia de la ciudad mediante las vidas de 41 mujeres enterradas en Torrero. El recorrido reúne a maestras, científicas, artistas, deportistas, sindicalistas, escritoras, médicas y trabajadoras cuya aportación quedó muchas veces fuera de los relatos tradicionales.

Entre sus protagonistas figura Martina Bescós García, considerada la primera cardióloga española y miembro fundador de la Sociedad Española de Cardiología. También aparece la nadadora Mari Paz Monserrat, primera aragonesa que consiguió una medalla paralímpica y ganadora de tres metales en Barcelona 1992.

El recorrido recuerda a Vicenta Arnal Valero, considerada la última campanera del Pilar, aunque su trabajo no quedara recogido oficialmente en las crónicas; a la pintora y profesora Joaquina Zamora; y a Manolita Marco, maestra que alfabetizó a varias generaciones en Juslibol.

También se incluyen la sindicalista Ángela Bravo, la medievalista María Luisa Ledesma, la pianista Pilar Bayona, la escritora y periodista Rosa María Aranda y María Luisa Álvarez Pinillos, licenciada en Farmacia y colaboradora decisiva en la organización del legado artístico reunido junto a José Camón Aznar.

Cada parada aporta la localización de la sepultura y una breve biografía. De esta manera, la ruta funciona como una historia alternativa de Zaragoza construida a partir de trayectorias personales muy diferentes.

La ruta de la memoria histórica

El cuarto itinerario presenta el Cementerio de Torrero como lugar de memoria. Está compuesto por seis espacios relacionados con la represión durante la Guerra Civil, las fosas en las que fueron enterradas las víctimas y los monumentos levantados durante la dictadura y la democracia.

En Torrero fueron sepultadas varios miles de personas asesinadas durante la Guerra Civil y la posterior represión franquista. Durante décadas, una parte de esa historia permaneció silenciada, mientras los vencedores levantaban placas y monumentos dedicados a sus propios muertos.

La ruta comienza en los lugares relacionados con las ejecuciones y continúa por las fosas utilizadas para enterrar a las víctimas. También analiza cómo fue cambiando la forma de recordar aquel periodo hasta la instalación de memoriales y elementos explicativos.

No es un recorrido centrado únicamente en tumbas individuales. Su propósito es mostrar cómo un mismo espacio puede conservar memorias enfrentadas: la de quienes recibieron homenajes oficiales y la de quienes permanecieron durante años sin reconocimiento público.

Los seis puntos recorren un periodo comprendido entre julio de 1936 y noviembre de 2010. La documentación permite identificar los lugares, conocer su evolución y comprender por qué el cementerio ocupa un lugar relevante dentro de la memoria democrática de Zaragoza.

Cómo seguir las rutas del Cementerio de Torrero

Los cuatro recorridos son autoguiados y pueden realizarse de manera independiente. No existe un orden obligatorio entre ellos, aunque la zona antigua concentra buena parte de las paradas de arte funerario y personas ilustres.

Antes de comenzar conviene elegir una sola ruta o seleccionar varias paradas. Completar los cuatro itinerarios en una misma visita supondría localizar más de un centenar de hitos repartidos por un recinto que supera los 400.000 metros cuadrados.

La web municipal ofrece mapas interactivos para localizar cada punto y fichas con fotografías e información. Durante las programaciones especiales de Todos los Santos también se distribuyen folletos impresos en la portería.

Aunque sean rutas culturales, el cementerio continúa cumpliendo su función funeraria. La visita debe realizarse respetando las ceremonias, las sepulturas y a las familias que se encuentren en el recinto.

Las cuatro rutas del Cementerio de Torrero

  • Arte funerario: 25 enclaves de arquitectura y escultura.
  • Personas ilustres: 31 hitos vinculados con la historia política, artística y cultural.
  • Mujeres imborrables: 41 biografías que recuperan el legado femenino de Zaragoza.
  • Memoria histórica: seis espacios relacionados con la Guerra Civil, la represión y las diferentes formas de recuerdo.
  • Modalidad: recorridos gratuitos y autoguiados.
  • Documentación: mapas interactivos, guías y folletos propios para cada itinerario.

Los recorridos pueden realizarse por separado durante el horario de apertura del cementerio.

Las rutas durante Todos los Santos

Las rutas pueden recorrerse durante todo el año, pero adquieren una visibilidad especial alrededor del Día de Todos los Santos. En estas fechas se amplían los accesos, se distribuyen folletos y se organizan exposiciones, conciertos, representaciones teatrales y visitas guiadas.

Este 1 de noviembre de 2026, los cuatro recorridos de modalidad libre pueden realizarse de 7:00 a 21:00 horas. Los folletos están disponibles en la portería. Antes de acudir puede consultarse la información actualizada sobre el horario, los accesos y las actividades del Cementerio de Torrero.

Quienes prefieran una visita acompañada pueden consultar también el programa de actividades culturales gratuitas por Todos los Santos y las propuestas de visitas guiadas de otoño.

Más allá de estas fechas, los planos y la documentación permiten recuperar los recorridos en cualquier momento. El resultado es una forma distinta de conocer Zaragoza: a través de sus esculturas, sus arquitectos, las personas que marcaron la ciudad y los episodios históricos que todavía permanecen inscritos en Torrero.

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