Zaragoza Provincia

La iglesia de un pueblo desaparecido que todavía se conserva junto a La Almunia

El templo medieval conserva pinturas góticas, una pila románica y un alfarje mudéjar como último vestigio de la antigua población de Cabañas

Aproximadamente a un kilómetro y medio de La Almunia de Doña Godina se conserva una iglesia rodeada de campos y árboles. Su ubicación aislada puede hacer pensar que siempre fue una ermita levantada fuera del pueblo, pero durante la Edad Media formaba parte de una población diferente.

La ermita de Cabañas es el principal vestigio que permanece en pie del antiguo núcleo de Cabañas de Jalón, desaparecido durante el siglo XV. El caserío se perdió, pero su iglesia sobrevivió y fue incorporando elementos artísticos durante varias generaciones.

El resultado es un edificio en el que conviven una cabecera románica, pinturas murales góticas, sepulcros medievales y un pequeño alfarje mudéjar de madera. Una sucesión de estilos que permite recorrer varios siglos de historia sin abandonar el interior del templo.

La iglesia que sobrevivió al pueblo de Cabañas

Cabañas fue una población medieval situada cerca de la orilla derecha del río Jalón y de la antigua vía romana que comunicaba Bílbilis con Caesaraugusta. Su existencia está relacionada con la repoblación de este territorio después de la conquista cristiana impulsada por Alfonso I.

La iglesia fue levantada durante el siglo XII como templo del poblado. Su primera configuración respondía a un modelo románico sencillo: una sola nave rectangular, una cabecera semicircular y un atrio porticado abierto junto a uno de sus muros.

La localidad mantuvo su actividad durante los siglos siguientes, pero fue perdiendo importancia frente al nuevo núcleo que crecía en el emplazamiento de la actual La Almunia. Cabañas terminó desapareciendo durante el siglo XV y la iglesia quedó como recuerdo de aquella población.

El edificio mantuvo su función religiosa bajo la advocación de la Virgen de Cabañas. Su conservación permitió que llegaran hasta el presente elementos pertenecientes a las distintas transformaciones experimentadas antes y después de la desaparición del poblado.

Doña Godina y el nacimiento de La Almunia

La historia de Cabañas está directamente relacionada con el origen de La Almunia de Doña Godina. Uno de los personajes fundamentales fue Goda de Foces, conocida posteriormente como doña Godina.

Goda contrajo matrimonio con Blasco Blázquez, noble que había participado en la ocupación cristiana de este territorio. Tras quedar viuda y sin descendencia, administró diferentes propiedades situadas alrededor de Cabañas y del espacio agrícola próximo.

En 1176 entregó a la Orden de San Juan del Hospital una iglesia dedicada a Santa María y San Juan, acompañada por casas, una torre, un molino y diferentes terrenos. La orden impulsó el poblamiento y la explotación de las huertas.

Alrededor de estas propiedades fue creciendo un nuevo asentamiento. El término árabe al-munya, relacionado con una huerta o finca agrícola, acabó unido al nombre de su propietaria. De esta combinación surgió la denominación de La Almunia de Doña Godina.

La nueva localidad terminó sustituyendo a Cabañas como principal núcleo de población. De este modo, la ermita no solo recuerda un pueblo desaparecido, sino también el proceso que dio origen al municipio actual.

Una iglesia románica transformada con el paso del tiempo

La construcción original del siglo XII tenía una sola nave con ábside semicircular. Durante el siglo XIII, el antiguo atrio porticado fue cerrado para convertirlo en una segunda nave.

Las ampliaciones obligaron a modificar las entradas. Algunas portadas fueron cegadas y se abrieron nuevos accesos hasta configurar un edificio muy diferente al pequeño templo inicial.

Otra dependencia fue añadida posteriormente en el lado contrario para ampliar el conjunto. La fachada occidental que puede contemplarse actualmente procede en buena parte de una restauración realizada en 1960.

Estas intervenciones explican la apariencia irregular del edificio. La ermita no responde a un único proyecto, sino a una acumulación de ampliaciones y reformas realizadas mientras cambiaban las necesidades de la población y de sus propietarios.

Las pinturas góticas de la ermita de Cabañas

Una de las mayores sorpresas aparece en sus muros. La ermita conserva un importante conjunto de pinturas medievales distribuido por el ábside, la nave lateral y diferentes espacios funerarios.

En la cabecera aparece un Cristo en Majestad rodeado por los símbolos de los cuatro evangelistas. Bajo esta escena se dispone una representación de la Virgen acompañada por los apóstoles bajo una sucesión de arcos.

La nave lateral derecha reúne diferentes ciclos narrativos. Entre ellos pueden reconocerse episodios de la Pasión de Cristo y escenas relacionadas con san Nicolás de Bari y santa Úrsula.

Las pinturas no tenían únicamente una finalidad decorativa. En una sociedad en la que buena parte de la población no sabía leer, las imágenes permitían explicar historias religiosas, identificar a los santos y transmitir modelos de comportamiento.

Los trabajos de restauración han ayudado a recuperar los colores y detalles que permanecieron ocultos o deteriorados durante siglos. Actualmente constituyen uno de los conjuntos pictóricos medievales más interesantes conservados en esta zona de la provincia.

Caballeros y mujeres representados en sus sepulcros

La iglesia también funcionó como lugar de enterramiento para diferentes familias vinculadas al antiguo concejo de Cabañas. En sus muros se abren varios arcosolios funerarios decorados con pinturas y escudos.

Entre los personajes representados aparecen el denominado Caballero de Cabañas, López de Luna y el Caballero Albero. Las figuras y emblemas heráldicos permitían mantener la memoria de los difuntos dentro del espacio religioso.

Dos de los sepulcros más destacados corresponden a Horia Pérez y Guillelma Pérez. Se encuentran a los pies de la nave, bajo la zona ocupada por el alfarje mudéjar.

La calidad de sus pinturas y el protagonismo concedido a estas mujeres convierten los enterramientos en una parte especialmente valiosa del conjunto. Sus imágenes sobrevivieron incluso después de que la población a la que pertenecieron desapareciera.

Un pequeño alfarje mudéjar pintado

Otro de los elementos principales se encuentra sobre la zona de los pies. Allí se conserva un alfarje mudéjar, una techumbre plana de madera formada mediante vigas dispuestas transversal y longitudinalmente.

Aunque no posee las dimensiones de las grandes cubiertas mudéjares aragonesas, destaca por la calidad de su decoración. Sobre la madera aparecen pinturas de caballeros, animales, motivos heráldicos y formas geométricas.

El frente incorpora un pequeño voladizo apoyado sobre canecillos. La parte superior se cierra mediante piezas de madera calada con lazos de cuatro y cruces.

El alfarje demuestra la continuidad de las técnicas artesanales de tradición islámica dentro de un edificio cristiano. Su presencia junto a la cabecera románica y las pinturas góticas permite reconocer tres lenguajes artísticos medievales en un espacio de reducidas dimensiones.

La estructura fue restaurada en 2019 para consolidar la madera y proteger su decoración. La intervención se integró dentro de un proceso más amplio de recuperación del edificio y sus pinturas.

Ermita de Cabañas de La Almunia

  • Localidad: La Almunia de Doña Godina.
  • Ubicación: aproximadamente a 1,5 kilómetros del casco urbano, en dirección a Calatorao.
  • Origen: iglesia del antiguo pueblo medieval de Cabañas de Jalón.
  • Construcción inicial: siglo XII.
  • Ampliaciones principales: a partir del siglo XIII.
  • Estilos: románico, gótico y mudéjar.
  • Elementos destacados: pinturas murales, sepulcros, pila bautismal y alfarje mudéjar.
  • Protección: Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
  • Acceso: mediante visitas y aperturas organizadas.
  • Información: Oficina de Turismo de La Almunia, teléfono 976 600 923.

Conviene confirmar previamente la disponibilidad de visitas, ya que la ermita no mantiene una apertura turística permanente.

Cómo visitar la ermita de Cabañas

El exterior puede contemplarse en el paraje conocido como La Cuesta, situado junto a la carretera que comunica La Almunia con Calatorao. La visita interior depende de las aperturas y recorridos organizados por el Ayuntamiento, la oficina de turismo y las asociaciones culturales de la localidad.

Durante el año se programan visitas guiadas que permiten conocer las pinturas, los enterramientos y el alfarje. Algunas coinciden con jornadas culturales, festivales o actividades relacionadas con el patrimonio de La Almunia.

Para evitar encontrar el edificio cerrado, resulta recomendable contactar previamente con la Oficina de Turismo. Además de confirmar las próximas fechas, este servicio puede informar sobre otros espacios visitables del municipio.

El entorno conserva también una antigua nevera rehabilitada y un área arbolada. La visita puede completarse con un recorrido por el casco urbano de La Almunia, donde sobresalen la torre mudéjar de la iglesia de la Asunción y diferentes casas aragonesas de los siglos XVI al XVIII.

El último recuerdo de Cabañas de Jalón

No quedan calles ni viviendas reconocibles del poblado medieval que rodeó la iglesia. La actividad, las propiedades y buena parte de sus habitantes fueron trasladándose progresivamente hacia La Almunia.

La ermita permaneció como centro religioso y lugar de memoria. Las romerías dedicadas a la Virgen de Cabañas mantuvieron la relación entre el templo aislado y la población que había heredado su territorio.

Su conservación permite explicar una historia más amplia que la de un edificio. Cabañas fue un núcleo con iglesia, cementerio, familias nobles y terrenos agrícolas; después perdió sus habitantes y terminó desapareciendo del paisaje.

Ocho siglos más tarde, la cabecera románica, los caballeros pintados, los sepulcros y las vigas mudéjares continúan en pie. Son las últimas señales visibles de un pueblo medieval del que prácticamente solo sobrevivió su iglesia.

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