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El pueblo de Zaragoza que guarda cuatro pinturas de Goya

La ermita de la Virgen de la Fuente de Muel conserva cuatro óleos murales atribuidos al joven pintor aragonés y puede visitarse todos los días

En un pequeño templo levantado junto al río Huerva, a menos de 30 kilómetros de Zaragoza, se conservan cuatro pinturas realizadas por Francisco de Goya cuando todavía era un joven artista que comenzaba a abrirse camino.

Las obras ocupan las pechinas de la cúpula de la ermita de Nuestra Señora de la Fuente de Muel. Representan a cuatro grandes figuras de la Iglesia occidental: san Gregorio Magno, san Ambrosio, san Agustín y san Jerónimo.

No se encuentran dentro de un gran museo ni en un monumental palacio. Forman parte de una ermita construida sobre una antigua presa romana, rodeada por un parque y acompañada por algunos de los elementos más representativos de la tradición cerámica de Muel.

Cuatro pinturas del joven Goya

Las pinturas de Goya en Muel están realizadas directamente al óleo sobre el muro. Aunque habitualmente se habla de los frescos de la ermita, no fueron ejecutadas mediante la técnica tradicional del fresco, sino sobre las paredes de yeso de las cuatro pechinas que sostienen la cúpula.

Cada una de las figuras ocupa una superficie aproximada de 250 por 300 centímetros. Los cuatro santos aparecen representados sobre fondos oscuros, con una ambientación reducida y acompañados por los atributos que permiten identificarlos.

San Gregorio Magno viste las ropas propias de un pontífice, mientras que san Ambrosio aparece como obispo. San Agustín dirige la mirada hacia el cielo y san Jerónimo muestra la intensidad característica de muchas representaciones del santo.

La ejecución se sitúa generalmente entre 1771 y 1773, inmediatamente antes o después del regreso de Goya de su viaje de formación por Italia. El pintor tenía entonces alrededor de 25 años y todavía no había comenzado su etapa como artista de la corte.

¿Cómo se sabe que fueron pintadas por Goya?

No se conserva un contrato, una firma ni un documento que certifique directamente el encargo. La tradición de Muel hablaba de la existencia de un recibo o apunte relacionado con el pago a Goya, pero ese documento no ha llegado hasta nuestros días.

La vinculación de las pinturas con el artista aragonés comenzó a quedar recogida por escrito durante las primeras décadas del siglo XX. En 1935, varios integrantes de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis viajaron a Muel para estudiar las obras y comprobar su estado de conservación.

El informe académico confirmó su atribución a Goya. Desde entonces, las cuatro pechinas están incorporadas a los catálogos especializados de su obra y forman parte de las rutas que permiten seguir las huellas del pintor por Aragón.

El estilo también las relaciona con otros trabajos realizados durante su juventud. La pincelada presenta una libertad y una energía que anticipan algunas características de la producción posterior de Goya, aunque todavía se percibe la influencia de su aprendizaje y de la pintura italiana.

Una ermita reconstruida en el siglo XVIII

La presencia de un santuario en este lugar es anterior a las pinturas. Tras la conquista cristiana se levantó una primera ermita sobre el espacio que había ocupado una mezquita musulmana.

Una crecida del río dañó gravemente el edificio y obligó a reconstruirlo durante el siglo XVIII. Las obras del nuevo templo barroco concluyeron alrededor de 1770, poco antes de que se decorasen las pechinas de su cúpula.

La ermita volvió a sufrir importantes desperfectos durante la Guerra de la Independencia. Las pinturas sobrevivieron, aunque el edificio necesitó una intervención posterior realizada entre 1816 y 1817.

En 1879 se incorporó la decoración cerámica que recorre parte del interior, con motivos florales y figuras de angelotes. La actual fachada, acompañada por dos pequeñas torres, corresponde a una reforma concluida en 1900.

Una ermita sobre una antigua presa romana

El templo se encuentra sobre los restos de una gran presa romana construida en el cauce del río Huerva. La infraestructura permitía almacenar agua cerca de la antigua ciudad de Caesaraugusta y forma parte del patrimonio arqueológico de Muel.

La acumulación de sedimentos terminó colmatando el embalse y modificando el paisaje. La presa quedó integrada en el entorno sobre el que posteriormente se levantó la ermita, creando una superposición de construcciones de diferentes épocas.

Actualmente, el conjunto forma parte de un parque situado a las afueras del casco urbano. El cauce del Huerva, las paredes rocosas, la ermita y la vegetación convierten el lugar en uno de los espacios más reconocibles de Muel.

La visita puede completarse con el Taller Escuela Cerámica de Muel, vinculado a una tradición alfarera que se documenta en la localidad desde hace siglos. La cerámica aparece también dentro de la ermita y en las características tejas denominadas «lágrimas» que cubren su cimborrio.

Cómo visitar las pinturas de Goya en Muel

La ermita de Nuestra Señora de la Fuente abre actualmente al público todos los días en horario de mañana, según se indica en la web del Ayuntamiento de Muel. El acceso permite contemplar las cuatro pinturas desde la nave, mirando hacia las pechinas de la cúpula situada sobre la capilla de la Virgen.

Quienes quieran realizar una visita documentada al entorno, conocer con mayor detalle los murales de Goya y descubrir la historia de la ermita pueden solicitarla previamente a través del Ayuntamiento de Muel.

Visitar las pinturas de Goya en Muel

  • Lugar: ermita de Nuestra Señora de la Fuente.
  • Localidad: Muel, provincia de Zaragoza.
  • Distancia desde Zaragoza: menos de 30 kilómetros.
  • Horario de apertura: de lunes a domingo, de 10:00 a 13:00 horas.
  • Obras: cuatro pinturas dedicadas a los Padres de la Iglesia occidental.
  • Personajes: san Gregorio Magno, san Ambrosio, san Agustín y san Jerónimo.
  • Técnica: óleo sobre muro.
  • Cronología: aproximadamente entre 1771 y 1773.
  • Visitas documentadas: se solicitan previamente al Ayuntamiento de Muel.

La ermita se encuentra dentro del parque de Muel, junto al río Huerva y sobre los restos de una antigua presa romana.

El legado de Goya fuera de Zaragoza

Las pinturas de Muel forman parte de un patrimonio que se extiende por diferentes localidades aragonesas. Goya nació en Fuendetodos y dejó obras en Zaragoza, Aula Dei, Remolinos, Alagón y Calatayud, entre otros lugares.

En Muel se conserva uno de sus primeros trabajos murales. Las cuatro figuras fueron pintadas cuando el artista todavía estaba definiendo su estilo, antes de instalarse en Madrid y convertirse en pintor de la corte.

Más de 250 años después, los santos continúan observando la pequeña ermita desde su cúpula. Su presencia convierte este rincón del Campo de Cariñena en uno de los lugares más inesperados para contemplar la obra de Goya sin salir de la provincia de Zaragoza.

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