La torre mudéjar cerca de Zaragoza que brilla con 8.000 azulejos
La cerámica vidriada de la torre mudéjar de Utebo refleja la luz del sol y explica su singular sobrenombre
A pocos kilómetros de Zaragoza se levanta una torre mudéjar decorada con más de 8.000 azulejos. Sus piezas de cerámica vidriada reflejan la luz del sol y han terminado dando al monumento un nombre muy particular: la Torre de los Espejos.
Se trata de la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Utebo, conocida popularmente como la Torre de los Espejos. El nombre procede de los reflejos producidos por la cerámica vidriada cuando recibe directamente la luz del sol.
La torre fue terminada en 1544 y constituye uno de los ejemplos más reconocibles del mudéjar tardío aragonés. Su combinación de ladrillo, cerámica y formas geométricas convirtió el edificio en un modelo para otros campanarios construidos posteriormente.
Torre de los Espejos de Utebo
Se encuentra junto a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la plaza de España de Utebo. El exterior puede contemplarse libremente. El acceso al templo y la subida a la torre dependen de aperturas puntuales, celebraciones religiosas y visitas organizadas.
Una torre terminada en 1544
Índice
La fecha y la autoría de la torre no proceden únicamente de documentos históricos. Una inscripción realizada con cerámica vidriada recorre uno de los primeros frisos del edificio y señala que fue construida por el maestro Alonso de Leznes y terminada en 1544.
Leznes fue un maestro de obras relacionado también con la construcción de la Lonja de Zaragoza y con la iglesia de Longares. En Utebo levantó una torre de planta mixta que combina una parte inferior cuadrada con un cuerpo superior octogonal.
Aunque esta diferencia puede hacer pensar que se construyó en dos fases, la documentación municipal apunta a que ambas formas pertenecían al planteamiento original. El cuerpo cuadrado aporta una base sólida, mientras que el octogonal aligera visualmente la parte superior.
La transición entre las dos plantas se resuelve mediante cuatro pequeños torreones colocados en las esquinas. Estos elementos suavizan el cambio de forma y presentan un diseño relacionado con los torreoncillos de la Lonja de Zaragoza.
Más de 8.000 azulejos en la fachada
La decoración cerámica es el elemento que distingue la torre de Utebo de otros campanarios mudéjares. El conjunto original habría contado con alrededor de 8.700 azulejos, distribuidos entre los diferentes paños de la fachada.
Las piezas procedían de los alfares de Muel y fueron realizadas mediante la técnica de arista o cuenca. El dibujo se imprimía sobre el barro todavía tierno utilizando un molde. Las líneas en relieve delimitaban los espacios que después se rellenaban con distintos colores.
Esta técnica se había empleado principalmente en suelos y revestimientos interiores. Su utilización masiva en el exterior de una torre resultaba mucho menos habitual y permitió crear una decoración resistente, policromada y visible desde diferentes puntos de Utebo.
En la torre pueden distinguirse doce modelos cerámicos diferentes, además de las piezas utilizadas para formar la inscripción. Aparecen motivos geométricos de tradición mudéjar, composiciones vegetales renacentistas y azulejos monocromos.
El blanco sirve como base de buena parte de las piezas. Sobre él aparecen tonos verdes, azules, melados y marrones oscuros. La luz cambia su apariencia a lo largo del día y explica que el campanario terminase siendo conocido como Torre de los Espejos.
La decoración de ladrillo que rodea los azulejos
Los azulejos no actúan de forma aislada. Se integran dentro de una compleja decoración de ladrillo en relieve que divide visualmente los diferentes cuerpos de la torre.
Entre sus elementos más característicos aparecen los arcos de medio punto entrecruzados, los rombos y las franjas de esquinillas. La repetición de estas formas crea una superficie que, vista desde cierta distancia, puede recordar a un tejido o a un encaje.
La decoración también permite observar el encuentro entre diferentes lenguajes artísticos. Los recursos constructivos mudéjares conviven con motivos góticos y renacentistas, propios del momento en el que fue levantada la torre.
La parte superior funciona como cuerpo de campanas. Sus huecos de medio punto permiten la salida del sonido y reducen el peso de la estructura. Por encima se encuentra una galería y el chapitel que remata el edificio.
Una escalera inspirada en los alminares
El interior mantiene una estructura relacionada con los antiguos alminares islámicos. La torre exterior envuelve un machón central hueco y la escalera asciende alrededor de este núcleo.
Los peldaños se apoyan entre el muro exterior y el machón. Los primeros tramos recorren el cuerpo cuadrado y continúan después por la parte octogonal hasta alcanzar el campanario.
Esta organización responde a una tipología frecuente en las torres mudéjares aragonesas. En Utebo, sin embargo, destaca la armonía conseguida entre la estructura interior, el cambio de planta y la ornamentación exterior.
Una torre de Utebo reproducida en Barcelona
La singularidad del campanario hizo que su diseño viajase fuera de Aragón. En el Pueblo Español de Barcelona se conserva una reproducción a menor escala de la torre de Utebo.
El recinto barcelonés fue construido con motivo de la Exposición Internacional de 1929 para reunir ejemplos representativos de la arquitectura española. La inclusión de la torre demuestra el reconocimiento que ya había alcanzado a comienzos del siglo XX.
La iglesia de Utebo fue declarada Monumento Nacional en 1931, figura equivalente al actual Bien de Interés Cultural. La torre ha experimentado numerosas reparaciones y fue objeto de una importante restauración entre 2002 y 2004. Los trabajos limpiaron sus fachadas y reconstruyeron parte de los paños cerámicos perdidos.
Cómo contemplar la Torre de los Espejos
La torre se encuentra en la plaza de España de Utebo, junto al casco histórico. Su exterior puede contemplarse sin necesidad de acceder a la iglesia y ofrece diferentes perspectivas desde las calles que rodean el templo.
Para apreciar los reflejos de la cerámica resulta recomendable observarla con luz directa. La parte cuadrada concentra la mayor densidad decorativa, mientras que el cuerpo octogonal presenta más vanos y una apariencia visualmente más ligera.
El interior de la iglesia y la subida a la torre no disponen de un horario turístico permanente publicado. El Ayuntamiento organiza visitas durante la Feria Mudéjar de mayo y el monumento forma parte de algunas rutas especiales. Fuera de esas fechas conviene confirmar previamente la posibilidad de acceso.
Incluso contemplada únicamente desde el exterior, la Torre de los Espejos permite descubrir cómo el ladrillo y la cerámica podían transformar un campanario en una compleja composición de luz, geometría y color.
Más rincones singulares de Zaragoza
Continúa descubriendo historias, monumentos y curiosidades de la provincia:



