El pueblo de Zaragoza que conserva fósiles de cuando todo este territorio se encontraba bajo el mar
La Rambla de Valdemiedes permite viajar más de 500 millones de años hasta el Cámbrico y descubrir uno de los grandes yacimientos de trilobites del mundo
Mucho antes de que existieran los dinosaurios, el territorio que actualmente ocupa la provincia de Zaragoza se encontraba cubierto por el mar. En sus fondos vivían trilobites, esponjas, gusanos y otros organismos que hoy forman parte de uno de los grandes archivos de la evolución animal.
Sus huellas permanecen en el yacimiento paleontológico de Murero, situado en la Rambla de Valdemiedes, a pocos kilómetros de Daroca. Las rocas de este enclave conservan fósiles formados hace más de 500 millones de años, durante el periodo Cámbrico.
La abundancia, variedad y estado de conservación de los hallazgos han convertido a Murero en una referencia científica internacional. Más de 80 especies de trilobites han sido identificadas en sus estratos, junto a fósiles de esponjas, algas y animales de cuerpo blando que raramente dejan restos reconocibles.
Cuando Zaragoza se encontraba bajo el mar
Índice
Durante el Cámbrico, hace entre aproximadamente 540 y 485 millones de años, la distribución de los continentes era completamente diferente. La zona que hoy forma parte de Aragón permanecía sumergida bajo un mar en el que comenzaban a diversificarse numerosos grupos de animales.
Este periodo resulta fundamental para comprender la historia de la vida. Durante el episodio conocido como explosión cámbrica aparecieron o se diversificaron muchos de los principales grupos animales presentes en los ecosistemas posteriores.
Los sedimentos acumulados en el fondo marino terminaron transformándose en las pizarras y areniscas que actualmente afloran alrededor de Murero. En su interior quedaron atrapados los restos y las señales dejadas por aquellos organismos.
La erosión de la Rambla de Valdemiedes ha permitido que esas capas vuelvan a quedar expuestas. Recorrerlas equivale a avanzar sobre páginas de piedra en las que se registraron millones de años de evolución.
La denominada Capilla Sixtina del Cámbrico
La relevancia de Murero ha hecho que el enclave sea conocido entre algunos especialistas como la Capilla Sixtina del Cámbrico. La comparación responde a la riqueza del yacimiento y a la continuidad de su registro geológico.
La sucesión de estratos alcanza cerca de 200 metros de espesor y conserva aproximadamente ocho millones de años de historia. Esto permite estudiar cómo fueron cambiando las especies y los ecosistemas durante el tránsito entre el Cámbrico inferior y el medio.
No se trata únicamente de una acumulación de fósiles aislados. Las diferentes capas mantienen un orden cronológico que permite reconstruir la aparición, evolución y desaparición de numerosos organismos.
Murero también conserva las evidencias de un episodio de extinción conocido como evento Valdemiedes. Los cambios observados en los trilobites y otros grupos permiten analizar una crisis biológica ocurrida más de 500 millones de años atrás.
Más de 80 especies de trilobites
Los fósiles más característicos de Murero son los trilobites, un grupo de artrópodos marinos que habitó los océanos durante cientos de millones de años y desapareció mucho antes de que aparecieran los dinosaurios.
Su cuerpo estaba protegido por un exoesqueleto dividido longitudinalmente en tres lóbulos, característica que explica su nombre. Al mudar esa cubierta dura, los trilobites dejaban restos que podían quedar enterrados y fosilizarse.
En Murero han sido descritas más de 80 especies. Algunas recibieron nombres relacionados directamente con la localidad, como Paradoxides mureroensis.
Junto a ellos se han encontrado braquiópodos, esponjas, algas, hiolítidos, gusanos y diferentes pistas fósiles. Estas últimas no corresponden al cuerpo del animal, sino a las marcas dejadas por su desplazamiento o actividad sobre el fondo marino.
Fósiles de animales que normalmente desaparecen
Uno de los elementos que aumenta el valor científico de Murero es la presencia de organismos de cuerpo blando. Habitualmente, las partes que carecen de concha, hueso o una cubierta mineral se descomponen sin dejar huella.
En determinados niveles del yacimiento se produjeron condiciones que permitieron conservar detalles de esos animales. Por esta razón, Murero se compara con otros grandes depósitos cámbricos, como las pizarras de Burgess en Canadá.
Entre los descubrimientos realizados aparece una esponja denominada Crumillospongia mureroensis, perteneciente a un género conocido también en Canadá, Estados Unidos y China.
Los hallazgos permiten establecer relaciones entre ecosistemas separados actualmente por miles de kilómetros y reconstruir la distribución de la vida marina durante el Cámbrico.
Un yacimiento estudiado desde el siglo XIX
La primera referencia científica a los fósiles de Murero se remonta a 1862. El paleontólogo francés Édouard de Verneuil reconoció en estas rocas una fauna primordial semejante a la localizada en otros territorios europeos.
Desde entonces, investigadores españoles y extranjeros han analizado sus estratos. La Universidad de Zaragoza inició durante la década de 1970 una nueva etapa de estudios sistemáticos que permitió ampliar el número de especies conocidas y comprender mejor la sucesión geológica.
En 1997, los yacimientos cámbricos de las ramblas de Valdemiedes y Valdenegro fueron declarados Bien de Interés Cultural. Murero se convirtió así en la primera localidad estrictamente paleontológica de España que recibió esta protección.
También está reconocido como lugar de interés geológico de relevancia internacional por el Instituto Geológico y Minero de España.
Cómo visitar el yacimiento de Murero
El yacimiento se encuentra al norte de Murero, junto a la carretera local que conecta la localidad con Villafeliche. Los accesos aparecen señalizados a ambos lados de la vía, aproximadamente a un kilómetro y medio del municipio.
El entorno cuenta con dos itinerarios divulgativos: la Ruta Paradoxides y la Ruta de la Rambla. Diferentes paneles permiten conocer la formación del paisaje, identificar los estratos y comprender los principales fósiles del Cámbrico.
Los restos no siempre resultan evidentes a primera vista. La observación pausada de las superficies rocosas ayuda a reconocer fragmentos de trilobites y otras señales, pero debe realizarse sin remover ni golpear las piedras.
Los fósiles son patrimonio protegido y no pueden extraerse ni recogerse. Cualquier hallazgo debe permanecer en el yacimiento y, si parece relevante, comunicarse al Ayuntamiento o a los responsables de patrimonio.
Visitar el yacimiento paleontológico de Murero
- Localidad: Murero.
- Comarca: Campo de Daroca.
- Ubicación: Rambla de Valdemiedes, junto a la carretera de Villafeliche.
- Distancia desde Daroca: aproximadamente 8 kilómetros.
- Distancia desde Zaragoza: alrededor de 90 kilómetros.
- Antigüedad de los fósiles: más de 500 millones de años.
- Itinerarios: Ruta Paradoxides y Ruta de la Rambla.
- Protección: Bien de Interés Cultural.
Importante: está prohibido recoger fósiles o alterar los estratos del yacimiento.
Una excursión para completar con Daroca
La proximidad de Murero a Daroca permite combinar ambas localidades en una misma excursión. Daroca conserva un amplio conjunto monumental formado por murallas, puertas, iglesias y palacios medievales.
También puede visitarse Villafeliche, población conocida por sus antiguos molinos de pólvora y por la tradición alfarera. La carretera que comunica este municipio con Murero atraviesa un paisaje de barrancos y ramblas vinculado a la historia geológica de la comarca.
Pero la principal singularidad de Murero no se encuentra en un edificio. Permanece escrita en las rocas de un antiguo fondo marino, donde los restos de organismos diminutos permiten reconstruir un mundo desaparecido cientos de millones de años antes de que los seres humanos comenzaran a caminar sobre la Tierra.
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