
El pueblo de Zaragoza que conserva una de las presas romanas más altas del mundo
La Cuba fue levantada en el siglo I, supera los 100 metros de longitud y todavía desvía agua para regar miles de hectáreas
A la entrada de Almonacid de la Cuba, una enorme pared de piedra corta el curso del río Aguasvivas. No se trata de una construcción contemporánea: fue levantada durante el siglo I y está considerada una de las presas de mayor altura documentadas en todo el mundo romano.
Conocida popularmente como La Cuba, alcanza casi 34 metros de altura y supera los 100 metros de longitud. Sus dimensiones resultan todavía más sorprendentes al descubrir que esta infraestructura hidráulica construida hace cerca de 2.000 años continúa cumpliendo una función relacionada con el aprovechamiento del agua.
La presa romana de Almonacid de la Cuba es uno de los grandes testimonios de la ingeniería romana conservados en la provincia de Zaragoza. Un circuito de pasarelas permite contemplar el monumento desde diferentes alturas y descender hasta la base de su enorme muro.
Una presa levantada durante el Imperio romano
Índice
La primera fase de la presa fue construida en el siglo I, durante el periodo comprendido entre los gobiernos de Augusto y Tiberio. La obra fue ampliándose y transformándose conforme crecían las necesidades de almacenamiento y distribución del agua.
Durante el reinado de Claudio se realizó una ampliación, mientras que en tiempos de Trajano se acometió una importante rehabilitación después de los daños provocados por varias crecidas. Algunos estudios sitúan nuevas intervenciones durante el gobierno de Adriano.
La última reforma histórica documentada tuvo lugar en el siglo XVIII. Esta sucesión de reparaciones demuestra la importancia que la presa mantuvo durante siglos para los habitantes del valle del Aguasvivas.
Un muro de casi 34 metros asentado sobre la roca
Los constructores romanos aprovecharon un estrechamiento natural del terreno para levantar el muro directamente sobre la roca. El resultado fue una estructura de más de 100 metros de longitud y una altura máxima cercana a los 34 metros.
El interior se realizó con hormigón romano, una mezcla de piedras, arena, cal y agua. La estructura quedó revestida exteriormente con sillares de piedra, mientras que diferentes refuerzos escalonados contribuían a soportar la presión ejercida por el agua.
Sus proporciones convierten a La Cuba en una obra excepcional. El Gobierno de Aragón la incluye entre las presas más altas del mundo romano, mientras que la comarca Campo de Belchite la presenta como la de mayor altura entre las documentadas del Imperio romano.
Más allá de las comparaciones, su tamaño permite entender la capacidad técnica alcanzada por los ingenieros romanos. No era una obra aislada, sino una infraestructura concebida para controlar el agua y ponerla al servicio de un territorio agrícola.
El sistema hidráulico que transformó el valle
La presa de Almonacid formaba parte de un sistema de regulación del río Aguasvivas integrado por otras construcciones situadas en Blesa y Muniesa. El objetivo era retener y distribuir el agua destinada principalmente al regadío.
La agricultura necesitaba un suministro más estable en una zona caracterizada por la irregularidad de las precipitaciones. La presa permitía aprovechar mejor el caudal y conducirlo mediante acequias hacia los campos del entorno.
El agua también impulsó otras actividades económicas. Junto al monumento se conservan elementos relacionados con un antiguo molino harinero, muestra de cómo la energía del río fue utilizada durante generaciones para transformar el cereal.
Esta combinación de presa, canales y molinos convirtió el curso del Aguasvivas en un eje fundamental para las poblaciones del territorio. La construcción romana condicionó así el paisaje y la economía local mucho después de la desaparición del Imperio.
Dos mil años después todavía sigue en uso
La función actual no es exactamente la misma que tuvo durante la Antigüedad. La estructura trabaja como azud de derivación, elevando el nivel del río para conducir el agua hacia los sistemas de riego.
Gracias a esta función, el agua del Aguasvivas continúa llegando a varios miles de hectáreas agrícolas. La Cuba no es, por tanto, únicamente un monumento arqueológico: sigue integrada en la gestión hidráulica del territorio.
Su valor histórico y técnico motivó su declaración como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento en 2001. La protección comprende tanto la estructura romana como el entorno necesario para interpretar su relación con el río y el paisaje.
Unas pasarelas permiten bajar hasta su base
La visita comienza en el entorno del antiguo Molino Bajo, rehabilitado como oficina de turismo. Desde allí parte un circuito peatonal que permite rodear la construcción y observarla desde diferentes perspectivas.
El recorrido incluye pasarelas instaladas junto a la pared de piedra, un puente colgante y el descenso hasta la parte inferior. Contemplar el muro desde la base permite apreciar sus verdaderas dimensiones y la profundidad del barranco sobre el que fue levantado.
La presa puede conocerse mediante visita individual con entrada o a través de recorridos guiados. Como las condiciones de acceso y los horarios pueden variar según la temporada, es recomendable consultar previamente con la oficina de turismo de Almonacid de la Cuba.
Visitar la presa romana de Almonacid de la Cuba
- Localidad: Almonacid de la Cuba.
- Comarca: Campo de Belchite.
- Río: Aguasvivas.
- Primera construcción: siglo I.
- Altura máxima: casi 34 metros.
- Longitud del muro: más de 100 metros.
- Protección: Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
- Modalidades: visita individual con entrada y recorridos guiados.
- Información y reservas: 684 271 669.
- Correo electrónico: turismo@aytoalmonaciddelacuba.es.
Conviene consultar previamente las condiciones de acceso y la disponibilidad de las visitas.
Qué más ver en Almonacid de la Cuba
La visita puede completarse con un paseo por el casco urbano. Entre sus edificios destaca la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, levantada en diferentes etapas y situada en una de las zonas elevadas de la localidad.
También pueden conocerse las ermitas de la Virgen de los Dolores, la Virgen de las Nieves y San Jorge. Desde el entorno del antiguo castillo se obtiene una panorámica del pueblo, el valle del Aguasvivas y el paisaje del Campo de Belchite.
Sin embargo, La Cuba continúa siendo la construcción que define la imagen de la localidad. Su enorme muro recuerda que los romanos no solo dejaron ciudades, calzadas y puentes: también desarrollaron complejos sistemas para dominar uno de los recursos más necesarios y escasos del territorio.
Casi dos milenios después de su construcción, el agua sigue pasando junto a las mismas piedras. La presa de Almonacid de la Cuba permanece como monumento, infraestructura hidráulica y una de las obras de ingeniería romana más impresionantes que pueden visitarse en Aragón.
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