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La espectacular casa modernista de Zaragoza que estuvo a punto de desaparecer tras décadas de abandono

Construida para un industrial harinero, conserva signos del zodiaco en sus fachadas y sobrevivió a un incendio, la guerra y décadas de deterioro

En la avenida de Cataluña, rodeada actualmente por carreteras y edificios, se levanta una de las viviendas más llamativas de Zaragoza. Sus fachadas combinan ladrillo, piedra, hierro, madera y numerosos azulejos de colores entre los que pueden reconocerse cuatro signos del zodiaco.

Es Casa Solans, un palacete construido entre 1918 y 1921 para la familia de un industrial harinero. Después de albergar reuniones de la burguesía zaragozana, ser utilizado durante la Guerra Civil y permanecer abandonado durante décadas, el edificio llegó al final del siglo XX en un estado próximo a la desaparición.

Su recuperación permitió salvar uno de los ejemplos más singulares de arquitectura modernista y ecléctica de Zaragoza. Declarada Bien de Interés Cultural, todavía conserva buena parte de la decoración que hizo que los vecinos del barrio Jesús comenzaran a llamarla la Casa de los Azulejos.

La vivienda de un industrial harinero

Casa Solans fue levantada para Juan Solans, propietario de la fábrica de harinas La Nueva Harinera. La industria se encontraba cerca de la vivienda, al otro lado de la actual avenida de Cataluña, en una zona que por entonces estaba alejada del centro urbano.

El proyecto fue encargado al arquitecto zaragozano Miguel Ángel Navarro Pérez, autor de otros edificios destacados de la ciudad. La construcción comenzó en 1918 y concluyó en 1921, en un momento en el que el crecimiento económico de la burguesía favorecía la aparición de grandes viviendas privadas en las afueras de Zaragoza.

Navarro partió de una edificación anterior y creó un palacete compuesto por dos volúmenes, uno de tres alturas y otro de dos. La casa estaba rodeada originalmente por un jardín y una valla que la separaban del camino, aunque el crecimiento de la ciudad terminó modificando por completo su entorno.

Los signos del zodiaco de Casa Solans

Las cuatro fachadas recibieron tratamientos diferentes, con balcones, miradores y terrazas orientados hacia el antiguo jardín. La decoración combina elementos modernistas e historicistas y utiliza materiales muy variados para crear contrastes de texturas y colores.

Los elementos más reconocibles son sus paneles de cerámica vidriada policroma. Entre ellos aparecen Aries, Cáncer, Libra y Capricornio, los cuatro signos del zodiaco que marcan el comienzo de las estaciones.

A estos motivos se suman escudos relacionados con la familia Solans, composiciones vegetales, trabajos de forja y pequeños detalles repartidos por las fachadas. El color de las piezas cerámicas destacaba especialmente en un barrio marcado entonces por las fábricas, los almacenes y otras construcciones industriales.

La decoración continuaba en el interior mediante pavimentos de mosaico, carpinterías de madera, techos con artesonados de escayola y elementos pintados. La distribución distinguía las estancias nobles de las zonas utilizadas por el servicio.

Juan Solans nunca llegó a vivir en la casa

La historia del edificio comenzó con dificultades. En 1921, coincidiendo con la finalización de las obras, Casa Solans sufrió un incendio que impidió que la familia pudiera instalarse inmediatamente.

Juan Solans falleció en 1926 sin haber llegado a vivir en el palacete encargado a Miguel Ángel Navarro. Fue entonces cuando su esposa se trasladó a la vivienda, que durante aquellos años se convirtió en escenario de encuentros y celebraciones de la burguesía zaragozana.

La casa disponía de comedor, despacho, sala de visitas, oratorio, dormitorios y una sala de billar. La planta superior estaba reservada principalmente para las habitaciones del servicio y quedaba rodeada por una amplia terraza.

Del esplendor al abandono

Durante la Guerra Civil, Casa Solans fue utilizada por el ejército y sufrió nuevos desperfectos. La vivienda permaneció habitada durante parte de las décadas siguientes, pero acabó siendo vendida y quedó desocupada en los años setenta.

Comenzó entonces un prolongado periodo de deterioro. Durante más de dos décadas padeció saqueos y actos vandálicos que afectaron a la decoración, las carpinterías y otros elementos del interior.

El palacete terminó declarado en ruina y estuvo cerca de ser derribado. Su estado contrastaba con el cuidado diseño de las fachadas, que todavía permitían imaginar el aspecto que había tenido en los años veinte.

La intervención municipal evitó finalmente su desaparición. La rehabilitación exigió recuperar de manera artesanal azulejos, mosaicos, pinturas, artesonados y otros elementos decorativos dañados o perdidos durante los años de abandono.

La recuperación de la Casa de los Azulejos

Casa Solans fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento en 2002. La protección reconoció su valor como una de las principales viviendas privadas de estilo ecléctico y modernista conservadas en Zaragoza.

Tras su rehabilitación, el edificio acogió entre 2006 y 2015 la Oficina de Naciones Unidas de apoyo al Decenio Internacional para la Acción «El agua, fuente de vida». Actualmente es un inmueble de propiedad municipal y alberga la sede de Ebrópolis.

La restauración permite volver a apreciar tanto la composición exterior como parte de los espacios interiores. La casa conserva tres plantas sobre rasante y un pequeño sótano, además de la valla de ladrillo y hierro que delimita el antiguo jardín junto a la avenida de Cataluña.

Cómo visitar Casa Solans en Zaragoza

Casa Solans no funciona como un museo con apertura turística permanente. Su interior puede conocerse mediante las visitas organizadas en fechas concretas por Zaragoza Turismo y durante algunas actividades culturales o jornadas especiales, pero no es algo habitual, si no esporádico.

Las convocatorias permiten recorrer las principales estancias y conocer la relación entre la vivienda, la familia Solans y la actividad industrial que transformó este sector de la margen izquierda del Ebro a comienzos del siglo XX.

La fachada y la valla exterior pueden contemplarse en cualquier momento desde la avenida de Cataluña. Para acceder al interior conviene consultar previamente la programación de Zaragoza Turismo, ya que las fechas y plazas disponibles varían.

Casa Solans de Zaragoza

  • Dirección: avenida de Cataluña, 60.
  • Barrio: Jesús.
  • Construcción: entre 1918 y 1921.
  • Arquitecto: Miguel Ángel Navarro Pérez.
  • Promotor: Juan Solans, industrial harinero.
  • Estilo: arquitectura ecléctica con elementos modernistas e historicistas.
  • Nombre popular: Casa de los Azulejos.
  • Protección: Bien de Interés Cultural desde 2002.
  • Uso actual: sede de Ebrópolis.
  • Visitas: mediante actividades y recorridos programados.
  • Información turística: 976 201 200.

La contemplación del exterior es libre, pero el acceso al interior depende de las visitas convocadas en cada momento.

Casa Solans resume buena parte de la transformación experimentada por Zaragoza durante el último siglo. Nació como símbolo de prosperidad junto a una fábrica de harinas, fue dañada por un incendio y la guerra, acogió celebraciones, quedó vacía y estuvo cerca de desaparecer.

Su supervivencia permite contemplar hoy una arquitectura doméstica muy diferente a la de los grandes palacios del casco histórico. Entre carreteras y edificios modernos, los signos del zodiaco de su fachada siguen recordando la época en la que este rincón del barrio Jesús se encontraba a las afueras de Zaragoza.

 

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