CuriosidadesLiving Zaragoza

El paseo de Zaragoza que reúne algunas de las mejores fachadas modernistas de la ciudad

Las casas Juncosa, Retuerta, Corsini y Palao permiten recorrer la transformación de una antigua salida de la ciudad en avenida burguesa

El paseo de Sagasta es mucho más que una de las grandes avenidas que conectan el centro de Zaragoza con Torrero. Entre sus edificios se conserva uno de los conjuntos más interesantes del modernismo zaragozano, formado por antiguas viviendas burguesas levantadas durante los primeros años del siglo XX.

Para descubrirlo no es necesario entrar en ningún museo. Basta con recorrer el paseo mirando hacia las fachadas, los miradores, las rejas y los remates que todavía recuerdan el momento en el que Zaragoza comenzó a extenderse hacia el sur.

La Casa Juncosa y la Casa Retuerta son sus ejemplos más conocidos, pero no los únicos. La Casa Corsini, la Casa Palao y otros edificios permiten convertir Sagasta en una ruta urbana por una etapa decisiva de la transformación de la ciudad.

Del antiguo camino de Torrero al ensanche de Zaragoza

Antes de convertirse en paseo, esta vía formaba parte del camino que comunicaba Zaragoza con Torrero. El crecimiento demográfico y urbano del siglo XIX impulsó su transformación en una avenida capaz de prolongar la ciudad más allá de la plaza de Aragón.

El nuevo paseo debía enlazar el centro con los barrios situados al sur. Su diseño tomó la forma de un bulevar, con una franja central arbolada destinada al paseo y calzadas laterales para la circulación.

A comienzos del siglo XX, este sector se convirtió en una de las principales zonas de expansión residencial. Las familias acomodadas encontraron aquí solares amplios y una vía moderna donde levantar edificios de viviendas y pequeños palacetes.

El eclecticismo y el modernismo convivieron en estas construcciones. Las fachadas permitían mostrar la posición social de sus propietarios mediante piedra labrada, hierro forjado, miradores acristalados y una decoración que recurría con frecuencia a motivos vegetales.

Casa Juncosa, una de las grandes obras del modernismo zaragozano

En el número 11 se encuentra la Casa Juncosa, proyectada por José de Yarza Echenique en 1903 y terminada pocos años después. Está considerada una de las obras más destacadas que conserva el modernismo en Zaragoza.

Su fachada combina piedra, hierro y vidrio. La decoración floral aparece en capiteles, arcos, bandas y en la crestería que remata el edificio, mientras que el mirador central de hierro rompe la superficie de la fachada.

El trabajo de forja resulta especialmente visible en balcones y barandillas. En el interior se conservan elementos originales como vidrieras, estucos, puertas talladas, suelos de taracea y chimeneas de mármol, aunque el edificio no funciona como monumento de visita habitual.

La Casa Juncosa fue declarada Monumento Nacional en 1983 y actualmente posee la consideración de Bien de Interés Cultural.

Casa Retuerta, el modernismo más sobrio

La finca contigua, en el número 13, corresponde a la Casa Retuerta. Fue construida en 1904 por Juan Francisco Gómez Pulido para Hilario Jesús Retuerta.

Su posición en la esquina permitió concentrar buena parte del diseño en el chaflán. Allí aparece un gran mirador acristalado que actúa como eje entre las dos fachadas del inmueble.

Frente a la ornamentación exuberante de la Casa Juncosa, la Casa Retuerta presenta unas líneas más sólidas y contenidas. Los motivos vegetales se concentran principalmente en la zona superior, mientras que el resto de la decoración utiliza composiciones lineales.

Ambos edificios forman una pareja especialmente interesante porque muestran dos maneras diferentes de interpretar el modernismo dentro de un mismo tramo del paseo. La Casa Retuerta también fue declarada Monumento Nacional en 1983.

Casa Corsini y otros edificios que completan el paseo

El recorrido puede continuar hasta la Casa Corsini, situada en el número 19. Sus balcones, miradores y detalles ornamentales ayudan a comprender cómo el nuevo lenguaje arquitectónico se extendió por las viviendas de la burguesía zaragozana.

Más alejada del centro se encuentra la Casa Palao, en el número 76. El edificio conserva otra de las fachadas de interés histórico del paseo y recuerda que la expansión residencial no se limitó a las primeras manzanas.

Entre unos ejemplos y otros aparecen construcciones eclécticas, racionalistas y contemporáneas. Esta mezcla permite leer la evolución del paseo a través de sus edificios y comprobar cómo cada etapa fue modificando su imagen.

Algunas viviendas originales desaparecieron o sufrieron transformaciones durante el siglo XX. Pese a ello, Sagasta mantiene suficientes elementos para reconocer el carácter residencial que tuvo en sus primeras décadas.

Una ruta modernista que puede hacerse a pie

El tramo más accesible comienza en la plaza de Aragón y continúa por el paseo central. Las dos primeras paradas esenciales se encuentran prácticamente juntas: Casa Juncosa, en el número 11, y Casa Retuerta, en el 13.

Desde allí puede avanzarse hasta la Casa Corsini y continuar hacia los edificios situados en la parte más próxima a Torrero. El paseo arbolado permite observar las fachadas desde cierta distancia, algo especialmente útil para apreciar sus miradores y remates superiores.

Conviene cruzar de un lado a otro de la avenida y prestar atención a los portales, balcones y trabajos de hierro. Muchos de los detalles más interesantes pasan inadvertidos cuando se recorre Sagasta únicamente como vía de paso.

La ruta puede completarse con otros edificios modernistas de Zaragoza, como el antiguo quiosco de música del Parque Grande, el Mercado Central, la Casa Solans o varias construcciones de las calles del centro.

Un paseo por el modernismo de Sagasta

  • Casa Juncosa: paseo de Sagasta, 11.
  • Casa Retuerta: paseo de Sagasta, 13.
  • Casa Corsini: paseo de Sagasta, 19.
  • Casa Palao: paseo de Sagasta, 76.
  • Origen del paseo: antiguo camino de Torrero transformado durante la expansión de Zaragoza hacia el sur.
  • Momento de mayor desarrollo: comienzos del siglo XX.

La ruta se realiza por el exterior de los edificios, ya que la mayoría mantienen usos privados y no ofrecen visitas regulares.

El paseo de Sagasta conserva así una parte de la Zaragoza que quiso convertirse en una ciudad moderna. Sus fachadas muestran cómo la arquitectura sirvió para representar a una nueva burguesía y para dar forma a uno de los principales ejes de crecimiento urbano.

Más de un siglo después, el bulevar sigue permitiendo recorrer aquella transformación sin abandonar la calle: solo hay que levantar la mirada.

Más arquitectura para descubrir en Zaragoza

Más historias para conocer la arquitectura y la transformación urbana de Zaragoza.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba