
La promesa que Zaragoza mantiene desde 1480 con un cirio junto a Santa Engracia
El Ayuntamiento ha renovado este 3 de noviembre el Voto de Cera, una tradición vinculada al patronazgo de la santa y a los antiguos mártires de la ciudad
Cada 3 de noviembre, Zaragoza renueva una promesa que se remonta a finales del siglo XV. No se trata de una gran procesión ni de una de las ceremonias más conocidas del calendario local, sino de la entrega de un cirio encendido junto al sepulcro de Santa Engracia, patrona de la ciudad.
El Voto de Cera a Santa Engracia fue establecido en 1480 y continúa celebrándose más de cinco siglos después. La tradición recuerda la protección de la santa y de los denominados Innumerables Mártires, cuyos restos se veneran en la cripta de la basílica zaragozana.
Este 3 de noviembre, la corporación municipal ha vuelto a participar en el acto, manteniendo una de las promesas históricas más antiguas que conserva Zaragoza.
Una promesa que Zaragoza mantiene desde 1480
El origen del voto se encuentra en el siglo XV. En 1480, el Concejo de Zaragoza acordó ofrecer cada año una cantidad de cera a Santa Engracia como reconocimiento a su condición de patrona y protectora de la ciudad.
La cera era entonces un bien valioso. Además de iluminar iglesias y espacios domésticos, poseía un importante significado religioso. Ofrecer un cirio suponía mantener simbólicamente viva una petición, un agradecimiento o un compromiso colectivo.
Con el paso del tiempo, aquella entrega quedó representada por un gran cirio que se coloca junto al sepulcro de la santa. Su llama simboliza la continuidad del voto y la memoria de quienes lo instituyeron hace más de quinientos años.
Por qué se celebra cada 3 de noviembre
La fecha está relacionada con un episodio de la historia religiosa de Zaragoza. El 3 de noviembre del año 592 se clausuró en la ciudad el II Concilio de Zaragoza, una reunión eclesiástica celebrada durante el periodo visigodo.
La tradición vincula esta jornada con el culto a Santa Engracia y a los mártires de Zaragoza. Por esta razón, el Ayuntamiento mantiene el 3 de noviembre como fecha para renovar el voto y recordar el antiguo patronazgo de la santa.
Aunque la Virgen del Pilar ocupa hoy un lugar central en la identidad religiosa y festiva de la ciudad, Santa Engracia continúa siendo oficialmente patrona de Zaragoza. El Voto de Cera es una de las ceremonias que conserva viva esa relación histórica.
El recorrido entre la basílica y el monumento de la plaza de España
El acto comienza habitualmente en la basílica de Santa Engracia. Allí se encuentra la cripta paleocristiana, uno de los espacios religiosos más antiguos de Zaragoza y el lugar donde se conservan los sarcófagos vinculados a los primeros cristianos de Caesaraugusta.
Durante la ceremonia, el cirio ofrecido por la ciudad se coloca junto al sepulcro de Santa Engracia. La representación municipal participa así en un gesto que conecta el Ayuntamiento actual con el antiguo Concejo que aprobó el voto en 1480.
La conmemoración incluye también el recuerdo de los mártires ante el monumento situado en la plaza de España. La escultura representa a Santa Engracia y a otros personajes relacionados con la tradición martirial de Zaragoza.
Una tradición que sobrevivió a la destrucción del monasterio
El Voto de Cera ha atravesado periodos especialmente difíciles de la historia de Zaragoza. El antiguo monasterio de Santa Engracia quedó gravemente destruido durante los Sitios, tras la explosión sufrida en agosto de 1808.
Buena parte del conjunto desapareció, pero la cripta y algunos de sus elementos más importantes pudieron conservarse. La iglesia fue reconstruida posteriormente y volvió a ser consagrada en 1819.
La continuidad del voto después de aquella destrucción reforzó su valor como vínculo entre la ciudad y su pasado. La ceremonia ha llegado hasta la actualidad pese a los cambios políticos, urbanos y religiosos experimentados durante más de cinco siglos.
Los clavos de chocolate, una tradición mucho más reciente
En los últimos años, el acto ha incorporado un elemento gastronómico: los denominados clavos de Santa Engracia. Son pequeñas piezas de chocolate cuya forma recuerda a uno de los símbolos asociados al martirio de la santa.
Esta costumbre no procede de la Edad Media. Los clavos se crearon en 2019, con motivo del segundo centenario de la reconstrucción del templo, y desde entonces se han integrado en la celebración como un detalle contemporáneo vinculado a la historia de la basílica.
El chocolate aporta una dimensión popular a una ceremonia que, durante mucho tiempo, permaneció fuera del conocimiento de buena parte de los zaragozanos.
Santa Engracia, la patrona menos recordada de Zaragoza
La historia de Santa Engracia se relaciona con las persecuciones contra los cristianos durante el periodo romano. Según la tradición, sufrió martirio en Caesaraugusta a comienzos del siglo IV y su culto se extendió durante la Antigüedad tardía.
La cripta conserva dos sarcófagos paleocristianos del siglo IV y constituye uno de los testimonios más importantes del cristianismo primitivo en la ciudad. Sobre este lugar se desarrolló posteriormente un gran monasterio jerónimo, del que apenas sobrevivieron la portada renacentista y parte de las dependencias subterráneas.
El Voto de Cera permite reunir todas esas etapas en un mismo gesto: la Zaragoza romana, el patronazgo medieval, la destrucción de los Sitios y la ciudad contemporánea que cada 3 de noviembre vuelve a encender el cirio.
El Voto de Cera a Santa Engracia
- Origen: acuerdo del Concejo de Zaragoza en 1480.
- Fecha: 3 de noviembre.
- Lugar principal: basílica y cripta de Santa Engracia.
- Elemento central: un cirio colocado junto al sepulcro de la santa.
- Significado: renovación del antiguo compromiso de la ciudad con su patrona y los mártires de Zaragoza.
La tradición se mantiene desde hace más de cinco siglos, aunque algunos elementos actuales, como los clavos de chocolate, se incorporaron en 2019.
Más de 540 años después de su establecimiento, Zaragoza continúa cumpliendo aquella promesa mediante un acto sencillo: mantener encendida una llama junto a Santa Engracia.
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