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El pueblo de Zaragoza cuyas casas parecen formar una muralla alrededor de la montaña

Moros conserva un caserío escalonado de adobe y ladrillo, atravesado por calles empinadas, pasadizos y escaleras sobre el valle del Manubles

Desde la carretera, Moros parece menos un pueblo construido sobre una montaña que una prolongación de la propia ladera. Las casas se superponen unas sobre otras hasta alcanzar la parte más alta del cerro, donde todavía permanecen los restos de un antiguo castillo.

El resultado es una de las imágenes urbanas más singulares de la provincia de Zaragoza. Fachadas de adobe, tapial y ladrillo forman una sucesión de volúmenes escalonados sobre el valle del río Manubles.

Esta disposición no responde a un proyecto moderno. El casco urbano de Moros creció adaptándose a un espolón rocoso estrecho y alargado. Las viviendas aprovecharon cada desnivel disponible y terminaron formando una especie de muralla continua alrededor de la montaña.

Un pueblo construido en diferentes alturas

Moros se encuentra en la Comunidad de Calatayud, cerca del límite entre las provincias de Zaragoza y Soria. La localidad ocupa una elevación situada sobre un meandro del río Manubles y rodeada por huertas.

Su trazado está condicionado por la pendiente. Las calles recorren la montaña a diferentes alturas y se comunican mediante cuestas, escaleras, rincones estrechos y pequeños pasadizos.

Las viviendas también tuvieron que adaptarse al terreno. Algunas presentan varias plantas hacia el valle, aunque desde la calle superior parecen construcciones mucho más pequeñas. Una misma casa puede tener accesos a distinta altura dependiendo del lado desde el que se observe.

Esta particularidad ha originado una expresión repetida en la localidad: en Moros, las escaleras sirven para bajar en lugar de subir. Desde la entrada situada en la parte alta de algunas viviendas, las dependencias se distribuyen hacia los niveles inferiores de la ladera.

La utilización de adobe, tapial, mampostería y ladrillo contribuye a que el caserío mantenga colores similares a los de la tierra que lo rodea. Contemplado desde la distancia, resulta difícil distinguir dónde termina la montaña y comienzan las primeras casas.

La mejor panorámica de Moros

Una de las mejores vistas del conjunto se obtiene desde el mirador de San Blas, situado frente al casco urbano. Desde este punto puede apreciarse la forma alargada del cerro y la manera en la que las viviendas se han ido escalonando sobre su vertiente.

En la parte inferior aparece la vega del Manubles, ocupada por huertas y vegetación. Por encima se levantan las fachadas estrechas y las cubiertas de teja árabe. La sucesión termina en la parte más alta, coronada por los restos del castillo.

El mirador permite comprender mejor la estructura del pueblo antes de recorrer sus calles. Lo que desde dentro parece una sucesión de cuestas y escaleras adquiere sentido cuando se contempla el conjunto completo desde el otro lado del valle.

Qué ver en Moros

  • Mirador de San Blas: ofrece una panorámica completa del caserío y del valle del Manubles.
  • Casco urbano: formado por calles empinadas, escaleras, pasadizos y viviendas tradicionales.
  • Restos del castillo: se encuentran en la zona más alta del cerro.
  • Iglesia de Santa Eulalia: templo de origen mudéjar situado dentro del casco urbano.
  • Ermita de la Virgen de la Vega: levantada fuera del pueblo, junto a la zona de huertas.
  • Ribera del Manubles: permite descubrir el paisaje natural que rodea la localidad.

La visita puede realizarse libremente, aunque conviene utilizar calzado adecuado para recorrer las calles con mayor pendiente.

Un castillo sobre el valle del Manubles

La posición de Moros no fue elegida únicamente por su valor paisajístico. El cerro permitía controlar el valle del Manubles y las comunicaciones de un territorio que durante la Edad Media estuvo expuesto a los conflictos entre Aragón y Castilla.

La tradición atribuye la construcción del castillo a Ayyub ben Habib, gobernante musulmán vinculado a Calatayud durante el siglo IX. La fortaleza pasó posteriormente a manos cristianas tras la conquista de este territorio por Alfonso I.

Moros adquirió una especial importancia durante la guerra de los Dos Pedros. En 1362 fue ocupado por las tropas de Pedro I de Castilla y recuperado para la Corona de Aragón después de nuevos enfrentamientos.

Del castillo quedan algunos muros y una torre rectangular situada al borde del cerro. Sus restos están protegidos como Bien de Interés Cultural, aunque su estado exige prudencia y no deben recorrerse las zonas inestables.

La antigua fortaleza explica el crecimiento del pueblo alrededor de la elevación. Las viviendas fueron ocupando las laderas situadas bajo el recinto defensivo hasta crear la forma compacta que caracteriza actualmente a Moros.

Calles, pasadizos y arquitectura tradicional

La panorámica exterior es el principal reclamo, pero el interior del pueblo permite descubrir cómo se organiza realmente este caserío vertical. Algunas calles avanzan en paralelo a la pendiente, mientras otras ascienden mediante escaleras entre fachadas muy próximas.

Los pasadizos cubiertos, los pequeños ensanchamientos y los accesos situados a diferentes niveles reflejan una forma de construir adaptada a la falta de espacio. Las viviendas se apoyan unas sobre otras y aprovechan el desnivel para ganar altura.

El paseo no debe entenderse como una ruta monumental convencional. Buena parte del interés de Moros reside en recorrer lentamente sus calles y observar puertas, aleros, muros de adobe y rincones desde los que se abre el paisaje del Manubles.

En el casco urbano se encuentra también la iglesia de Santa Eulalia de Mérida, de origen mudéjar. Su torre y su ábside forman parte del perfil histórico del municipio junto con los restos del castillo.

El paisaje que rodea Moros

El río Manubles nace en la provincia de Soria y atraviesa diferentes municipios antes de desembocar en el Jalón. A su paso por Moros forma una vega estrecha que contrasta con las laderas secas del entorno.

Las huertas ocuparon durante siglos la parte baja del valle, mientras que el núcleo urbano permaneció concentrado sobre el cerro. Esta separación entre la zona agrícola y la defensiva todavía resulta visible desde los miradores.

El paisaje sufrió las consecuencias del gran incendio forestal declarado en julio de 2022 en el entorno de Ateca. El fuego afectó a buena parte del término municipal y dejó una huella visible en las montañas que rodean la localidad.

La vegetación continúa recuperándose, mientras Moros conserva la forma urbana que lo ha convertido en uno de los pueblos más reconocibles de esta zona de Zaragoza.

Información para visitar Moros

  • Comarca: Comunidad de Calatayud.
  • Provincia: Zaragoza.
  • Entorno: valle del río Manubles.
  • Visita: libre por el casco urbano y los miradores.
  • Recomendación: llevar calzado cómodo por las cuestas y escaleras.
  • Mejor vista: mirador de San Blas.

La localidad puede combinarse con una ruta por Ateca y otros pueblos del valle del Manubles.

Moros no necesita un gran monumento para sorprender. Su principal singularidad es el propio pueblo: un conjunto de casas de colores terrosos construido en diferentes niveles y ajustado a la forma de una montaña sobre el Manubles.

Desde el mirador, las fachadas parecen formar una muralla. Al recorrerlas desde dentro, esa imagen se convierte en un laberinto de calles, escaleras y viviendas donde todavía puede leerse la manera en la que el terreno determinó el crecimiento de la localidad.

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