
El sorprendente paisaje de Zaragoza que el agua ha convertido en un laberinto de arcilla
Este frágil paraje de las Cinco Villas reúne barrancos, pináculos y chimeneas modelados por la erosión a unos 65 kilómetros de Zaragoza
Apenas hay que alejarse unos kilómetros de Valpalmas para que los campos de cultivo de las Cinco Villas den paso a un paisaje completamente diferente. Entre la tierra aparecen barrancos, pasadizos, pináculos y paredes de arcilla que parecen formar una pequeña ciudad modelada por la naturaleza.
Son los Aguarales de Valpalmas, también conocidos como Aguarales de Valdemilaz, una formación geológica creada por la acción del agua sobre un terreno especialmente frágil. El paraje se encuentra a unos 65 kilómetros de Zaragoza y puede recorrerse mediante una sencilla visita de menos de una hora.
El acceso es libre y gratuito. Una pista conduce desde la carretera que une Valpalmas con Piedratajada hasta una pequeña zona de estacionamiento situada junto al comienzo de los senderos.
Un paisaje esculpido por el agua
Índice
Los Aguarales no son montañas rocosas ni construcciones realizadas por el ser humano. Sus formas se deben a la erosión provocada por el agua sobre materiales blandos y poco resistentes, principalmente arcillas, limos y arenas.
Una parte del agua de lluvia circula sobre la superficie y va excavando pequeños barrancos. Otra se filtra por el terreno y abre conductos en el subsuelo. Este segundo fenómeno recibe el nombre de piping, una palabra inglesa que puede traducirse como formación de tubos o canalizaciones.
Con el paso del tiempo, algunos de esos conductos interiores se agrandan y terminan derrumbándose. El terreno queda entonces dividido en cárcavas, corredores y pináculos de formas irregulares.
La erosión continúa activa, por lo que el paisaje no permanece inmóvil. Cada tormenta puede ampliar un surco, hacer desaparecer una pequeña pared o modificar alguno de los pasos existentes.
Por qué se llaman Aguarales de Valpalmas
La denominación de aguaral alude precisamente a la acción del agua sobre el terreno. Aunque el paraje se ha popularizado con el nombre de Aguarales de Valpalmas, también aparece identificado como Aguarales de Valdemilaz, por la partida en la que se encuentra.
Sus formas recuerdan a las llamadas chimeneas de hadas que pueden observarse en otros territorios. Algunas comparaciones lo presentan como una pequeña Capadocia aragonesa o como un paisaje lunar, aunque sus dimensiones son mucho más reducidas.
La singularidad reside precisamente en ese contraste. El visitante llega atravesando una extensa zona agrícola y, de repente, encuentra una depresión de arcilla llena de crestas, agujas y pequeños barrancos.
Dos maneras de recorrer los Aguarales
Desde el acceso parten dos recorridos complementarios. Uno discurre por la zona superior y permite observar el conjunto desde diferentes perspectivas. El otro se introduce entre las formaciones y acerca al visitante a los estrechos pasillos excavados por el agua.
La vuelta completa es corta y puede realizarse tranquilamente en menos de una hora, deteniéndose en los miradores y puntos de observación. No presenta un desnivel importante, aunque la superficie puede resultar irregular.
El sendero superior ofrece una visión más amplia y permite comprender cómo el agua ha ido abriendo el terreno. El recorrido interior resulta más llamativo porque discurre junto a las paredes y pináculos, pero también es el más sensible a la lluvia y al barro.
Conviene permanecer siempre dentro de los caminos señalizados. Subir sobre las formaciones, apoyarse en ellas o intentar abrir nuevos pasos acelera su deterioro y puede provocar desprendimientos.
Cómo llegar a los Aguarales de Valpalmas
Valpalmas se encuentra en la comarca de las Cinco Villas, a aproximadamente una hora en coche desde Zaragoza. Desde la localidad hay que tomar la carretera en dirección a Piedratajada.
Después de recorrer alrededor de dos kilómetros aparece el desvío señalizado hacia los Aguarales. Desde ese punto parte una pista rural que conduce hasta el espacio habilitado para estacionar junto al inicio del recorrido.
Las condiciones de la pista pueden variar después de episodios de lluvia. Al tratarse de un terreno arcilloso, el agua puede formar barro y dificultar tanto la circulación de vehículos como el paseo a pie.
También es posible comenzar la excursión caminando desde Valpalmas. Esta alternativa convierte la visita breve en una ruta de aproximadamente ocho kilómetros entre ida y vuelta, según el itinerario elegido.
Cuándo visitar los Aguarales
La primavera y el otoño suelen ofrecer las temperaturas más agradables para recorrer el paraje. En verano apenas hay sombra y las horas centrales pueden resultar especialmente calurosas.
La visita debe realizarse con luz diurna, ya que el espacio no dispone de iluminación artificial. Las primeras y últimas horas del día permiten además observar mejor los relieves gracias a las sombras proyectadas sobre las paredes.
El principal factor que debe tenerse en cuenta es la lluvia. No resulta recomendable internarse en las cárcavas durante una tormenta ni inmediatamente después de precipitaciones intensas.
El agua puede circular con rapidez por los pasos más estrechos, el suelo se vuelve resbaladizo y aumenta el riesgo de pequeños desprendimientos. Además, caminar sobre el terreno húmedo contribuye a degradar una formación extremadamente delicada.
Una visita sencilla, pero no completamente accesible
El recorrido es corto y no exige experiencia senderista, pero el terreno natural presenta escalones, desniveles y pasos estrechos. Por ello, el itinerario interior no puede considerarse accesible para personas con movilidad reducida ni para carritos infantiles.
También es recomendable que los niños recorran el espacio acompañados. Algunas cárcavas presentan desniveles y las paredes pueden ceder si se trepa sobre ellas.
El calzado debe tener una suela con buen agarre. Después de días secos puede acumularse polvo y tierra suelta, mientras que tras la lluvia la arcilla se adhiere fácilmente a las zapatillas.
La zona carece de grandes infraestructuras turísticas, por lo que conviene llevar agua, especialmente durante los meses cálidos, y retirar todos los residuos generados durante la visita.
Cómo visitar los Aguarales de Valpalmas
- Localidad: Valpalmas.
- Comarca: Cinco Villas.
- Distancia desde Zaragoza: aproximadamente 65 kilómetros.
- Acceso: carretera de Valpalmas a Piedratajada y posterior pista señalizada.
- Precio: acceso libre y gratuito.
- Duración de la visita: entre 30 minutos y una hora.
- Dificultad: baja, aunque el terreno es irregular.
- Ruta desde Valpalmas: alrededor de ocho kilómetros entre ida y vuelta.
- Mejor época: primavera y otoño.
- Precaución: evitar las cárcavas durante una tormenta o después de lluvias intensas.
El paraje es extremadamente frágil. Deben respetarse los senderos y evitar subir sobre las formaciones de arcilla.
Qué ver en Valpalmas
La visita puede completarse con un paseo por Valpalmas, una pequeña localidad vinculada a la infancia de Santiago Ramón y Cajal. El futuro médico e investigador vivió aquí durante parte de su niñez debido al trabajo de su padre, que ejerció como cirujano en el municipio.
En el casco urbano se encuentra la casa en la que residió la familia. El edificio está dedicado a recordar aquellos primeros años y la relación del científico aragonés con la localidad.
La iglesia parroquial de San Hipólito y las calles de arquitectura tradicional completan una visita que puede combinar patrimonio, memoria científica y naturaleza en una misma escapada.
Sin embargo, el gran elemento diferenciador se encuentra fuera del pueblo. Los Aguarales muestran cómo un terreno aparentemente sencillo puede transformarse mediante un proceso lento que continúa activo bajo los pies del visitante.
No es necesario viajar hasta un gran desierto ni recorrer una ruta exigente. A poco más de una hora de Zaragoza se conserva un pequeño laberinto de arcilla en el que cada tormenta sigue escribiendo una nueva parte del paisaje.
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