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El pequeño pueblo de Zaragoza con un restaurante que sorprende por su cocina

En un municipio de algo menos de 200 habitantes de la provincia de Zaragoza existe un restaurante capaz de convertir la comida en el motivo principal de una escapada. Se encuentra en Biel, en las Cinco Villas y a los pies de la Sierra de Santo Domingo, y su cocina combina las recetas tradicionales aragonesas con platos de caza, productos de proximidad y elaboraciones poco habituales en un pequeño establecimiento rural.

Se trata de El Caserío de Biel, situado en la calle Mayor de esta localidad de las Cinco Villas. En su carta conviven las migas, el ternasco y los ingredientes procedentes de productores cercanos con propuestas elaboradas mediante técnicas actuales.

El Caserío de Biel

Dónde está: calle Mayor, 20, Biel

Tipo de cocina: tradicional aragonesa con elaboraciones contemporáneas

Qué destaca: migas, productos de caza, ternasco, verduras aragonesas y trufa en temporada

Días habituales: de miércoles a domingo

Reservas: 976 669 083

Distancia desde Zaragoza: aproximadamente 96 kilómetros

Cocina tradicional sin limitarse a las recetas de siempre

El Caserío parte de una base reconocible: cocina aragonesa, productos del territorio y platos asociados al entorno rural. Sin embargo, su propuesta no consiste únicamente en reproducir recetas tradicionales.

Entre las elaboraciones destacadas por la Guía Repsol aparecen las croquetas de ciervo, las migas preparadas con pan del horno del pueblo y las crepes de boletus y gambas. También recomienda los calamares encebollados y señala la presencia de la trufa cuando se encuentra en temporada.

La carta puede variar, pero mantiene una atención especial a los ingredientes aragoneses. Por sus platos han pasado productos como la cebolla de Fuentes de Ebro, la borraja de la ribera del Ebro, el melocotón de Calanda, la longaniza de Aragón, el Ternasco de Aragón y la trufa negra.

Las carnes de caza forman otra parte importante de su cocina. El ciervo y el jabalí aparecen en croquetas, canelones, guisos y rellenos que se alejan de la presentación más tradicional. Esta combinación permite encontrar sabores vinculados con el entorno de Biel, pero tratados con una intención más creativa.

Un Solete Repsol en un pueblo de 140 habitantes

El establecimiento cuenta con un Solete de la Guía Repsol, reconocimiento concedido a espacios que destacan por su carácter, su cocina y su ambiente. La guía define El Caserío como un restaurante de cocina tradicional con un punto de innovación.

Su trayectoria también incluye diferentes participaciones en certámenes gastronómicos aragoneses. En 2025 ganó el reconocimiento a la mejor propuesta elaborada con trufa negra de Aragón en la provincia de Zaragoza.

El plato premiado reunía carne de jabalí, cebolla dulce de Fuentes de Ebro, borraja, longaniza de Graus, miel de El Frago, melocotón de Calanda y trufa de Loscos. Una elaboración que resume la idea del restaurante: utilizar productos reconocibles del territorio en combinaciones menos previsibles.

En 2026 ha continuado participando en iniciativas como Descubre la Trufa, Gastropasión y el certamen de Premios Horeca. Estas propuestas cambian durante el año y se suman a la carta habitual, por lo que los platos disponibles dependen de la temporada.

Una comida que puede completarse con una visita a Biel

El restaurante no es el único motivo para acercarse a Biel. Sobre el municipio se levanta uno de los grandes conjuntos medievales de las Cinco Villas, formado por el castillo y la iglesia de San Martín.

La torre del castillo alcanza aproximadamente 30 metros de altura y desempeñó funciones militares y palaciegas. Alfonso I el Batallador pasó parte de su infancia en Biel, una localidad que ocupaba una posición estratégica cerca de la antigua frontera con Navarra.

El casco urbano conserva además el trazado de una importante judería. A comienzos del siglo XV, más de la mitad de los habitantes de Biel pertenecían a la comunidad judía, una proporción muy superior a la habitual en otras localidades aragonesas.

Las calles de la antigua judería se extienden entre la plaza Baja, la plaza de la Caudevilla y el Barrio Verde. A ello se suman la cripta de la iglesia, las casas populares y las rutas naturales que parten hacia la Sierra de Santo Domingo.

Desde Zaragoza, el trayecto por carretera ronda la hora y veinte minutos. La combinación del restaurante, el conjunto medieval y el entorno natural permite plantear una escapada de jornada completa y explica que Biel haya empezado a ocupar también un lugar en el mapa gastronómico de la provincia.

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